Dos muñecos acostados simulando los comportamientos sexuales extraños de los humanos, conocidos como parafilias.

Los expertos evitan usar el adjetivo “pervertido” para referirse a ciertos comportamientos sexuales debido a la amplia variedad de gustos entre los humanos. Sin embargo, sí existen parafilias que son de lo más extrañas, y que incluso están penadas por la ley.

Las recientes acusaciones de las ex amantes del actor Armie Hammer respecto a su presunta vorarefilia han generado gran polémica, y no es para menos. Y aunque suene cruel, su caso nos ha dado una buena razón para hablar sobre este tema. En el siguiente artículo describiremos algunas de las parafilias más extrañas, e irónicamente, también más comunes.

Voyeurismo

En la lista de parafilias más comunes no podía faltar el voyeurismo, un trastorno que, aunque sea difícil de pronunciar y que pocos conozcan por su nombre, es muy común. El término deriva de la palabra francesa voyeur que puede traducirse como “el que ve”.

El voyeurismo consiste básicamente en observar a otra persona, a un par o a un grupo teniendo relaciones sexuales, aunque por lo general no participan. Y aunque de seguro muchos habrán pensado en la pornografía, en esta parafilia la persona suele observar a escondidas, detrás de una puerta, a través de una cerradura o de una ventana tipo espejo desde otra habitación. Por lo general, la observación va acompañada de masturbación, y el riesgo de ser descubierto potencia aún más la excitación generada.

Bella mujer espiada por alguien a través de la rendija de una cerradura.

El Manual MSD aclara en su sitio web que “ver imágenes y programas sexualmente explícitos” que, desde hace tiempo están ampliamente disponibles en Internet, “no se considera voyeurismo”. Esto precisamente porque “porque carece del elemento de observación secreta”, que es lo que distingue esta práctica de la parafilia en cuestión.

Cerca del 12 por ciento de los hombres y cuatro por ciento de las mujeres cumplen con los criterios clínicos para catalogarlos como voyueristas. Y aunque puede tener serias implicaciones legales por invasión a la privacidad y otros cargos, la mayoría no busca ayuda ni tratamiento profesional.

Zoofilia

Muchos dueños de mascotas se sentirán asqueados de solo escucharlo, al igual que quienes ni siquiera son adeptos a los animales. El hecho es que, incluso aunque nos han advertido durante mucho tiempo sobre los riesgos del contacto cercano con animales, hay muchas personas que tienen relaciones sexuales con ellos. A esta parafilia se le conoce como zoofilia, y por loco que parezca, también es común.

Siendo más específicos, la zoofilia se refiere concretamente a la atracción sexual por los animales no humanos, mientras que al acto sexual de un humano con un ellos se le considera bestialidad.

Aunque existen definiciones que presentan la primera como el abuso y violación de animales de parte de los humanos; mientras que la segunda la asocian con el vínculo tanto emocional como sexual . A pesar de que existen dichas diferencias, los términos suelen usarse indistintamente.

Ahora bien, la investigación médica sugiere que algunos zoofílicos solo se excitan con una especie específica, mientras que otros lo hacen con diferentes especies que pueden o no incluir a los humanos; además, existe una tercera clase que no sienten atracción por los humanos en absoluto.

El trastorno no se comprende muy bien aún, pero parece estar vinculado con la imposibilidad de consumar el acto sexual con humanos. Algunos casos también se vincularán con el abuso sexual, mientras que otros proceden de la experimentación durante la infancia.

Sin lugar a dudas, se trata de una de las parafilias más extrañas, sobre todo porque muy pocas de estas personas acuden a profesionales, lo que reduce la información disponible. A pesar de ello, distintos incidentes a lo largo de la historia han merecido el establecimiento de leyes que condenan estos actos.

Pedofilia

El manual MSD define la pedofilia como “la presencia de fantasías, impulsos o comportamientos sexualmente excitantes recurrentes e intensos relacionados con los niños” de ambos sexos, por lo general, hasta los 13 años de edad.

Esta es quizás una de las parafilias más extrañas y también de las más rechazadas por la sociedad pues pone en riesgo la integridad y salud mental de los niños. De hecho, como causa daño a terceros se le considera a nivel clínico como un trastorno.

La pedofilia es más común en hombres que en mujeres, aunque su interés sexual puede radicar en infantes de ambos sexos. Al ser un trastorno tan difícil de identificar por su razonable estigmatización, aún no sabe cuál de ellos está en mayor riesgo, pero las tendencias sugieren que las niñas son más propensas a abusos sexuales.

Muchos de los casos de pedofilia son perpetrados por adultos dentro de la misma familia de las víctimas, seguido por conocidos, parejas de los padres o personas con autoridad, como los profesores en las escuelas.

En las redes sociales y medios digitales han circulado numerosas notas, comentarios e imágenes que se niegan rotundamente a aceptar esta parafilia, y con mucha razón. Aunque las leyes varían de un país a otro, actualmente y en términos generales, incurrir en ella tiene serias implicaciones legales. Lo curioso es que en los últimos tiempos han surgido ciertos movimientos y celebridades buscando aceptación, pero la comunidad en general se mantiene reacia al respecto.

Necrofilia

Algunas personas sienten gusto por las situaciones extremas, más aún cuando estas llegan a poner en riesgo su vida, aunque ello no implique que de verdad quieran morir. Pero si de gustos extraños hablamos, hay personas que van mucho más allá de las experiencias cercanas a la muerte: se mezclan directamente con ella.

Como ejemplo tenemos la necrofilia, que definitivamente es una de las parafilias más extrañas. Por lo general, tememos a la muerte, pero las personas necrofílicas son capaces de tener relaciones sexuales con cadáveres, independientemente de que sean de humanos o de animales.

Al igual que otras de las parafilias mencionadas en esta recopilación, la práctica de la necrofilia está penada por la ley, pudiendo causar desde meses a años de cárcel.

En líneas generales, se trata de un trastorno totalmente repudiable, pero su trasfondo psicológico es bastante complejo, y cómo no, interesante. El psicoanalista Erich Fromm, por ejemplo, considera la necrofilia como lo opuesto a la biofilia; en sus estudios sugiere que el trastorno deriva de vivir sin sentirse realmente vivo nunca.

Travestismo

El travestismo se define como una parafilia sexual en la que la persona implicada experimenta una excitación sexual intensa y recurrente al vestirse como alguien de otro género.

A pesar de su peculiaridad, seguro muchos en algún momento habremos visto o conocido a algún travesti. Y es que, a diferencia de otras parafilias extrañas, este no está penado por la ley pues no necesariamente implique daño hacia otras personas. Aún así, los estudios sugieren que la mayoría de los travestis no cumplen con los criterios clínicos para ser diagnosticados con el trastorno travestista.

Dos travestis vestidos de forma exótica.

El comportamiento travestista suele comenzar durante la niñez tardía en varones heterosexuales, mientras que es muy raro entre las mujeres. Los datos del MSD sugieren que hasta el 3 por ciento de los hombres se han vestido con ropa del sexo opuesto y han sentido excitación por ello al menos una vez en su vida.

La excitación sexual que genera la ropa del sexo opuesto se clasifica más bien como una forma de fetichismo, y puede o no ocurrir con el travestismo. Por ello, pese a ser una de las parafilias más extrañas, algunos expertos han recomendado eliminar el fetichismo travesti, una variante del travestismo, de la Clasificación Internacional de Enfermedades.

Exhibicionismo

El exhibicionismo figura entre las parafilias más extrañas, aunque también es bastante común. Se estima que entre el dos y cuatro por ciento de los hombres lo padecen, mientras que aparece mucho menos en las mujeres.

Podemos definir el exhibicionismo como la necesidad de mostrar a otra persona el área genital causando sorpresa al público. La excitación parece surgir precisamente de esta necesidad de sorprender, aunque puede que tenga también un componente de escándalo. En cuanto a la víctima, por lo general es una mujer adulta o un niño o niña.

Esta parafilia es más frecuente en hombres, y por lo general va acompañada de masturbación. Aunque el manual MSD destaca que rara vez la intención es consumar el acto sexual con el público, ni mucho menos causar daño.

Cabe destacar que ciertas leyes penan estos comportamientos, pero el rechazo en realidad es relativo considerando que muchos de los actores de cine para adultos probablemente sean exhibicionistas.

Frotismo o froteurismo

Un montón de personas asiáticas dentro de un subterráneo, un escenario habitual para parafilias como el frotismo.

Muchas mujeres asegurarán haber sido frotadas mientras estaban paradas dentro del transporte público, o bien haber sentido las partes íntimas de otros pasajeros de manera no accidental. El froteurismo, también conocido como frotismo, es también una de las parafilias más extrañas por su naturaleza, pero tristemente una de las más comunes.

Una persona con frotismo busca tocar las zonas erógenas de otra persona sin su consentimiento para poder obtener placer sexual; esta representa una forma exclusiva con la que pueden lograr una excitación intensa.

Como ya indicamos, el frotismo suele darse en lugares muy concurridos, como el metro o el autobús cuando hay mucha gente adentro. Así, la víctima tiene pocas opciones para escapar, y el perpetrador puede hacer de las suyas, en algunos casos, llegando a proponer un encuentro sexual después de ello. Pero en la mayoría de los casos, el frotista tras cumplir su fantasía.

Urofilia y coprofilia

Espalda humana sobre la cual se posan corazones.

Y ya que hablamos de las parafilias más extrañas, no podíamos dejar de mencionar la urofilia y la coprofilia, que quizás figuran entre las más asquerosas para la mayoría, luego de la necrofilia, pedofilia y zoofilia.

La urofilia, como su nombre lo indica, el contacto o la ingesta de la orina de otra persona genera excitación sexual, un acto que se conoce en el argot popular como “lluvia dorada”. El simple hecho de ver, escuchar o tocar a alguien mientras orina puede ser estímulo suficiente para dar rienda suelta a las fantasías y a la satisfacción sexual.

Por otro lado, tenemos la coprofilia, o coprolagnia, que, como muchos imaginarán, es la atracción sexual por las heces y todo lo que tenga que ver con ellas. Las personas con esta parafilia sienten excitación al oler, tocar, saborear o ver a alguien defecando, aunque los gustos pueden variar entre uno u otro.

Gerontofilia

El tema de la sexualidad en la vejez es prácticamente tabú, pero existen parafilias en las que ciertas personas pueden experimentar preferencia sexual por personas de tercera edad, o que luzcan drásticamente mayores. A esta se le conoce como gerontofilia, y se clasifica en: alfamegamia, la atracción por un hombre mayor; y matronolagnia, la atracción por una mujer mayor.

Aunque parezca inofensiva por aquello de que para el amor y el placer no hay edad, la gerontofilia puede poner en peligro la vida de los ancianos. Y es que esta extraña parafilia está vinculada también con el sadismo, y los perpetradores parecen disfrutar de ocasionarles daño. De hecho, un estudio en Malasia sugirió que 1,6 por ciento de los delitos sexuales correspondían a gerontofilia.

Sadismo y masoquismo

Y por último, tenemos el sadismo y el masoquismo, que van de la mano. El sadismo sexual se define como la imposición de sufrimiento, ya sea físico o psicológico, sobre otra persona a fin de obtener placer sexual e incluso alcanzar el orgasmo. Al igual que los anteriores, se considera un trastorno cuando causa angustia o deterioro funcional significativo sobre la víctima, o cuando no hay consentimiento de por medio.

Por su parte, el masoquismo sexual es una extraña parafilia en la que la persona experimenta placer sexual al ser humillado, golpeado, atado o abusado por otra persona. A pesar de ello, la mayoría de las personas con estas tendencias no cumplen con los criterios clínicos para ser catalogados como masoquistas.

Ambos casos son, por lo general, consensuados y los participantes están al tanto de que se trata solo de un juego. Dicho esto, también evitan que la situación se convierta en algo que pueda causar daños reales, con ligeras excepciones que pueden incluso provocar la muerte.

Referencias:

Overview of Paraphilic Disorders. https://www.msdmanuals.com/professional/psychiatric-disorders/sexuality,-gender-dysphoria,-and-paraphilias/overview-of-paraphilic-disorders

Voyeuristic Disorder. https://www.msdmanuals.com/professional/psychiatric-disorders/sexuality-gender-dysphoria-and-paraphilias/voyeuristic-disorder

Pedophilic Disorder. https://www.msdmanuals.com/professional/psychiatric-disorders/sexuality,-gender-dysphoria,-and-paraphilias/pedophilic-disorder

Exhibitionistic Disorder. https://www.msdmanuals.com/professional/psychiatric-disorders/sexuality,-gender-dysphoria,-and-paraphilias/exhibitionistic-disorder

Pattern of Sexual Offences Attended at Accident and Emergency Department of HUSM from Year 2000 to 2003: A Retrospective Study. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22589588/

Sexual Masochism Disorder. https://www.msdmanuals.com/professional/psychiatric-disorders/sexuality-gender-dysphoria-and-paraphilias/sexual-masochism-disorder