Aunque el interés actual radica en vacunar cuanto antes a la población humana del mundo contra el coronavirus SARS-CoV-2, aún existen otras prioridades que merecen nuestra atención. Durante mucho tiempo la ciencia ha enfocado esfuerzos en la obtención de una vacuna universal contra la gripe, por ejemplo, que también es causante de numerosas muertes cada año.

Por fortuna, parece que estamos mucho más cerca de lograr este cometido. Los investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai han dado un gran paso al completar el primer ensayo clínico en humanos de lo que sería una vacuna universal contra la gripe.

¿Qué compone al virus de la gripe?

Antes de entrar en los detalles del ensayo, creemos conveniente hablar un poco sobre la estructura del patógeno en cuestión. El virus de la influenza está constituido por una capa proteica cubierta a su vez por una membrana lipídica, de manera similar a como se conforma en coronavirus.

La membrana contiene copias de tres tipos de proteínas: hemaglutinina (HA), neuraminidasa (NA) y la proteína de matriz (M2). Los cambios que ocurran en las dos primeras son los que diferenciarán al virus lo suficiente como para generar diferentes cepas; es precisamente por ello que hemos escuchado en las últimas cepas de brotes de H1N1 y H3N2.

La respuesta inmune contra el virus de la gripe

Cuando una persona se infecta con el virus de la gripe, su sistema inmunológico se activa y empieza a producir anticuerpos que luchen contra él. Así como los anticuerpos de las vacunas contra COVID-19 apuntan a la proteína pico del SARS-CoV-2, los anticuerpos que produce nuestro organismo ante la infección de influenza interactúan con la cabeza de HA, evitando que el virus ingrese a las células.

Y aunque suena genial, en realidad quedan algunos cabos sueltos que han convertido al virus de la influenza en un problema de salud pública, aunque subestimado por muchos. Y es que la respuesta inmune hacia esta proteína cabeza descuida otras partes del virus, por lo que queda expuesto a estas en próximas exposiciones.

Esto mismo ha ocurrido con las vacunas contra la gripe que se encargan de generar anticuerpos contra el virus. Y es por ello que las vacunas funcionan por lo general contra una sola cepa.

Por otro lado, tenemos el hecho de las mutaciones, que pueden hacer al patógeno más resistente a los anticuerpos. Muchas de ellas pueden ocurrir lo suficientemente rápido como para hacer que ciertas versiones de las vacunas queden obsoletas.

La vacuna universal contra la gripe se administra en dos dosis ligeramente diferentes

Para diseñar la nueva vacuna, los investigadores usaron tecnología genética recombinante. Por medo de esta, lograron crear un virus de la gripe con proteínas HA provenientes de diferentes cepas como base para inducir la respuesta inmune.

Esta es la dinámica habitual de diseño de vacunas, como hemos explicado en varias oportunidades. Pero en su ensayo en humanos, los investigadores aplicaron dos vacunas separados por un período de tres meses.

La primera dosis contenía un virus H1N1 inactivado con el tallo de la proteína HA original, pero con la cabeza de un virus de influenza aviar. La segunda contenía el mismo virus H1N1 pero con la cabeza de la proteína HA de un virus aviar diferente.

El objetivo de la primera era inducir una leve respuesta de anticuerpos a la cabeza extraña y una respuesta robusta al tallo HA. La segunda dosis también generó anticuerpos contra la nueva cabeza e impulsó también la respuesta al tallo. De este modo, esperaban incrementar las concentraciones de anticuerpos contra el tallo de HA.

Vacuna contra la gripe generó una respuesta inmune más “universal” y duradera

Tras su aplicación, los investigadores notaron que los anticuerpos reaccionaban a los tallos de HA de otras cepas también a pesar de que lo habían mantenido en ambas dosis. Por ejemplo, los anticuerpos generados por los voluntarios vacunados atacaron al virus H2N2 responsable de la pandemia de gripe asiática en 1957, y también al virus H9N2. A pesar de ello, no fueron efectivos contra la cepa vira H3, quizás porque es mucho más distante.

También destacan que la respuesta inmune de la potencial vacuna universal contra la gripe duró mucho más tiempo. Al examinar a los voluntarios años y medio después de recibir ambas dosis, estos todavía tenían aproximadamente cuatro veces la concentración de anticuerpos contra el tallo de HA en su sangre que al inicio del ensayo.

Al tratarse de un ensayo de fase I, los voluntarios no se expusieron directamente a la gripe para confirmar que de verdad los protegían. Pero al inyectar el suero sanguíneo de dichos sujetos en ratones para determinarlo los resultados fueron positivos: los ratones fueron 95 por ciento más saludables.

Bien sabemos que de la fase a la aprobación aún queda un largo camino, pero estos resultados apoyan la premisa de que podríamos contar con una vacuna universal contra la gripe pronto. Por el momento, los científicos a cargo deberán optimizar el enfoque actual para garantizar su efectividad contra diferentes cepas.

Referencia:

A universal influenza vaccine may be one step closer, bringing long-lasting protection against flu. https://theconversation.com/a-universal-influenza-vaccine-may-be-one-step-closer-bringing-long-lasting-protection-against-flu-152274

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