Hace algunos años, el contexto social era especialmente difícil para las mujeres. Para nadie es un secreto que estas tenían que luchar por ser escuchadas y por ejercer sus derechos en la sociedad, y es gracias a aquellas que mantuvieron alzada su voz que hoy en día podemos decir que esta situación ha cambiado radicalmente. Por eso, hoy dedicaremos este espacio a una de estas grandes mujeres que hicieron esto posible: Clara Campoamor.

Campoamor nació el 12 de febrero de 1888 en Madrid, España, y desde pequeña tuvo que arreglársela para sobrevivir en un país que no le brindaba las mismas oportunidades que a otros hombres. Luego del fallecimiento de su padre, el sustento económico de la familia, Campoamor tuvo que empezar a trabajar cuando tenía tan solo diez años.

Consiguió trabajo como telefonista, modista y dependienta de comercio. Unos cuantos años después, a sus 26, Clara consiguió trabajo como profesora de mecanografía. Esta labor hizo que frecuentara ambientes laborales en donde habían feministas e intelectuales madrileños, cosa que comenzó a abrirle la mente acerca de la situación y el verdadero contexto en el que se encontraban las mujeres en aquel entonces.

Así, mientras también escribía para el diario conservador ‘La Tribuna’, Campoamor comenzó a colaborar en varias asociaciones feministas, dando conferencias y escribiendo artículos.

En 1920 comenzó sus estudios, y para 1924 ya se había licenciado en la carrera de Derecho. A sus 36 años, se convirtió en la segunda mujer en ingresar al Colegio de Abogados de Madrid después de Victoria Kent, por lo que también decidió fundar dos grandes agrupaciones dedicadas a las mujeres: la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas y el Instituto Internacional de Uniones Intelectuales.

Carrera política

Clara Campoamor junto a los miembros del Partido Radical
Clara Campoamor junto a los miembros del Partido Radical

Luego de que se proclamara la Segunda República Española, Campoamor resultó elegida diputada por la circunscripción de la ciudad de Madrid junto con Victoria Kent. En esta época, las mujeres podían participar en las elecciones, pero no podían votar.

Así, empezó su periodo como diputada redactando una nueva Constitución republicana, en la cual contemplaba el sufragio femenino, el divorcio, la igualdad entre hijos e hijas nacidos fuera del matrimonio y la abolición de la prostitución. Solo logró que esta Constitución fuera aprobada sin contemplar el voto femenino ni la abolición de la prostitución.

Sin embargo, Campoamor no se rindió. Continuó defendiendo sus ideales en las Cortes a finales de 1931 y logró que se aprobara el sufragio femenino, aunque quedó muy decepcionada de la falta de apoyo de su propio equipo.

En vista de esto, para 1933 no renovó su campaña para las nuevas elecciones, a pesar de que el director del partido, Alejandro Lerroux, le había ofrecido un cargo como Directora General de Beneficencia y Asistencia Social.

Estalla la guerra

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En 1936 estalló la Guerra Civil Española, por lo que Clara decidió abandonar el país. Fue primero a Ginebra y luego se trasladó a París, lugar desde el cual publicó en 1937 el libro ‘La revolución española vista por una republicana’.

Posteriormente viajó a Buenos Aires para trabajar como traductora y, simultáneamente, aprovechó también para dar conferencias y escribir biografías. Consideró volver a España en 1940, pero al enterarse que se había abierto un proceso contra ella por su pertenencia a una logia masónica, por el cual si volvía al país sería condenada a 12 años de cárcel, desistió de la idea. En su lugar, viajó en 1955 a Lausana, en Suiza, en donde trabajó como parte de un bufete de abogados.

Para 1972, a sus 84 años, el cáncer se había extendido por su cuerpo y finalmente falleció el 30 de abril de ese año.

Legado

Clara Campoamor en la moneda de 20 euros

Gracias a su ardua labor en la lucha por la igualdad de género, su nombre ha quedado grabado en la historia. En el año 2005 se creó el Premio Mujer y Parlamento “Clara Campoamor”, en el que se reconocen las obras y estudios sobre la participación femenina en la vida política y parlamentaria.

Al año siguiente, cuando se celebraba el 75° aniversario del sufragio femenino en España, se propuso que el rostro de Campoamor aparecería en las futuras monedas de euro, lo cual fue aprobado al año siguiente. En el año 2011, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre acuñó una moneda de plata de 20 euros con el rostro de Clara Campoamor, con el motivo de celebrar el Día Internacional de la Mujer.

Tal como siempre defendió, sus ideales finalmente calaron en la sociedad. Tal como ella lo escribió en su libro ‘El voto femenino y yo: mi pecado mortal’:

“Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política para que sea cosa de dos. No podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras”.