Mujer trotando al aire libre.
Vía Pixabay.

El entrenamiento físico debe ser una parte importante de nuestra cotidianidad si queremos disfrutar de una vida sana. Sin embargo, las cosas se pueden complicar si desarrollamos una condición que nos hace tener lo más parecido a alergia al ejercicio.

Durante variadas oportunidades el Dr. Andrew Murphy, alergólogo de Suburban Allergy Consultants en Pensilvania, ha trabajado estos particulares casos. Gracias a esto, desde el 2001 hemos tenido un seguimiento que nos permite comprender con más claridad de dónde vienen estos cuadros de alergia y qué podemos hacer para evitarlos.

¿Las personas pueden desarrollar alergia al ejercicio?

Según las investigaciones de Murphy, no. En realidad, lo que las personas llaman cuadros de alergia al ejercicio no son exactamente reacciones alérgicas del organismo.

Murphy explica que, para que se dé una reacción de este estilo, es necesario que el organismo se exponga a un componente o proteína alérgeno. Luego de esto, el sistema inmunológico desata sus defensas y causa las típicas reacciones de inflamación, erupciones, estornudos y, en los casos más graves, anafilaxia.

En el caso del ejercicio, nada realmente está ingresando al organismo, por lo que no se habla de una reacción alérgica. Sin embargo, lo que causa confusión es que sí se desaran los mismos procesos que los originados por un alérgeno. Es justo debido a esto que puede parecer que el organismo tiene una reacción alérgica cuando no es así. En realidad, lo que se está presentando es un raro caso de “anafilaxia por ejercicio”.

Sobre la anafilaxia por ejercicio

Por lo general, nuestro organismo sabe controlarse y regular las hormonas que se liberan durante los entrenamientos, así como los procesos que se desatan. Sin embargo, con un exceso de endorfinas mal encaminadas, el cuerpo podría dejar de ser capaz de controlar la inflamación y terminar sucumbiendo a los síntomas “alérgicos” antes mencionados.

A esta situación en la que parece que el organismo tiene un cuadro de alergia, se la conoce como anafilaxia por ejercicio. Acá, Murphy aclara de nuevo que, aunque no se desata un cuadro alérgico, las células encargadas de desarrollarlo sí se activan, por lo que la persona experimenta consecuencias bastantes similares. Esto según su publicación del 2010 en Current Allergy and Asthma Reports.

Dentro de ella, Murphy también dio espacio a otra particular condición incluso más rara que la anafilaxia por ejercicio: la FDEIA (food-dependent exercise-induced anaphylaxis) o anafilaxia por ejercicio dependiente de la comida. Esta, por lo general, se presenta cuando el individuo hace ejercicio luego de consumir alcohol o medicinas como el ibuprofeno. Lo curioso es que, por sí solos, ninguno de estos tres elementos es alérgeno, pero su combinación sí lo es.

Hasta el momento, no se ha podido identificar una causa real para ninguna de las dos condiciones. Una tarea que se vuele más complicada al pensar en el mínimo número de casos de estudio que hay disponibles. Según Murphy, en el mundo occidental solo 2% de la población tiene cuadros anafilácticos. De ellos, entre un 5 y 15% son inducidos por ejercicio y, de este grupo, entre un tercio y la mitad se relacionan con comida.

Afortunadamente, las reacciones mortales por la “alergia” al ejercicio son incluso más raras. De hecho, el alergólogo solo ha documentado un caso fatal de anafilaxia inducida por ejercicio en todos sus años de investigación.

¿Hay alguna forma de evitarla?

En el 2019, Murphy realizó otra publicación en la revista Expert Review of Clinical Immunology. Dentro de ella, no solo dio un recuento sobre lo que es la anafilaxia producida por ejercicio y lo que se sabe hasta ahora, sino que también dio algunos tips para combatir sus síntomas de “alergia”.

Para el caso de las personas con FDEIA, la instrucción fue clara, si se conocen los alimentos detonantes de la reacción, no se deben ingerir estos ni 4 horas antes ni después del ejercicio.

Por su parte, aquellos que tienen anafilaxia detonada únicamente por el ejercicio, tienen un camino un poco más difícil. En sus casos, deberán hacer seguimiento con sus médicos para determinar cuáles son los ejercicios e intensidades que desatan la reacción. Después de todo, esta no se presenta igual en todas las personas y cada una tendrá que ajustarse a las demandas de su organismo.

Referencias:

Exercise-Induced Anaphylaxis and Urticaria (2001): https://www.aafp.org/afp/2001/1015/p1367.html

Exercise-induced anaphylaxis: causes, consequences, and management recommendations (2019): https://doi.org/10.1080/1744666X.2019.1562904

Exercise-Induced Anaphylaxis: An Update on Diagnosis and Treatment (2010): https://dx.doi.org/10.1007%2Fs11882-010-0150-y