Mujer mostrando su instinto maternal de protección al cargar a su bebé.

Aunque la maternidad es vista como uno de los comportamientos más nobles y primitivos en la humanidad, existen ciertas excepciones que han puesto en duda que se trate de algo instintivo. Los investigadores han descubierto una variedad de factores que pueden influir en el instinto maternal de los mamíferos, principalmente hormonales, pero no contaban conque la microbiota intestinal también jugaría un papel clave en ello.

Los nuevos hallazgos explican por qué a algunas madres simplemente no les nace hacerse cargo de sus crías: puede que sus intestinos no estén poblados con las bacterias correctas para propiciar dicho comportamiento.

Factores que podrían conducir a un comportamiento maternal desatento

Los estudios realizados en diferentes mamíferos hasta ahora han identificado algunos factores de biológicos y ambientales que influyen en el comportamiento materno. Entre ellos, podemos mencionar el déficit en la oxitocina, una hormona segregada por la madre durante el parto y durante la lactancia que juega un papel clave en la creación del vínculo entre ella y su hijo.

También se ha descubierto que déficits de serotonina, un neurotransmisor popular que regula el estado de ánimo, también interviene en la regulación del cuidado de las madres para con sus hijos.

Pero ahora una nueva investigación arroja un nuevo factor del cual podrían incluso derivar los ya mencionados. Según los hallazgos, publicados en la revista Science Advances, el instinto maternal parece surgir dentro del abdomen, en la microbiota intestinal.

Para comprender mejor, vayamos a lo básico. Las bacterias en los intestinos de un recién nacido ayudan en la producción del factor de crecimiento similar a la insulina 1; esta es una hormona que promueve el desarrollo adecuado de los huesos, tejidos y músculos.

Los ratones libres de gérmenes sufren una serie de déficits del sistema inmunológico, problemas de comportamiento social y, tal como ocurrió en el estudio, un crecimiento mucho más lento y deficiente.

Ratones libres de gérmenes

Para llegar a esta conclusión, los investigadores usaron ratones “libres de gérmenes”. En una nota previa hablamos de la imposibilidad de encontrar un lugar totalmente estéril, pero ciertamente se pueden crear condiciones cercanas para ciertos experimentos.

Por ejemplo, se pueden crear ratones carentes de microbiota al alimentarlos con altas dosis de antibióticos, medicamentos dirigidos a aniquilar bacterias. Otra opción es usar técnicas de esterilización al nacer.

Crías de madres con microbiota intestinal incompleta mostraron deficiencias de crecimiento

Bacterias azules cilíndricas que forman parte de la microbiota intestinal.

Los investigadores administraron varios tipos diferentes de bacterias E. coli en ratones libres de gérmenes para observar lo que pasaba. Luego, descubrieron que las madres que albergaban por la E. coli O16: H48 tenían crías con crecimiento deficiente.

Sin embargo, los ratones del experimento no mostraron problemas de comportamiento que los llevaran a comer menos comida de lo habitual; además, las madres produjeron leche con normalidad y sus niveles de oxitocina tampoco estaban alterados. Entonces, ¿cuál era la causa del crecimiento deficiente de los cachorros?

Bajo instinto maternal vinculado a la microbiota intestinal deficiente

Los investigadores descubrieron otra vía por la que una microbiota deficiente puede conducir a dichos trastornos. Un estudio más minucioso sugirió que el retraso en el crecimiento en los ratones bebés fue consecuencia de la negligencia de sus progenitoras.

Las madres colonizadas con la E. coli O16: H48 fueron menos atentas con sus crías y dedicaron menos tiempo a la construcción de nidos, a la lactancia y al aseo. En resumidas cuentas, el instinto maternal de alimentar a los cachorros estaba ausente de las madres colonizadas con dicha bacteria.

Para confirmarlo, transfirieron a los cachorros recién nacidos de madres con E. coli O16: H48 con madres adoptivas con comportamientos maternos normales. Y, en efecto, atendieron a los ratones y estos mostraron un desarrollo normal.

Bacterias intestinales pueden afectar las hormonas detrás del instinto materno

Aunque las madres no mostraron alteración de la oxitocina, el análisis del genoma de la bacteria presente mostró que dicha cepa puede ser perjudicial al alterar los niveles de serotonina en las madres.

De modo que la respuesta a esta interrogante parece estar en las vías que conectan al intestino con el cerebro, compuestas por una compleja seria de señales químicas. Algunas madres serán desatentas porque su cuerpo no está dotado con las bacterias necesarias para estimular el interés por sus crías. En conclusión, el instinto maternal está estrechamente vinculado con la salud de la microbiota intestinal.

Ahora bien, aún no se sabe si estos resultados apliquen también para los humanos. Este estudio se centró solo en la E. coli O16: H48 en los intestinos de las madres de ratones, pero las próximas investigaciones deberían ser mucho más variadas.

Referencia:

Microbiota control of maternal behavior regulates early postnatal growth of offspring. https://advances.sciencemag.org/lookup/doi/10.1126/sciadv.abe6563