Aunque muchos estudios han encontrado evidencia de que los traumas durante la infancia pueden desencadenar trastornos mentales posteriores, la ausencia de estos no es garantía de que dichos malestares no aparecerán nunca.

La conclusión de una investigación publicada recientemente en la revista Current Psychology es que las condiciones de salud mental no parecen estar determinadas únicamente por las experiencias de la vida temprana; incluso quienes tuvieron una infancia feliz podrían llegar a padecer algún problema psicológico en el futuro.

Un estudio basado en la teoría de la historia de la vida

Para comprender mejor el enfoque del estudio, conviene hablar primero de lo que se conoce como teoría de la historia de la vida. Se trata de un marco analítico que busca explicar lo resultados anatómicos y de comportamiento de los organismos a través de sus vivencias.

Las estrategias de historia de vida pueden ser rápidas, lo que implica toma de decisiones y comportamientos impulsivos, orientados a vivir el presente; mientras que otras pueden ser lentas, reflejando una toma de decisiones mucho más minuciosa y comportamientos más deliberados, con consideración del futuro. Este fue el modelo escogido para estudiar el riesgo de trastornos mentales más allá de los posibles traumas en la infancia.

¿Son las estrategias rápidas o las lentas las responsables de los trastornos mentales?

Los investigadores de la Universidad de Australia del Sur aplicaron una encuesta en línea que respondieron 343 personas. Esta incluía preguntas sobre su familia, su educación, así como diferentes aspectos de su desarrollo, relaciones y apegos, salud mental y bienestar general en la actualidad.

De este modo, esperaban explorar aún más el papel de las estrategias de vida rápida o lenta de las personas sobre su riesgo de psicopatologías o grupos de síntomas específicos. “Nuestro objetivo era responder a la pregunta de investigación: ¿cómo se mapean los diferentes síntomas de la psicopatología en el continuo de la historia de vida rápido-lento?”, escriben los autores del estudio.

Mujer con manos en la cabeza mirando hacia abajo como si padeciera algún trastorno mental.

Los resultados fueron mixtos. Los investigadores encontraron que las estrategias rápidas en la historia de la vida de las personas se relacionaron con la psicopatología general. Pero aún así, las estrategias lentas también mostraron vínculos con síntomas psicopatológicos, lo que sugiere que ambas condiciones pueden contribuir al riesgo.

La sensibilidad interpersonal y la depresión eran más probables entre aquellos con aplicaban estrategias rápidas de historia de vida; mientras que la somatización y la ansiedad eran más comunes entre las personas que aplicaban estrategias lentas.

El apoyo parental percibido en la infancia no amortigua la relación entre los rasgos de vida y los trastornos mentales

El estudio también buscaba determinar si una infancia feliz, que incluye una percepción positiva del apoyo parental, tenía el potencial de amortiguar la prevalencia de las psicopatologías.

Hombre con barba sonriendo mientras mira a su hijo al aire libre con césped.

Sin embargo, los datos recolectados durante la encuesta no apoyaron dicha hipótesis, lo que sugiere que la relación entre dichos factores es mucho más compleja. Tanto en mujeres como en hombres, la percepción deficiente del apoyo parental y un nivel socioeconómico más bajo se asociaron con tasas más altas de psicopatología general.

Los traumas de la infancia no son el único predictor de trastornos mentales en la adultez

“Esta investigación muestra que las condiciones de salud mental no están determinadas únicamente por eventos de la vida temprana”, explica la psicóloga evolutiva Bianca Kahl de la Universidad de Australia del Sur. “Un niño que se cría en un hogar feliz, aún podría llegar a tener un trastorno de salud mental”, lo que nos confirma que los traumas en la infancia no son los únicos predictores.

Puede que muchos se hayan percatado de ello en algún momento, pero la ciencia es la encargada de arrojar las conclusiones al respecto. Las experiencias de la infancia definitivamente juegan un papel fundamental en la construcción de nuestra personalidad, nuestra salud mental y bienestar general, pero otros factores pueden revertir o entorpecer el trabajo de una vida temprana feliz.

Referencias:

Testing a life history model of psychopathology: A replication and extension. https://link.springer.com/article/10.1007/s12144-020-01062-y

Happy childhood? That’s no guarantee for good mental health. https://www.unisa.edu.au/Media-Centre/Releases/2021/happy-childhood-thats-no-guarantee-for-good-mental-health/

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