Imagen de un evento de disturbios y violencia grupal en la calle.
Vía Pixabay.

Los eventos violentos dentro de las sociedades siempre son desafortunados momentos en los que los conflictos, en lugar de resolverse, aumentan su gravedad. Por años, se han estudiado los factores que llevan a las personas a apoyar o participar en este tipo de situaciones. Ahora, una nueva investigación ha relacionado rasgos antisociales individuales en las personas con una mayor afinidad a los eventos de violencia grupal.

La investigación que nos presentó esta posibilidad fue conducida por Tomasz Besta y sus colegas Beata Pastwa-Wojciechowska, Michał Jaśkiewicz, Andrzej Piotrowski y Marcin Szulc. En conjunto, los científicos de la universidad de Gdans en Polonia publicaron sus hallazgos en la revista científica Personality and Individual Differences.

Osadía, mezquindad y desinhibición

Estos fueron los las rasgos principales que se evaluaron durante el reciente estudio. Por lo general, las personas que obtuvieron mayores puntajes en dos de estos rasgos antisociales también mostraron un pensamiento más radical y una mayor aceptación de la violencia grupal.

En primer lugar, la osadía se define principalmente como la capacidad de una persona para emprender una acción sin “temer a las consecuencias”. Por su parte, la mezquindad se refiere a la insensibilidad, frialdad o falta de empatía con el otro. Finalmente, la desinhibición se relaciona con la “falta de control de impulsos”.

De esta triada, la predominancia notoria de las últimas dos se hizo común en las personas con pensamiento más radical y mayor predisposición o aceptación de la violencia. Cabe destacar que, además, estas dos últimas cualidades también se clasifican como dos rasgos psicopáticos no-clínicos.

Rasgos antisociales hacen a las personas más propensas a apoyar la violencia grupal

La investigación en sí tomó como muestra a 877 estudiantes universitarios de Polonia. Durante la primera fase de esta, se midieron sus niveles de osadía, mezquindad y desinhibición.

Luego de esto, presentaron a los estudiantes otro cuestionario en el que se determinaba su nivel de afinidad con algún movimiento político polaco. Para ello, dividieron al grupo en tres partes iguales y les presentaron a cada uno una alternativa distinta: una izquierdista, otra derechista o una neutral.

Asimismo, buscaron evaluar “hasta dónde serían capaces de llegar” para defender el movimiento. Con esto, fueron desde apoyar en protestas pacíficas hasta participar en actos violentos.

Según los resultados obtenidos en los tres grupos, los estudiantes con mayores niveles de mezquindad e inhibición se mostraron más dispuestos a llegar hasta comportamientos violentos. De hecho, aquellos que mostraron específicamente estos rasgos antisociales no solo estuvieron más dispuestos a participar en actos de violencia grupal, sino que la apoyaban.

Curiosamente, las personas que se mostraron dispuestas a “luchar o morir” por su causa, no presentaron una predisposición mayor a apoyar movimientos enteramente pacíficos. En pocas palabras, la presencia de estos dos rasgos se asociaba no exactamente con un mayor nivel de compromiso con una causa, sino con una facilidad para la violencia.

¿Todas las personas con rasgos antisociales son más propensas a la violencia?

No necesariamente. Para aclarar este punto, Besta compartió la siguiente reflexión:

“Me gustaría enfatizar que nuestros resultados no significan que las personas que eligen la acción violenta en nombre de un grupo sean siempre antisociales o muestren rasgos como la desinhibición.

Todo lo que podemos decir es que las personas que muestran rasgos como desinhibición o bajo nivel de empatía tienden a ser más partidarios de acciones de violencia grupal en nombre de grupos políticos que aquellos que tienen un mejor control de los impulsos”.

Ahora, con datos como estos, se puede trabajar en el desarrollo de nuevas investigaciones a través de las cuales entender con mayor profundidad el papel de la personalidad en el compromiso con eventos de violencia grupal.

Hasta el momento, la mayor parte de las investigaciones se han basado en factores ambientales o en motivadores grupales. Con los nuevos estudios, el entendimiento de la violencia grupal y su manifestación podría ganar una nueva dimensión. Gracias a esto, sería posible comprenderla y contenerla con más facilidad antes de que esta origine situaciones incontrolables.

Referencia:

Radicalisation and individual differences: Disinhibition, boldness and meanness as predictors of support for radical collective action: https://doi.org/10.1016/j.paid.2020.110354