Ilustración de una silueta humana con un universo en su interior.
Crédito: Oska.

Nuestra mente es un espacio que sin duda aún no comprendemos del todo a pesar de nuestros esfuerzos. Para poder entender un poco más sobre ella y la forma en la que funciona el pensamiento, la ciencia lo ha estudiado por décadas. Pero, ¿llegaremos algún día a conocerla por completo?

Según las perspectivas expresadas por John Horgan, director del Center for Science Writings del Stevens Institute of Technology, esta es una posibilidad remota. De hecho, desde su razonamiento, el poder desarrollar un entendimiento total del pensamiento es simplemente un sueño inalcanzable. Estas son sus razones.

¿La ciencia realmente puede estudiar nuestros pensamientos?

Según lo presenta Horgan, este es un tema cuando menos debatible. En algunos casos, se han llegado a hacer paralelismos entre las ideas y los electrones de la física cuántica. Según se sabe, cuando observas un electrón, cambia su curso. Ahora, se entiende que cuando notas un pensamiento, también inmediatamente lo modificas.

Por este motivo, se ha pensado que el acercamiento de la ciencia podría ser lo que se necesita para comprender el pensamiento. Todo bajo la idea de que se lo puede tratar como un problema de física cuántica.

Sin embargo, Horgan confronta esta idea con la reflexión sobre los átomos y los pensamientos con un detalle muy simple: esencialmente, no son iguales. Por un lado, los átomos cuentan con una estructura definida, conocida e identificable. Por el otro, cada pensamiento es único, efímero e inmedible. Con esto en mente, ¿cómo podríamos estudiarlos al igual que a los átomos?

¿Podemos monitorear nuestros pensamientos?

Para poder presentar una respuesta a esto, Horgan divide nuestra conciencia en dos tipos de pensamientos: los metapensamientos, y los ‘thoughtless thoughts’ (pensamientos no pensados). Los primeros son los que todos podemos reconocer dentro de nuestra cabeza, la “voz” interna con la que razonamos y en la que confiamos para expresarnos a través del habla y de la escritura.

“Los metapensamientos, las ideas que me expreso a mí mismo y a los demás a través de la escritura y el habla, son mi pan y mantequilla. Me gano la vida con ellos. Pero comprenden una fracción infinitesimal de mis pensamientos”, agregó Horgan.

Ahora, por su parte, los ‘pensamientos no pensados’ son aquellos que se mueven en el tras bambalinas de nuestra mente. En general, ni siquiera nosotros mismos somos conscientes de cada uno de ellos y son tan fugaces que es imposible llevar un verdadero registro de esto.

Es acá donde entra el detalle que Horgan espera destacar. La ciencia ha considerado que puede crear máquinas y herramientas con las que monitorear el pensamiento. Efectivamente, a lo largo de los años ha logrado desarrollar algunas técnicas y dispositivos para no solo “leerlos” sino controlarlos.

No obstante, cada uno de ellos son intentos incompletos ya que, en general, van de la mano con la parte superficial de la mente: los metapensamientos. Esto mientras que, los pensamientos no pensados siguen rondando nuestra mente sin ningún tipo de control o supervisión –ni siquiera la nuestra–.

Ciencia del pensamiento: la “materia oscura” de nuestra mente

Es específicamente a este grupo de pensamientos no pensados que Horgan ha identificado como la materia oscura de nuestra mente. Ya que, para él, si vamos a equiparar el estudio del pensamiento con la física cuántica, entonces este es el paralelismo más cercano que realmente se puede hacer para esta sección de nuestras elucubraciones.

Como ejemplos de intentos de registro de los pensamientos no pensados, Horgan menciona obras conocidas como Ulises de James Joyce o Finnegans Wake, de este mismo autor. Incluso, menciona que hizo un intento propio en su propio libro Pay Attention: Sex, Death, and Science.

Sin embargo, asegura que en todas las ocasiones lo que observamos son metapensamientos, ya que –por nuestra necesidad de encontrar coherencia– es imposible reflejar tal cual sobre el papel o poner en palabras los pensamientos no pensados. Acá nuevamente vemos con el paralelismo con la materia oscura, que es más estudiada a través de sus ausencias y faltas que de sus manifestaciones.

¿Descubriremos la verdadera teoría de la mente?

Horgan responde esta pregunta haciendo una reflexión final:

“Lo dudo. Los físicos no pueden asimilar el comportamiento de un solo electrón, que es idéntico a todos los demás electrones. Entonces, ¿qué esperanza tenemos de capturar el pensamiento que pasa por tu cabeza en este momento… un pensamiento diferente a todos los que tú, y mucho menos cualquier otra persona, haya tenido o tendrá? Y si no podemos captar un solo pensamiento, que se derrite en el instante en que lo captamos, ¿cómo podemos entendernos a nosotros mismos? Piensa en eso.”