Todo parece indicar que este será el año en el que podremos ver la esperada cinta de ‘Godzilla vs. Kong’, un encuentro entre titanes, reyes monstruos, defensores de la Tierra y poderosas criaturas mitológicas.

Sin embargo, antes de siquiera contar con una fecha de estreno para la esperada cinta de Legendary Pictures, pensamos en dedicarle un espacio bien merecido al guardián de la Isla Calavera, al gorila gigante al que le gustan las rubias, por supuesto, estamos hablando de King Kong.

Quizás, solo quizás, si no hubiéramos colocado el nombre en el título, solo con la breve descripción que dimos en las líneas previas algunos hubieran adivinado que se trataba del gran King Kong.

Otros, solo muy pocos, probablemente seguirían pensando, pero, eso solo significaría que no son hardcore fanáticos del gorila gigante que se subió a la cima del Empire State.

En esta oportunidad, no nos centraremos en hablar de las producciones cinematográficas o en sus representaciones a lo largo de los años. No, esta vez nos enfocaremos en exponerles la “verdadera” historia que se oculta detrás del origen de la leyenda de King Kong.

Merian C. Cooper, el piloto que creó a King Kong

Merian C Cooper - Classic Monsters

Cuando ‘Kong: Skull Island’ estuvo próximo a estrenarse, un autoproclamado experto en King Kong, autor e historiador de cine, Ray Morton conversó con The Hollywood Reporter para exponer aquello que conocía sobre los orígenes del gorila gigante.

Si algo aprendimos de nuestra investigación es que el nacimiento de King Kong se dio en un fascinante viaje, gracias a la imaginación de un piloto militar llamado Merian C. Cooper. Nativo de Jacksonville, Florida, el héroe de guerra se convirtió en un aventurero trotamundos que sin saberlo le dio vida a uno de los personajes más icónicos de todos los tiempos.

Cooper cayó varias veces tanto en la Primera Guerra Mundial como en la Guerra Polaco-Russo, fue un prisionero de guerra que logró escapar y, luego de una increíble historia en el campo de batalla, logró regresar a casa para convertirse en reportero.

Tras un tiempo trabajando en el arte de contar noticias, Cooper se convirtió en explorador, uniéndose a un equipo para darle la vuelta al mundo. Su viaje lo llevó, junto con su socio Ernest Schoedsack, hasta los lugares más exóticos, donde pudieron rodar varios documentales de viaje y fue ahí, sin buscarlo, donde dio su primer paso en el cine.

En sus expediciones, Cooper y Schoedsack produjeron arcaicamente lo que los llamados “dramas naturales”, una especie de documentales que se suponían debían mostrar personas y animales reales en lugares exóticos del planeta, pero, en su lugar, le agregaron un poco de ficción a su trama.

El objetivo era editar el metraje del documental para crear una especie de cinta de ficción basada “hechos reales”, y, la verdad, es que su proyecto les significó mucho dinero, tanto que se hicieron muy populares.

Nace King Kong, desde el mito del Dragón de Komodo

Si bien es cierto que hay estudios que demuestras que King Kong sí existió y que se extinguió hace 100.000 años, este es un remake diferente que se aleja del Gigantopithecus, el presunto gorila gigante que, supuestamente, medía entre 1,8 a 3 metros y el peso entre 200 y 500 kilogramos. Asimismo, los mismos informes revelan que no comía gente, ni otros animales gigantes que habitan en la Isla Calavera, sino que mantenía una dieta vegetariana.

Pero, ahora alejándonos de las excavaciones, el King Kong de Cooper nació en uno de sus viajes donde, observando a una familia de babuinos, empezó a interesarse por los simios, por lo que automáticamente consideró que era momento de hacer un “drama natural” sobre un simio.

Es en ese momento donde pasa al centro su amigo, el explorador Douglas Burden, quien había visitado Komodo, en realidad una de las primeras personas en ir hasta aquella isla en Indonesia donde nació el popular dragón de Komodo.

Fue conversando con él, cuando Cooper tuvo una repentina idea de crear uno de sus documentales exitosos donde un simio gigante se enfrentaba a un dragón de Komodo. Entonces, así, como si nada, la primera “película” de King Kong consiguió su concepto inicial: en un viaje por el mundo, viendo a una familia de babuinos con un amigo que había ido a la isla de Komodo.

Estamos seguros de que muchos se esperaban que esta fuera una historia llena de estudios científicos con rayos gama involucrados –aplausos para los que entendieron nuestro “huevo de Pascua” –, pero, honestamente, los orígenes de King Kong están llenos de aventuras y expediciones por el mundo real, con un poco de ficción.

Rápidamente, luego de conseguir su concepto inicial, Cooper decidió que el simio sería un gorila, ¿por qué? Bueno, principalmente, ¿por qué no? Pero, en segundo lugar, esta era la especie que para él tenía mucha más personalidad y, para la época, de la que menos se hablaba, lo que las convertían en una especie de criaturas míticas.

Un pequeño “dato curioso” que nos topamos en nuestra investigación es que, según los informes, la primera persona occidental vio a un gorila a principios del siglo XX, por ello simplemente las personas no sabían mucho sobre ellos, lo que, prácticamente, le pareció una carta blanca a Cooper para describirlos como él quisiera.

Supuestamente, Burden había capturado a un dragón de Komodo y lo había traído de regreso a Nuevo York, y lo colocó en el zoológico de Central Park, estuvo en exhibición y luego murió. Esa parte de la historia, fue como cafeína para las ideas de Cooper, quien automáticamente inventó una expedición a una isla en la que vivían un gorila y una de estas criaturas, donde el primero sería el protagonista.

Es la lucha con el dragón de Komodo lo que lleva al gorila a ser capturado y llevado a la ciudad de Nueva York, donde lo pusieron en un zoológico. Sin embargo, este escaparía y causaría múltiples estragos en la Gran Manzana antes de que lo mataran.

Es así, casi que por accidente, como un piloto militar de la Primera Guerra Mundial le dio vida al gorila gigante más asombroso de los clásicos del cine. Y, si se preguntan, sí, fue idea de Cooper que el gorila secuestrara a una mujer de la expedición.

El cine y Kong

Merian C Cooper | SincroGuia

Ahora bien, comenzamos este artículo conversando de ‘Godzilla vs. Kong’, por lo que es evidente que tenemos que conversar un poco sobre la presencia del gorila de Cooper en el cine. Por esa época, ‘Ingagi’ fue un gran éxito: una cinta de explotación donde un hombre con un traje de mono viola a una mujer, por lo que la brutalidad era su principal característica.

Sorpresivamente, para 1930, ‘Ingagi’ se convirtió en una producción muy notoria, capitalizando mucho dinero aunque el concepto era un animal teniendo sexo no consensuado con una mujer. Además, no olvidemos el nivel de racismo.

Por supuesto, es bastante probable que la cinta ya no se pueda ver, pero, muchos aseguran que la producción de hace 91 años tuvo gran influencia en las representaciones de King Kong, y que, de alguna manera, Cooper se basó en ella para su drama natural.

Sea o no sea cierto, la verdad es que lo que creó Cooper fue una de las criaturas míticas más increíbles, algunos colocándolo por encima de Godzilla, otros por debajo, pero ustedes entendieron el punto.

Cooper sabía que tenía una gran idea en sus manos, tanto que buscó financiación para darle vida a su producción del gorila gigante que es llevado a Nueva York y secuestra a la chica. Su idea principal era ir a África para capturar un gorila y llevarlo a Komodo, donde se pudiera filmar el entorno natural pero, en plena Gran Depresión nadie quería financiar eso.

Si bien la idea se fue a las gavetas por un tiempo, por distintas razones, Cooper terminó convenciendo al director de RKO Pictures, David O. Selznick, para que le dieran una oportunidad a su idea encajonada.

En paralelo, Cooper había seguido de cerca el trabajo de Willis O’Brien, el pionero de la animación stop-motion como técnica para largometrajes, y, aunque al principio no pensó que era la dirección de su King Kong, buscó la forma de introducirlo en su trama sin gastar mucho dinero ni viajar por el mundo.

Pero ahora, algunos pensarán que el plan de Cooper siempre fue hacer un gorila gigante, sin embargo, desde un principio, Kong sería de unos 12 pies de altura, pero, luego de ver los modelos de dinosaurios de O’Brien para ‘The Lost World’, pensó: “¿No sería genial que el gorila luchara contra los dinosaurios? Eso sería mejor que un dragón de Komodo”. Y fue ahí, cuando su simio se convirtió en una versión realmente enorme.

Claro, a Cooper lo ayudó que para la década de 1930, muchos no habían visto un gorila en persona, por lo que su versión de un simio gigante no “sería absurda”. En el fondo, nuestro piloto militar era un amante de los trucos, amante de las cosas que las cintas podían lograr.

Sin pensarlo, ‘King Kong’ se convirtió en la cinta más elaborada y, honestamente, una de las mejores películas de animación stop-motion. Para entonces, la cinta costó un total de $500.000, que son aproximadamente $10 millones ahora.

‘King Kong’ nunca fue cursi, en cambio, estuvo llena de acción y aventura, y, curiosamente, fue Selznick quien decidió agregarle la palabra “King” antes del “Kong”, nombrando al personaje de toda una cultura amante de la ficción.

Definitivamente, si algo nos enseñó Cooper con sus alocadas expediciones es que uno nunca sabe que idea se volverá en el mito de toda una generación. Y, quien lo diría, su gorila gigante está próximo a pelear con lo más cercano a un dinosaurio gigante radiactivo, con aires de dragón al expulsar rayos azules por su boca. Todo un sueño hecho realidad.