Pareja de murciélagos colgando de una rama en el medio de un árbol.
Vía Pixabay.

La pandemia del COVID-19 sin duda ha puesto al mundo en una posición tan complicada como inesperada. Incluso ahora, un año después de su aparición, continuamos intentando hacerle frente. Pero, como no conocemos todo sobre ella, se nos hace difícil saber cómo enfrentarla por completo. Por esto, se ha sumado a la ecuación del coronavirus el elemento del cambio climático como un nuevo posible factor a tener en cuenta.

En una investigación, recientemente publicada en Science of the Total Environment se plantea que los recientes cambios en el clima ocasionados por la contaminación, podrían haber tenido un rol más protagónico de lo que imaginamos en el origen de la actual pandemia.

Los investigadores Robert M. Beyer, Andrea Manica y Camilo Mora, autores del estudio, llegaron a esta conclusión luego de estudiar los efectos que el cambio climático ha tenido en una población que también fue crucial para le nacimiento del COVID-19: los murciélagos.

Sobre el cambio climático, los murciélagos y el coronavirus

En la actualidad, todos estamos conscientes del súper sistema inmunológico del que gozan los murciélagos. Gracias a este, ellos pueden portar virus peligrosos para otros animales, sin que estos les hagan daño.

En la mayoría de los casos, los patógenos transmitidos por los murciélagos no se transmiten a los humanos. Por lo que, la convivencia no presenta tan grandes riesgos.

No obstante, la acción del cambio climático sobre estas especies podría haber colaborado con la aparición de coronavirus compatibles con los humanos. De hecho, según la investigación recientemente realizada, el aumento de las temperaturas pudo haber impulsado a más de 40 nueva especies de murciélagos hasta China (territorio en el que se originó el SARS-CoV-2).

Los cambios en los patrones de vida de los murciélagos han hecho evolucionar al coronavirus

Ahora, la investigación realizada por el equipo de científicos no solo se redujo a China. En realidad, su estudio abarcó el mundo entero y midió los cambios ambientales sumados a las movilizaciones de murciélagos desde el 1900.

Con este detalle, pudieron identificar que, efectivamente, variaciones en elementos como la temperatura, la vegetación y las precipitaciones han estado fomentando la movilización de especies de murciélagos por todo el globo. Esto trae nuevas interacciones entre especies que antes no se contactaban. Entonces, como consecuencia, también se dan inevitables intercambios y mutaciones de los virus que cada especie porta.

De allí que haya aumentado la posibilidad de que un virus zoonótico –de origen animal– se pueda transmitir a los humanos. Acá cabe destacar que la evolución específicamente de los coronavirus a la par con los murciélagos no es un evento nuevo. De hecho, este se ha repetido a lo largo de la historia.

Sin embargo, las nuevas condiciones parecen ser más propicias para el desarrollo de virus más agresivos y compatibles con los humanos. Asimismo, las posibilidades de contraerlo aumentan a medida que los hábitats naturales de los murciélagos se comprimen a causa del avance humano y las interacciones entre ambas especies.

Esto se ve reflejado sobre todo en la migración antes mencionada de más de 40 especies de murciélagos a la provincia de Yunnan. Después de todo, los conteos indican que ellos portan más de 100 tipos de coronavirus distintos, unos que, a causa del cambio climático, ahora tendrán la posibilidad de mutar y evolucionar en un nuevo ambiente.

Un llamado de atención

Con esta investigación, en un vistazo inicial, podría creerse que el problema está en los murciélagos. Sin embargo, esto no podría estar más lejos de la realidad.

Estos pequeños mamíferos son vitales para el planeta. En algunos casos, actúan como polinizadores y fertilizadores de plantas. Además, también se destacan con controladores de variadas plagas de insectos –entre ellos, los mosquitos, también grandes portadores y dispersores de enfermedades–.

Por este motivo, el problema que debemos abordar realmente es el cambio climático y la forma en la que este puede actuar para fomentar situaciones como la actual pandemia del coronavirus. Ponerle un freno no solo será beneficioso para el planeta y su salud, sino que se está convirtiendo en una necesidad vital para el bienestar directo de la humanidad.

Referencia:

Shifts in global bat diversity suggest a possible role of climate change in the emergence of SARS-CoV-1 and SARS-CoV-2: https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2021.145413