¿Piensas que el último paso de la entrega de un producto es el más fácil y rápido? Puedes obtener las dos respuestas ya que no es fácil, pero cada vez se está haciendo más rápido y, sobre todo, más sostenible. Lo mejor es hacer seguimiento gls, compañía española que garantizará que llegue el paquete a su destino final de la mejor manera posible.

La última milla es el transporte de los paquetes hasta el centro logístico y de ahí, al destino final. Se hace en el país de destino del pedido y se inician una vez que el producto en cuestión se introduce en el camión hasta que llega a la puerta de tu casa. El objetivo: hacerlo lo más rápido posible. Pero últimamente, ese objetivo ha pasado a ser “lo más sostenible posible” para apoyar al medioambiente.

Claves en la última milla

Se pueden distinguir hasta tres claves principales para saber lo que es la última milla y los objetivos de este tramo de entrega.

  •  Más cerca del cliente: con el fin de atender las necesidades del cliente, se busca que se haga lo más rápido y eficaz posible, pero teniendo en cuenta un menor impacto económico tanto para el medio ambiente como para la empresa.
  • Que sea rentable: hay muchos retos logísticos y difíciles a la hora de rentabilizar esta entrega, ya que si es pequeña la entrega, no puede salir todo lo rentable que la empresa quisiera.
  • La cooperación: es más que necesario que en ese momento de presión y estrés que supone la última milla de una entrega, exista una colaboración con terceros para que se haga lo más eficiente posible.

¿Cuáles son los retos de la última milla?

  •  Preparación tecnológica ante los nuevos hábitos de consumo por el incremento en el comercio online en todos los lugares por la cuarentena como medida para evitar la propagación de la COVID-19. Lo cierto es que en lugares remotos, los camiones no pueden acceder. Por ello, se están poniendo en marcha drones para poder llegar a esos rincones, una herramienta que se podría usar en un futuro próximo para evitar el tráfico en la carretera y, por supuesto, que emita menos gases nocivos al planeta.
  •  Uso de motocicletas en las llamadas bodegas ocultas: se trata de unos pequeños inventarios de productos, que no llegan a ser almacenes, donde se guardan productos pequeños y en pocas cantidades para que vehículos como motos, bicicletas o triciclos lleguen ahí y puedan recoger y entregar fácilmente los productos en el destino final. Por ejemplo, con GLS vas a tener la oportunidad de experimentar esto.
  •  Facilitar la vida en tu negocio: este es otro de los retos de los servicios ya que muchos han descubierto en el dropshipping su negocio, por lo que han de estar atentos a los tiempos de entrega con el número de seguimiento.
  •  Por último, la rapidez. Desde hace un tiempo, ya no se hacen las entregas urgentes en 48 horas, si no en 24 horas, lo que ha supuesto todo un desafío para las empresas de paquetería. Eso y saber que la entrega no es buena para la sostenibilidad ambiental. Por ello, hay que buscar el equilibrio.

Una última milla…¿ecológica?

Por ejemplo, con GLS la última milla va a ser todo lo ecológica posible. Solo en España, el 25% de las emisiones de CO2 proceden de las operaciones de transporte de mercancías.

GLS, con eslóganes como Think Green o Think Responsible, han intentado que la ciudad no sea un foco de contaminación y poner la sostenibilidad como prioridad.