La contaminación del ambiente es un problema creciente que se ha venido gestando por décadas. Sin embargo, a estas alturas aún no hemos tomado todas las medidas necesarias para detenerlo, ni tampoco hemos descubierto su verdadero alcance. De allí que nos encontremos con sorprendentes situaciones como la que involucra al Prozac y a la conducta de los peces.

Según una investigación recientemente publicada en Proceedings of the Royal Society B. los restos de este antidepresivo que llegan al océano acaban por afectar a la vida marina. Específicamente, se midió el efecto de la fluoxetina –el medicamento comercialmente conocido como Prozac– en la conducta individual de los peces Guppi o Poecilia reticulata.

Para lograrlo, los investigadores Giovanni Polverino, Jake M. Martin, Michael G. Bertram, Vrishin R. Soman, Hung Tan, Jack A. Brand, Rachel T. Mason y Bob B. M. Wong, se embarcaron en un experimento de laboratorio que duró dos años. Gracias a este, descubrieron detalles inétidos que relacionan al antidepresivo con las conductas individuales de los peces.

Un secreto a voces

A pesar de que la situación con el Prozac y la conducta de los peces ha sido una sorpresa, realmente no ha sido por completo inesperada. De hecho, durante décadas se ha visto cómo las “piscinas de fármacos” en las que algunos peces nadan en la naturaleza les hacen cambiar sus conductas grupales y afectan su salud.

Es de esta situación que se han podido observar modificaciones en los patrones de actividad, socialización, alimentación, apareamiento y migración de los peces. Según los investigadores, esto podría deberse a los neurotransmisores comunes que se han mantenido en las especies del mundo durante milenios. Como resultado, una droga diseñada para afectarnos a nosotros, también puede tener efectos sobre ellos.

La nueva perspectiva

Ahora, si esto ya se sabe ¿por qué los autores del estudio dedicaron dos años a esta investigación? Simple, su propuesta traía un cambio de perspectiva. Para este caso, no solo se enfocaron en los efectos de una sola droga, el Prozac, sino que también hicieron énfasis en las codificaciones de la conducta individual de los peces.

Hasta el momento, la mayoría de los estudios habían puesto su atención en los cambios de los patrones grupales. Ahora, con la nueva investigación, también podemos observar el efecto que tiene el Prozac de forma individual en cada uno de los peces de un cardumen.

El Prozac podría acabar con la individualidad en la conducta de los peces

Las observaciones de los investigadores los llevaron a notar una paulatina pérdida de individualidad en los Guppis. Con esto, nos referimos a que los peces poco a poco dejaron de tener comportamientos propios o distintivos, pasando todos a actuar igual.

Como consecuencia, se pudo concluir que los restos de Prozac en el agua –incluso en muy pequeñas concentraciones– ocasionaban la pérdida de individualidad en la conducta de los peces. Debido a esto, los cardúmenes comenzaban a tener miembros uniformes, con las mismas tendencias de agresión o pasividad, reproducción, alimentación y precaución ante el peligro.

Los riesgos

Los investigadores han identificado estos cambios en la conducta de los peces a causa del Prozac como un problema a futuro. Inicialmente, la unidad de acción y pensamiento parece ser favorable para criaturas que viven en cardúmenes; pero, la realidad es otra.

En casos como los de los peces, en la variedad de acción están las claves para la supervivencia. Después de todo, gracias a esto algunos individuos podrían adaptarse mejor o peor a los cambios del ambiente. Con esto, mientras unos no lo logran, otros sí son capaces de reproducirse y continuar la especie.

Ahora, ¿qué pasa si todos los peces actúan igual? Sería el equivalente a poner todos los huevos en una sola canasta, como dice el refrán. De esta forma, o la conducta del grupo es efectiva o no lo es. En consecuencia, sus únicos dos resultados son la supervivencia o la extinción total. Claramente, eso sí es un problema.

Hasta el momento, el estudio a penas se hizo con una especie animal y en un ambiente controlado dentro de un laboratorio. Por lo que aún es necesario que se realicen más investigaciones para profundizar en el tema. No obstante, estos primeros resultados son preocupantes y deberían ser tomados en cuenta lo antes posible, todo con la finalidad de evitar llevar a la naturaleza a un extremo del cual no podamos recuperarla.

Referencias:

Psychoactive pollution suppresses individual differences in fish behaviour: https://doi.org/10.1098/rspb.2020.2294

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