La pandemia del coronavirus ya tiene más de un año entre nosotros. En este tiempo, hemos diseñado estrategias, probado tratamientos e incluso desarrollado vacunas contra ella. Sin embargo, aún no podemos cantar victoria. Para poder hacerlo, primero el mundo tendría que seguir el ejemplo de países como Israel y su campaña en pro de la vacuna contra el COVID-19.

Gracias a sus acciones rápidas e integrales, en este momento se posiciona como la nación con el mayor porcentaje de individuos vacunados en el mundo. Específicamente, para estos momentos, del total de su población, al menos el 20% ya ha recibido la primera dosis de las vacunas inmunizantes contra el coronavirus.

Pero, ¿cuáles son exactamente esos puntos que hicieron del modelo de Israel algo tan exitoso? Gracias a un escrito del medio The Promotion Fix en el que se detallan las acciones de la campaña, hemos podido identificar las áreas principales en las que la nación israelí se destacó –y ahora los compartimos contigo–.

La campaña de Israel en pro de la vacuna contra el COVID-19 tuvo cuatro fases

De entre todos los puntos que compusieron la campaña promotora del la vacuna contra el COVID-19 en Israel, podemos destacar cuatro pilares fundamentales o fases que la pusieron en movimiento.

Sin embargo, antes de ahondar en ellos, vale mencionar brevemente que el desarrollo de cada uno se debió a un trabajo de preparación previa. Todo gracias a que Israel no ha parado de invertir y desarrollar su programa de salud constantemente en, por lo menos, las últimas dos décadas.

Básicamente, el país ha creado una red de clínicas a lo largo de todo su territorio. De forma que haya una en cada rincón del país, facilitando a todos el acceso a la atención médica desde 1995. Asimismo, estas no son entidades aisladas, sino que están manejadas por un programa central que permite el almacenamiento, intercambio y actualización de datos médicos de forma rápida y segura.

Fue justamente sobre esta e infraestructura que las acciones israelíes no solo se apoyaron, sino que también cobraron la suficiente fuerza como para ser movimientos sostenidos en el tiempo y no acciones descontinuadas. De ellos, las cuatro fases vitales fueron:

1. Hacer pedidos tempranos: no hubo tiempo que perder

Cartel de la campaña de vacunación de Israel.
Crédito: Jack Guez/AFP. Vía Getty Images.

Muchas naciones se quedaron a la espera de que varias empresas tuvieran listas las vacunas contra el COVID-19 antes de hacer sus pedidos. Para Israel, su acción rápida se convirtió en un elemento decisivo.

Dejando de lado la vacuna rusa, Sputnik V –que para el momento de su anuncio era vista con mucha desconfianza–, la candidata del convenio Pfizer-BioNtech fue las primera en estar disponible en el mercado. Sin perder el tiempo, el gobierno israelí se comunicó con las empresas y realizó tratos con ellas.

Con este primer paso de la campaña de Israel, el gobierno aseguró el acceso inmediato a la vacuna una vez iniciara su distribución. Pero, para esto, tuvo que convences a Pfizer-BioNTech de que su país era una de las mejores opciones para enviar los primeros lotes de vacunas.

¿Cómo lo hizo? Se apoyó de nuevo en su sistema de salud. Gracias a este, la recolección de datos de pacientes es rápida y sistematizada. En momentos como el actual, con vacunas tan nuevas como la del COVID-19, la información que infraestructuras como la de Israel puede ofrecer es simplemente invaluable. De allí que rápidamente las compañías accedieran con rapidez a un trato.

2. Pagar lo que fuera necesario: no fue un gasto, sino una inversión

Puesto de la campaña de vacunación en Israel.
Crédito: Jack Guez/AFP. Vía Getty Images.

Un poco de la mano con el concepto anterior, vemos que no solo es necesario moverse rápido para obtener la vacuna, sino que es imperante asegurarla. Por esto, la inversión de capital en la causa era infaltable.

Según reportaron el Jerusalem Post y Reuters, se cree que Israel pudo haber pagado a sobreprecio cada dosis de la vacuna como parte de su campaña. Las estimaciones del primer medio la posicionaron en 30 dólares por dosis, mientras que el segundo posicionó cada vacuna hasta en 62 dólares.

Claramente, no se tiene información segura con respecto a este punto, pero no hay duda de que Israel decidió invertir en la compra temprana de dosis de la vacuna. De este modo, aunque el golpe fue fuerte para un país en desarrollo como lo es Israel, ahora, con el éxito de su campaña de vacunación, su inversión rinde frutos al traducirse en una población más sana y un camino cada vez más corto a la normalización de actividades y la recuperación económica.

3. Digitalizar la distribución: aprovecharon las ventajas de las nuevas tecnologías

Enfermera israelí colocando una vacuna contra el COVID-19 a una mujer.
Crédito: Jack Guez/AFP. Vía Getty Images.

Nuevamente, haciendo uso de su infraestructura de salud, no solo física sino digital, Israel mostró que su campaña en pro de la vacuna contra el COVID-19 estaba siempre un paso adelante. Gracias a su servicio, que rivaliza con los sistemas de salud más conocidos de Estados Unidos y Reino Unido, la distribución y control de las vacunaciones fue mucho más rápido y organizado.

Desde hace dos décadas, la nación tuvo su momento de “transformación digital” que cambió el funcionamiento de su sistema de salud para siempre. Como consecuencia, cuentan con un sistema totalmente digitalizado en el que se organiza desde la cita médica hasta los progresos del paciente y las fechas de seguimiento.

Para el caso de la vacuna contra el COVID-19, esta digitalización generalizada ayuda a organizar mejor a la población que se vacuna. Así se tiene un registro y control detallado de quién está protegido, quién ha recibido al menos una dosis y cuántos faltan por vacunar. Además, desarrollaron estrategias de seguimiento de contactos que podían realizarse solo con los teléfonos de los contagiados y sus contactos.

4. Rendir el inventario: se hizo lo mejor que se pudo con todo lo que se tuvo

Persona sosteniendo un vial con la vacuna contra el COVID-19 distribuida en Israel.
Vía Getty Images.

La digitalización no fue la única herramienta que usó la nación israelí para optimizar sus procesos. De hecho, la campaña de Israel para facilitar el acceso a la vacuna del coronavirus fue tan exitosa debido a particulares pero vitales cambios logísticos.

Empresas como Pfizer enviaron sus cargamentos de vacunas en lotes enormes y complicados de transportar. Para solucionar esto, con el debido cuidado –y con el permiso de Pfizer– Israel convirtió cada lote en paquetes más pequeños (algunos del tamaño de una caja de pizza).

Con esto, no solo facilitaron su transporte, sino que también permitieron una distribución detallada más justa, asegurándose de que toda su infraestructura de salud estuviera cubierta. Asimismo, los médicos israelíes también encontraron formas de optimizar la cantidad de producto obtenido de cada vial con la vacuna. Como consecuencia, eran capaces de obtener un poco más de dosis de vacunas de las que se esperaría de cada lote.

Mención especial: el poder de la comunicación en la campaña de Israel

Enfermero de Israel coloca la vacuna contra el COVID-19 a un hombre mayor, al fondo se ve una bandera del país.
Crédito: Sebastian Scheiner/AP.

Como si lo anterior fuera poco, existe otro detalle que ayudó a que la campaña de Israel para distribuir la vacuna fuera tan exitosa: una comunicación efectiva. El gobierno israelí y las entidades de salud no dudaron en llamar de inmediato a sus ciudadanos para que participaran en los operativos de vacunación.

Además, no solo trabajaron la situación como un elemento nacional, sino que contaron con comunicaciones mucho más cercanas (regionales). De este modo, desarrollaron mensajes acordes a las situaciones de cada grupo poblacional y los motivaron a perder el miedo a la vacuna y a colaborar con la protección no solo de su salud, sino de la de aquellos que los rodean.

Figuras tan notorias como el primer ministro Benjamin Netanyahu estuvieron al frente de la fila para recibir la vacuna. Asimismo, otras figuras más locales, como el alcalde del suburbio Tel Aviv también participaron rápidamente en los operativos de vacunación. Luego de esto, las figuras de referencia dieron un mensaje claro: es hora de que cada individuo de su apoyo para que después todos puedan superar la pandemia juntos.

En resumen, la campaña pro vacuna de Israel funcionó porque…

“Me preguntan en todo el mundo cómo lo ha hecho Israel. (…) La explicación es que nos preparamos con tiempo, pactamos con tiempo con las compañías [farmacéuticas] líderes y las convencimos de que si nos daban la vacuna, nuestro sistema de salud sabría cómo administrarla en poco tiempo. Eso es exactamente lo que está pasando”, comentó el ministro de salud israelí, Yuli Edelstein.

En otras palabras, como ya lo dijimos, la campaña a favor de la vacuna en Israel ha sido tan exitosa debido a sus movimientos rápido en cuatro áreas importantes. Primero, actuaron rápido para hacer los contactos y convenios con las farmacéuticas. Segundo, no escatimaron en gastos para asegurar que las vacunas llegaran primero a su territorio. Tercero, aprovecharon las ventajas de optimización de las nuevas tecnologías y, cuarto, hicieron más eficiente el proceso de distribución y aplicación de las vacunas.

Todo esto se hizo posible gracias a la fuerte base que el país ya tenía debido al sistema de salud que ha venido puliendo durante décadas. Finalmente, se añadió a la muestra una política comunicacional acertada que motivó a los ciudadanos a participar y colaborar al recibir la vacuna.

Como resultado, la sumatoria de todos estos elementos puso a Israel en el camino a la recuperación que ahora transita. Es claro que aún no está libre de la enfermedad. Pero, con sus esfuerzos, podría convertirse en uno de los primeros países en hacerlo de forma definitiva.