Celacanto en un fondo azul similar al fondo marino.
Latimeria chalumnae. Crédito: Латимерія коморська.

Aunque los científicos lo consideraban un fósil viviente, nuevos hallazgos han revelado que este misterioso pez ancestral en realidad ha experimentado una evolución profunda y silenciosa en poco tiempo. Los investigadores han descubierto que el celacanto africano (Latimeria chalumnae) logró robar alrededor de 62 genes a medida que se encontraba con otras especies hace 10 millones de años.

Los hallazgos, publicados en la revista Molecular Biology and Evolution han sorprendido a la comunidad científica, ya que se pensaba que la especie no había sufrido cambios en mucho tiempo. Y curiosamente, este no solo está estrechamente relacionado con otros peces, sino también con nosotros los humanos.

¿Realmente un fósil viviente?

El celacanto se creyó extinto hasta que un individuo fue capturado vivo en 1938 a las costas de Sudáfrica. En aquel momento, los científicos quedaron fascinados por su gran parecido anatómico con los del registro fósil, lo que sugería que no había sufrido cambios significativos desde hace 65 millones de años. Por esta razón lo consideraron como un claro ejemplo de un fósil viviente.

Sin embargo, su genoma, descifrado en 2013, sugiere justo lo contrario. Isaac Yella, líder del equipo que participó en este trabajo, estaba investigando un gen humano, el CGGBP1. Consciente de que el gen había surgido en un tipo particular de transposón de un antepasado que comparten los mamíferos, las aves y los reptiles, se enfocó en encontrar contrapartes del gen en otras especies.

Explorando el genoma de diferentes especies

Entonces escaneó todos los genomas disponibles, encontrando en efecto genes relacionados con el CGGBP1. Sin embargo, quedó sorprendido con la distribución irregular de estos en las especies en las que se encontraban. Por ejemplo, encontró un gen similar en los genomas de todos los mamíferos, aves y reptiles que revisó, así como copias en algunos peces, aunque no en su totalidad.

Lo sorprendente fue que al escanear el celacanto encontró 62 genes en él. Pero lo más interesante fue que dichas contrapartes CGGBP no parecían provenir de un mismo ancestro.

Los 62 genes del celacanto robados de otras especies

Es probable que los genes en el celacanto surgieran de los transposones, también conocidos como genes saltarines o genes egoístas. Esta última denominación se debe a que trabajan como parásitos que saltan entre una y otra especie para replicarse.

Los investigadores creen que los transposones llegaron a varios linajes a través de un proceso denominado transferencia horizontal de genes. Dicho de forma más sencilla, es probable que, en algún momento de hace unos 10 millones de años, el celacanto extrajera estos 62 genes de otras especies no relacionadas.

“La transferencia horizontal de genes difumina la imagen de dónde provienen los transposones, pero sabemos por otras especies que puede ocurrir por parasitismo”, indica Yellan. “La explicación más probable es que se introdujeron varias veces a lo largo de la historia evolutiva”.

Los transposones pueden saltar al lugar correcto del genoma y así ser replicados tal y como ocurre con los otros genes que lo conforman. Pero si saltan al lugar equivocado, pueden llegar a ser dañinos y vivir en una especie de parasitismo. Es por ello que se usa esta referencia para explicar el proceso.

También existe la posibilidad de que lleguen a una posición del genoma en donde sean útiles en lugar de parásitos. Si esto ocurre, pierden su capacidad para saltar y empiezan a formar parte del genoma. Los investigadores creen que esta fue la dinámica que permitió la llegada de estos 62 genes al celacanto.

Por el momento, no está claro el papel de estos 62 genes. Tim Hughes, genetista molecular de la Universidad de Toronto, cree que muchos de ellos codifican proteínas de unión al ADN y que probablemente juegan un papel en la regulación de genes. Sea cual sea el caso, este estudio ha demostrado que el celacanto se las ha ingeniado para evolucionar pasando prácticamente desapercibido.

Referencia:

Diverse Eukaryotic CGG Binding Proteins Produced by Independent Domestications of hAT Transposons. https://academic.oup.com/mbe/advance-article/doi/10.1093/molbev/msab007/6129264