Médica con traje de protección, guantes y mascarilla de contra la COVID-19 con ambos pulgares arriba.

Ha pasado más de un año desde que el coronavirus SARS-CoV-2 entró en nuestras vidas y puso al mundo literalmente de cabeza. Desde entonces, nuestra prioridad es evitar el contagio y proteger a los más vulnerables para que no mueran. Por fortuna, un nuevo estudio ha revelado algo realmente alentador en medio de esta locura: las tasas de mortalidad por COVID-19 han mejorado desde el inicio de la pandemia.

Los investigadores informan en la revista Anesthesia que la mortalidad de las personas que terminan en cuidados intensivos por la infección se redujo significativamente en 2020; esto, gracias a los avances en el tratamiento que han logrado las numerosas investigaciones realizadas en tiempo récord hasta el momento. Sin embargo, estas mejoras podrían revertirse.

Un metaanálisis sobre la mortalidad de COVID-19 a lo largo de la pandemia

El metaanálisis incluyó 52 estudios observacionales con un total de 43,128 pacientes, así como estudios realizados en Europa, América del Norte y China explorados previamente. También incluyó los primeros informes de Oriente Medio, el sur de Asia y Australia y cuatro de los últimos registros nacionales o regionales de casos de enfermedad.

Un metaanálisis previo realizado por los mismos autores sugirió que la mortalidad de 60 por ciento a principios del año se había reducido a 42 por ciento a finales de mayo de 2020. Ahora los nuevos resultados muestran que la proporción de los casos más graves de COVID-19 que terminan muriendo a causa de ella ha caído del 60 por ciento al inicio al 36 por ciento para el mes de octubre de 2020.

Personal médico con traje de protección, mascarilla y guantes sosteniendo un cartel que dice "death from coronavirus" haciendo referencia a la mortalidad por COVID-19 con el SARS-CoV-2 de fondo.

También informan que la mortalidad para la mayoría de las regiones del mundo ronda entre el 30 y 40 por ciento. En zonas muy afectadas, como Europea, es de 33,4 por ciento, y en América del Norte, de 40 por ciento.

Mientras que algunas regiones se salen de dicho rango en ambos extremos. Tenemos en el estado de Victoria en Australia, una mortalidad de 11 por ciento; mientras que en el Medio Oriente, la mortalidad por COVID-19 es de 62 por ciento en la situación actual de la pandemia.

Tratamientos más efectivos para pacientes con COVID-19 agudo

La razón detrás de esta disminución drástica parece residir en las importantes mejoras en el tratamiento de los pacientes. Cuando el coronavirus apareció, muchas personas se contagiaron de manera casi simultánea y los médicos estaban enfrentándose a una enfermedad desconocida.

Conforme transcurrieron los meses, los análisis estadísticos, epidemiológicos y el avance en la comprensión de la enfermedad permitió dar con algunas alternativas para pacientes graves.

Por ejemplo, en junio informamos las bondades de los corticosteroides, en especial de la dexametasona, cuyas pruebas arrojaron mejoras significativas en la supervivencia de pacientes que requerían oxígeno o que estaban conectados a ventiladores mecánicos. A ello sumamos la evolución de enfoques como la oxigenoterapia, la fluidoterapia y el manejo de la coagulación sanguínea.

Las nuevas variantes del coronavirus ponen en peligro los logros obtenidos

Pero tristemente aún estamos lejos de cantar victoria. Los investigadores advirtieron también que este enorme progreso puede haberse estancado con la aparición de las nuevas variantes del coronavirus. Aunque no hay evidencia de que estas causen una enfermedad más grave, su rápida propagación y mayor resistencia a las vacunas en circulación pueden poner en riesgo los logros obtenidos hasta ahora.

“Nuestro análisis incluye estudios publicados solo hasta octubre de 2020. Desde entonces, han surgido varias variantes de virus y en algunos países han transformado la trayectoria de la pandemia hasta diciembre de 2020 y enero de 2021. Esto ha aumentado la demanda de UCI en esas ubicaciones y merecerá un análisis más detallado a su debido tiempo”.

La batalla aún está lejos de terminar, por lo que no debemos rendirnos. Los autores tienen expectativas de que las actuales campañas de vacunación logren mitigar aún más los efectos de la pandemia y reducir las tasas de mortalidad por COVID-19. Pero para saberlo, será necesario un nuevo metaanálisis.

Referencia:

Outcomes from intensive care in patients with COVID‐19: a systematic review and meta‐analysis of observational studies. https://associationofanaesthetists-publications.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/anae.15201