Los avances el COVID-19 siguen siendo una preocupación para el mundo entero. A un año de su aparición, finalmente estamos dando los pasos necesarios para contenerlo. Sin embargo, a la par, el virus está evolucionando para escapar a nuestros controles. Como un ejemplo perfecto de esto, tenemos el caso de Reino Unido y la dispersión de su variante de COVID-19.

Como sabemos, la cepa B.1.1.7 es entre un 40 y 70% más contagiosa que sus pares. Debido a esto, su velocidad de propagación por el Reino Unido –y también por otras partes del mundo– fue mayor que la esperada. Por ese motivo, nuevamente su paso nos tomó por sorpresa y la peligrosa mutación del COVID-19 nos tomó la delantera.

Ahora, tratando de entender su avance –y, con suerte, cómo frenarlo–, un gran grupo de investigadores de Estados Unidos ha unido fuerzas para estudiar la dispersión de la nueva cepa en su nación. Los resultados de su investigación son aún solo una preimpresión en la base de datos MedRxiv; pero, por ahora, no pintan un futuro muy prometedor para el territorio estadounidense.

Variante del COVID-19 originaria del Reino Unido llega a Estados Unidos

Según las revisiones de datos y registros médicos en Estados Unidos, la variante del Reino Unido del COVID-19 debió llegar a su territorio al menos a finales de noviembre del 2020. Esto muestra que, tan solo un par de meses desde su primer avistamiento en la isla bretona, el B.1.1.7 ya había cruzado fronteras y comenzado a esparcirse en EE.UU.

Para estos momentos, se sabe que esta variante del coronavirus está presente en relativamente bajas proporciones en más de 80 países. De entre ellos, solo naciones como el Reino Unido ya la han visto dispersarse lo suficiente como para convertirse en la cepa reinante –específicamente un 80% de los casos de COVID-19 bretones ahora pertenecen a esta mutación–.

Ahora, es poco probable que el Reino Unido se mantenga por poco tiempo como la única nación en esta situación. Otros países como Portugal e Irlanda también parecen estar a punto de lidiar con una nueva crisis de contagios. Asimismo, según las últimas proyecciones de este estudio –que aún no ha sido revisado por pares– Estados Unidos está a tan solo unos meses de unirse también a la lista.

La mutación B.1.1.7 duplica su alcance cada 10 días

Específicamente, la investigación actual observó las capacidades de dispersión de la variante del COVID-19 proveniente del Reino Unido. Gracias a su estudio longitudinal, fueron capaces de observar un claro y también preocupante patrón de crecimiento.

En los primeros registros, la cepa B.1.1.7 apenas era el 2% de los casos totales de la última semana de enero de este 2021, en EE.UU. –que es aún el país más afectado por el coronavirus–. Esto cambió rápidamente cuando, 10 días más tarde, el porcentaje de presencia se situó en 4%.

Según las proyecciones realizadas por los investigadores, en otros 10 días, dicho porcentaje podría llegar incluso a un 8%. Por lo que, incluso en este mismo febrero la variante B.1.1.7 podría llegar a representar el 16% de los casos totales en EE.UU.

Un panorama peligroso para Estados Unidos

Tal como lo mencionamos anteriormente, países como Irlanda y Portugal ya están teniendo problemas con la nueva variante del COVID-19 que tuvo origen en Reino Unido. Para los investigadores, si Estados Unidos no toma acciones rápidas, pronto podría verse como otra víctima de la variante B.1.1.7.

De hecho, según proyectaron primero los CDC (Centers for Diseases Control and Prevention) y ahora ha confirmado el estudio, al paso que va, la nueva cepa podría convertirse en la variante dominante en Estados Unidos para marzo de este año.

Según sus observaciones, por ahora, la cepa se muestra entre un 35 y un 45% más transmisible que sus pares. Por esto, opinan que aún se encuentra en una etapa de “relativa baja intensidad”. No obstante, esto cambiará con el paso del tiempo.

Por este motivo, los investigadores señalan este como un momento crítico para que Estados Unidos tome “acciones de salud pública inmediatas y decisivas”. Justo ahora los científicos aún ven esperanza para la nación, pero solo si se mueve rápido para contener efectivamente el virus y rastrear las cadenas de contagio. De no ser así, la nación estará “casi seguramente destinada” a sufrir nuevas peligrosas –y posiblemente mortales– olas de contagio originadas por la nueva cepa.

Referencia:

Genomic epidemiology identifies emergence and rapid transmission of SARS-CoV-2 B.1.1.7 in the United States: https://doi.org/10.1101/2021.02.06.21251159