Muje con una manzana en la mano mientras rechaza con la otra un plato con una dona cubierta con chocolate, mostrando su autocontrol.
Vía Shutterstock.

El autocontrol es una cualidad que todos hemos llegado a desear, pero que, en general, no llegamos a desarrollar verdaderamente. Esto incluso sabiendo que se trata de una conducta que puede aprenderse y entrenarse.

Sin embargo, el problema radica en que, a pesar de poder enseñarse, su adopción depende en gran medida de la disposición del pupilo. Y es acá dónde todo varía, ya que aunque todos podemos querer tener autocontrol, no todos lo desean con la misma intensidad.

Para poder entender el porqué detrás de estas variaciones, así como delimitar qué nos motiva a perseguir el autocontrol se realizaron cuatro investigaciones. El resultado de cada una de ellas se publicó recientemente en un artículo dentro de la revista científica Motivation Science,

¿Por qué llegamos a desear tener más autocontrol?

En general, el estudio determinó que las personas que suelen desear con más fuerza el tener autocontrol, son exactamente las que menos reportan tener. Entonces, uno de los principales impulsores de la avidez por la capacidad de autorregulación viene de la mano con el reconocimiento de su carencia.

Ahora, de forma más detallada, dentro de las cuatro investigaciones realizadas, los autores detectaron tres motivos principales por los que las personas llegan a desear tener más autocontrol. La primera razón vino de la mano con el estudio 1, gracias a este, se determinó que gran parte del deseo de autocontrol viene de la mano al miedo al fracaso en la persecución de las metas.

Por otro lado, el segundo motivo estuvo altamente relacionado con el primero y se manifestó dentro del estudio 2. En este caso, se habló de un aumento en el deseo de autocontrol, pero no por miedo a no alcanzar las metas, sino por reconocerlo como un elemento vital para el alcance de metas en el futuro.

Finalmente, la tercera razón se duplicó en los estudios 3 y 4. Esta simplemente habló de cómo el entender la necesidad de utilizar el autocontrol para cumplir metas en el presente (sobre todo en tareas complicadas) aumenta el deseo de poseerlo.

Desear con fuerza el tener autocontrol se traduce en más disposición para desarrollarlo

Asimismo, los investigadores identificaron que usualmente, los individuos que llegaron a desear con más fuerza tener autocontrol, solían ser los más dispuestos a entrenar para desarrollarlo. Sin embargo, este gran deseo no siempre fue beneficioso.

Como mencionamos, el aumento en la avidez de tener autocontrol se asoció con su carencia en los individuos. Por este motivo, si un gran deseo de ser capaces de autoregularse se les presentaba a las personas justo durante una tarea ardua eran menos propensas a terminarla –ya que en el momento realmente no poseían el autocontrol para llevarla a cabo–.

Desarrollar el autocontrol es un viaje

Para explicar esta curiosa paradoja, los autores detrás de la investigación describieron al desarrollo de la capacidad de autoregulación como un viaje. Es decir, un elemento largo en el tiempo y que se lleva a cabo en etapas, en lugar de ser una visita de una sola vez o de un momento.

Cuando las personas llegaban a desear tener autocontrol justo frente a la tarea que lo requería, era entonces como decidir que te vas de viaje cuando estás en el aeropuerto sin pasaporte ni equipaje. En estas condiciones, las posibilidades de desistir son mucho mayores.

Por este motivo, el éxito se encuentra cuando la persona ha trabajado en su autocontrol de antemano. De esta forma, cuando se encuentra con la tarea a realizar, ya tiene las herramientas para realizarla. Tal como cuando se organiza un viaje con tiempo antes de emprenderlo.

Referencia:

What makes people want more self-control: A duo of deficiency and necessity: DOI: 10.1037/mot0000213