Manos masculinas preparando una inyección de insulina, un medicamento contra la diabetes que debe mantenerse refrigerado.

Aunque durante mucho tiempo se pensó que la temperatura podría afectar drásticamente la calidad de la insulina que necesitan los pacientes con diabetes, un nuevo estudio ha arrojado evidencia de que el medicamento podría ser más versátil.

En su artículo en PLOS ONE, un equipo de investigadores reporta importantes hallazgos que podrían mejorar las estrategias de administración de insulina en pacientes ubicados en países con escasos recursos de refrigeración, como los de África Subsahariana. Según sus resultados, después de abrir un vial de insulina, la efectividad de la misma no varía drásticamente a lo largo de cuatro semanas ya sea que se almacene en frío o a temperaturas cercanas a la del ambiente.

Pacientes con diabetes requieren de insulina diariamente

Persona inyectándose insulina con una jeringa.

Como muchos saben, los pacientes con diabetes necesitan de insulina para controlar su enfermedad. Su tratamiento es bastante específico, requiriendo la aplicación de varias dosis de insulina todos los días, un medicamento que merece almacenarse en un refrigerador con temperaturas adecuadas.

La insulina debe mantener una cadena de frío desde su producción hasta el momento en que se inyecta en el cuerpo de los pacientes. Sin embargo, como nos ha enseñado la pandemia de COVID-19, en algunas regiones del mundo no todos cuentan con un refrigerador en casa. En esos casos, los pacientes deben ir al hospital a diario para recibir sus dosis.

Conscientes de esta dificultad, los investigadores de Médicos Sin Fronteras (MSF) y de la Universidad de Ginebra (UNIGE), en Suiza, decidieron abordar un estudio para conocer mejor la resistencia de la insulina a leves cambios de temperatura.

¿Afectan los cambios de temperatura la calidad de la insulina?

“El protocolo farmacéutico actual requiere que los viales de insulina se almacenen entre 2 y 8 grados C hasta que se abran, después de lo cual la mayoría de la insulina humana se puede almacenar a 25 grados C durante cuatro semanas”, explica Philippa Boulle, asesora de enfermedades no transmisibles de MSF.

El lugar de referencia del estudio fue el campo de refugiados de Dagahaley, en el norte de Kenia, donde la temperatura de una casa típica varía entre los 25 grados C por la noche y los 37 grados C durante el día.

Los investigadores también sabían que después de abrirse, los viales de insulina se pueden usar durante unas cuatro semanas. Con esta información, diseñaron un experimento simple que consistió en reproducir de manera meticulosa las condiciones de los hogares de Dagahaley dentro de un laboratorio.

Los investigadores midieron la calidad del medicamento en el mismo período; primero los estudiaron en un almacenamiento a las temperaturas que se encuentran en Dagahaley, y luego con viales de control que se mantuvieron refrigerados. Con ello querían determinar los cambios nocivos que podría tener este drástico cambio de temperatura sobre la calidad de la insulina que requieren los pacientes con diabetes diariamente.

Los cambios son similares a los que ocurren en almacenamiento en frío

Los resultados revelaron que todas las preparaciones de insulina que almacenaron a temperaturas fluctuantes como las de un hogar de Kenia mostraron una pérdida de eficacia mínima.

En su artículo, los investigadores reportan no más del uno por ciento de pérdida de potencia del medicamento, el cual es un porcentaje similar al que pierden estando en los refrigeradores durante las mismas cuatro semanas.

“La regulación sobre preparados farmacéuticos permite una pérdida de hasta un 5 por ciento, por lo que estamos muy por debajo de eso”, dice el profesor Leonardo Scapozza, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Facultad de Ciencias de la UNIGE.

Los investigadores también midieron la actividad de la proteínas de la insulina sometida a cambios de temperatura sobre las células de pacientes diabéticos y la compararon con la habitual. Al final, la conclusión fue la misma para ambos casos: la insulina, almacenada en frío o no, “era perfectamente utilizable”.

Este hallazgo tiene importantes implicaciones a nivel médico, principalmente en lo que respecta a la facilidad de administración del medicamento. Los pacientes diabéticos no necesariamente deban ir todos los días al hospital a recibir su medicina en caso de no poder mantenerla refrigerada en casa.

Referencia:

Heat-stability study of various insulin types in tropical temperature conditions: New insights towards improving diabetes care. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0245372