Niño con manos hacia el frente para protegerse de un azote.

La evidencia más reciente sugiere que los azotes que algunos padres siguen dando a sus hijos tienen efectos tan nocivos como otras formas de abuso emocional, negligencia, disfunción familiar y el uso de sustancias.

Los investigadores de la Universidad de Michigan concluyeron que las nalgadas y las experiencias adversas de la infancia tienen efectos estadísticamente indistinguibles sobre los niños. Y lo más preocupante de ello es que estos podrían explicar los problemas de conducta en la primera infancia.

Experiencias adversas de la infancia

Las experiencias adversas de la infancia, también conocidas como ACE por sus siglas en inglés, incluyen diferentes formas de abuso físico y emocional contra los niños. Además, negligencia de parte de los padres o cuidadores, violencia de pareja, trastornos psicológicos y consumo de sustancias de parte de los padres, así como su muerte.

Todas estas experiencias pueden tener un efecto negativo en la vida de los niños, aunque unas en mayor medida que otros. Pero, por supuesto, su superación dependerá también del contexto y apoyo que reciban para ello.

Los azotes tienen efectos equivalentes a otras formas de abuso sobre los niños

En un intento por determinarlo, los investigadores analizaron las respuestas de 2.380 familias en el ‘Estudio de familias frágiles y bienestar infantil’. Así descubrieron que las madres entrevistadas informaron tendencias de externalización e internalización de los problemas de conducta infantil en niños a partir de los 5 años.

Niña con expresión de tristeza tapándose los oídos mientras sus padres discuten.

El análisis reveló que los principales predictores para estos problemas eran los abusos como parte de las experiencias adversas en la niñez, pero también los azotes a partir de los 3 años. De hecho, ambas clasificaciones a partir de los 3 años fueron factores de riesgo únicos para el momento de los problemas de conducta asociados a la externalización a los 5 años.

“Esto sugiere que los efectos perjudiciales de las nalgadas y las formas de abuso de las ACE en los niños probablemente sean similares”, dice Julie Ma, profesora asistente de trabajo social en la Universidad de Michigan y autora principal del artículo.

¿Disciplina positiva o azotes?

La crianza es un trabajo noble y complejo para el que todavía no existe una fórmula totalmente convincente. Sin embargo, los estudios realizados durante años han encontrado evidencia de que lo azotes, las nalgadas y otras formas de violencia física, muy populares décadas atrás, dejan serias secuelas psicológicas que los niños arrastran hasta la edad adulta.

Pero aún en nuestros tiempos, algunas personas apoyan el uso de los azotes y otras formas de abuso como método de crianza efectivo para los niños, alegando que estos no producirán efectos negativos duraderos. Otros, quienes se oponen, dice que la disciplina no violenta es más recomendable, una opción apoyada por las agencias de pediatría y psicología.

Lo curioso es que, aunque ciertos estudios apuntan a mejores resultados con la disciplina positivo, uno publicado recientemente sugiere que esta por sí sola tampoco es garantía de ello. Aunque es necesario tomar en cuenta que los hallazgos del mismo corresponden a padres que alzaban la voz o se expresaban de forma tosca con sus hijos.

Referencia:

Adverse Childhood Experiences and Spanking Have Similar Associations with Early Behavior Problems. https://www.jpeds.com/article/S0022-3476(21)00106-2/fulltext