Si al leer este título piensas en la típica espía de las películas de Hollywood que viste de rojo y esconde armas en sus ligueros, te pedimos que elimines esa imagen de tu cabeza. Este vez, conocerás la historia de una mujer que realmente desempeñó ese papel, y la verdad es que dista mucho de lo que normalmente nos llega a la mente: Mata Hari.

Margaretha Geertruida Zelle, mejor conocida por su nombre artístico, Mata Hari, fue una bailarina, cortesana y espía holandesa que desempeñó sus labores durante la Primera Guerra Mundial. A sus 16 años fue expulsada del colegio en el que estudiaba porque se había involucrado con un profesor, por lo que comenzó a vivir con su tío hasta 1895, cuando descubrió que el capitán Rudolf MacLeod, un hombre 20 años mayor que ella, estaba buscando una esposa.

Zelle entonces decidió escribirle y, luego de mantener contacto con él por un breve tiempo a través de correspondencia, ambos se casaron en Ámsterdam el 11 de julio de 1895. La joven de 18 años entonces se fue a vivir con su esposo a Java, Indonesia, en donde se enamoró por completo de la cultura oriental y aprendió las danzas folclóricas balinesas y las técnicas amatorias orientales.

El matrimonio de ambos no fue muy satisfactorio para ninguno de los dos, sobre todo luego de la pérdida de uno de sus dos hijos. Este falleció a causa de que uno de los sirvientes del capitán Rudolf, a modo de venganza por su maltrato, envenenó a los dos hijos de la pareja, causando la muerte del hijo mayor, Norman-John. Ninguno de los dos superó esta pérdida, y el matrimonio se disolvió luego de su vuelta a Europa, el 30 de agosto de 1902. La segunda hija de los dos, Louise Jeanne, terminó bajo el cuidado de su padre a pesar de que Zelle tenía la custodia legal de la misma. La razón era que la mujer había tenido una vida muy libertina y no podría hacerse cargo de la niña.

Una bailarina exótica famosa

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Zelle se trasladó a París y, debido a sus problemas económicos, decidió ganarse la vida trabajando como modelo desnuda de artistas bajo el nombre de Lady MacLeod. Sin embargo, en vista de que se había popularizado la cultura oriental en la Europa de la época, Zelle decidió utilizar sus conocimientos y aprovecharse de sus facciones para hacerse pasar por una supuesta princesa de Java. A partir de entonces adoptó el nombre de Mata Hari, que se traduce como “el ojo del amanecer” en malayo.

Debutó en el Museo Guimet el 13 de marzo de 1905, y a partir de entonces se desempeñó como bailarina exótica, ofreciendo shows de strip-tease. Ganó renombre al punto que muchos realmente creían que ella provenía de Indonesia, y ella se aprovechó de la situación asegurando que había aprendido esos bailes desde su niñez.

Su popularidad creció e incluso tuvo contacto con políticos de alto nivel y personas de la alta sociedad que se interesaban en ella, e incluso tuvo romances secretos con algunos de ellos. Debido a esto, comenzó a ejercer más frecuentemente como cortesana.

Amor y espionaje en tiempos de guerra

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Con la neutralidad de los Países Bajos durante la Primera Guerra Mundial, Mata Hari, como era mayormente conocida entonces, logró viajar entre países sin problemas para llevar a cabo sus presentaciones exóticas. En este entonces, conoció a un piloto ruso que servía con el ejército francés, el capitán Vadim Maslov de 23 años, con quien tuvo un gran romance.

Sin embargo, ellos no sabían que la tragedia estaba cerca. En 1916, Maslov fue enviado al frente occidental junto con otros 50.000 soldados, y durante el enfrentamiento fue herido de gravedad y perdió el ojo izquierdo. Cuando Mata Hari conoció la noticia, intentó ir a visitar a su amado, pero como era ciudadana de una nación neutral, no le permitían pasar al frente de la batalla.

De todas formas, la mujer lo intentó y fue recibida por agentes del Deuxième Bureau, el servicio de información del Ejército Francés. Estos le dijeron que le permitirían ver a su amado solo si esta accedía a ser espía para Francia, y que sería enviada a seducir al Príncipe Heredero Guillermo de Prusia para conseguir información sobre los planes alemanes. Para realizar esta tarea, le ofrecieron un millón de francos y ella aceptó.

En 1916 comenzó su viaje. Fue arrestada al llegar a Falmouth, Inglaterra, y fue llevada a Londres, en donde la interrogaron y descubrieron que trabajaba para el Deuxième Bureau. Fue liberada poco después para viajar a Madrid, en donde se reunió con el Mayor Arnold Kalle, un alemán. En esa conversación, le pidió concretar una reunión con el Príncipe Heredero.

Se especula mucho acerca de lo que sucedió después. Se dice que Mata Hari le ofreció al Mayor compartir secretos de Francia con Alemania, aunque no queda claro si lo hizo para lograr reunirse con el Príncipe o si fue por dinero.

El Mayor aceptó y transmitió un mensaje a Berlín en el que describía a una agente alemana con el nombre de Agente H-21. Este transmitió el mensaje con un código que ya había sido descifrado por los franceses, por lo que envió la información con el propósito de que estos interceptaran la comunicación. Expuso a Mata Hari y ella cayó en la trampa.

Un juicio cruel

Mata Hari en la ficha policial luego de su arresto
Mata Hari en la ficha policial luego de su arresto

El 13 de febrero de 1917, Mata Hari fue arrestada en el Hotel Elysée Palace en los Campos Elíseos en París por el Ejército Francés. Fue juzgada el 24 de julio acusada de espiar para Alemania, causando la muerte de 50.000 soldados. Sin embargo, nunca encontraron una verdadera evidencia que determinara esto, además de haber encontrado tinta invisible secreta en su habitación de hotel, el cual ella aseguraba que era parte de su maquillaje.

Luego de varias investigaciones, determinaron que Mata Hari en realidad no era una princesa javanesa sino una civil holandesa llamada Margaretha Zelle y que toda su personalidad y forma de vida había sido inventada. Esto hizo que se le acusara de tener un carácter dudoso y deshonesto en el juicio. Aunado a esto, Mata Hari confesó que había aceptado 20.000 francos para espiar a Francia, pero que no había brindado información de valor porque su lealtad estaba en ese país y no en Alemania.

En realidad, Mata Hari había caído en una trampa del Ejército Francés. Estos se habían visto en problemas luego de una serie de motines que habían ocurrido en el ejército en 1917, por lo que necesitaban a alguien a quien echarle la culpa de todos los problemas que se estaban presentando. ¿Qué mejor que una espía alemana?

Su caso fue ampliamente cubierto por la prensa francesa a un punto exagerado. Mata Hari, quien volvió a ser conocida como Zelle, le escribió en varias ocasiones al embajador holandés alegando su inocencia, pero no obtuvo respuesta.

El peor momento para la bailarina fue cuando su amado Maslov decidió no testificar a su favor porque no le importaba si la condenaban o no. Se dice que cuando Zelle se enteró de esto, se desmayó.

El interrogador oficial de Zelle, el capitán Pierre Bouchardon, dijo en una oportunidad: “Sin escrúpulos, acostumbrada a hacer uso de hombres, ella es el tipo de mujer que nació para ser espía”.

Un final terrible

Mata Hari frente al pelotón de fusilamiento en 1917
Mata Hari frente al pelotón de fusilamiento en 1917

La madrugada del 15 de octubre de 1917, a sus 41 años, Zelle fue ejecutada frente a un pabellón de fusilamiento de 12 soldados franceses. Se dice que se negó a llevar la venda en los ojos y ser atada al poste y que, justo antes de ser fusilada, le lanzó un beso a los soldados del pelotón.

En palabras de los historiadores estadounidense Norman Polmer y Thomas Allen, Zelle no había sido una manipuladora como muchos aseguraban en aquel entonces, sino todo lo contrario: “Ella era ingenua y fácilmente engañada, una víctima de los hombres en lugar de un victimario”.

Sus restos no fueron reclamados por nadie de su familia y, en consecuencia, se utilizaron para hacer estudios médicos. Su cabeza fue embalsamada y entregada al Museo de Anatomía de París, aunque en el año 2000 se descubrió que había desaparecido probablemente en 1958. Su juicio y otros documentos fueron desclasificados por el Ejército Francés en el año 2017.

Una manipuladora para algunos, una víctima para otros. Lo cierto es que la historia de Mata Hari es una de las más interesantes de la guerra y continuará generando polémica durante muchos años más.