Mujer con las manos como puños apretadas frente a ella sobre una mesa.
Vía Freepik.

La comunicación es un proceso de intercambio de información que debemos realizar constantemente para poder manejarnos adecuadamente en sociedad. En ella, por supuesto, interfiere el discurso; pero está constituida por muchos más elementos que solo este. Por ese motivo, resulta natural entonces que detalles cómo qué tan bien otros puedan escucharnos no dependan solo de la voz o la palabra, sino también de los gestos que hacemos con nuestras manos.

Para poder demostrar esto, los investigadores Hans Rutger Bosker y David Peeters unieron fuerzas. Gracias a ellos, y a la colaboración del Max Planck Institute for Psycholinguistics, TiCC Tilburg University y Radboud University, se pudo dar una mirada distinta a la comunicación y al rol de los gestos manuales.

Toda la investigación se llevó a cabo en los Países Bajos con individuos que hablaban holandés. Los resultados del estudio se publicaron en la revista científica Proceedings of the Royal Society B.

La gesticulación con las manos y la comunicación

Antes de poder hablar del rol vital que juegan los gestos de manos en cómo nos pueden escuchar los demás, fue necesario hacer un experimento de dos fases. En la primera de ellas, se presentarían a los voluntarios tres posibles videos.

En uno de ellos, estaría una persona, sin hacer gestos de ningún tipo, diciendo solo un fragmento de una palabra. Para el siguiente, estaría la misma persona, ahora haciendo un gesto acorde al sonido significado de la palabra a la que se refiere el fragmento hablado. En el tercero, estaría nuevamente la persona diciendo un fragmento de una palabra, pero haciendo un gesto manual no relacionado con el significado de esta.

Como ejemplo, podemos plantear la palabra volar. En el primer caso, la persona solo diría “vol”; en el segundo, diría “vol” al mismo tiempo que mueve los brazos como si batiera alas; para el tercero, se repetiría el mismo fragmento, pero podría hacer un gesto manual cualquiera, como unos pulgares arriba o el símbolo de paz.

Una vez los participantes observaran los videos, se les preguntaría en cada caso qué fue lo que lograron escuchar. De este modo, se determinaría qué tan bien llega un mensaje –incluso fragmentado– a las personas cuando este se mezcla con gestos manuales y cuando no.

Los gestos de manos determinan qué tan bien nos van a escuchar los demás

Par de manos con las palmas hacia arriba, sin hacer más gestos, sobre un fondo azul eléctrico.
Vía Pexels.

Efectivamente, una vez pasaron a la segunda fase del experimento, fue claro que los gestos de manos mejoraron la capacidad de escuchar de las personas. Tomando como base el video en el que no hubo gestos, aquellos en los que la acción iba de la mano con el sonido dieron como resultado un 20% más de posibilidades de que las personas entendieran correctamente la palabra.

Por otra parte, los videos que tenían gestos no relacionados con el significado de la palabra, se tradujeron en un 40% más de posibilidad de error a la hora de adivinar cuál era el término que se dijo en el video.

La comunicación cara a cara, más que solo palabras

Con esta investigación, se reafirma que la comunicación va mucho más allá de solo las palabras. En un primer nivel, otros estudios nos han mostrado cómo la simple entonación de una palabra puede cambiar su significado y enviar mensajes ocultos.

Igualmente, otros estudios han mostrado que el rostro ha evolucionado especialmente para comunicarnos no verbalmente. De allí que detalles como la angulación de la cara, el pestañeo, la sonrisa y demás den información extra dentro del discurso.

Ahora, los gestos de manos se han sumado también a la lista, demostrando que de ellos depende qué tan bien nos pueden escuchar los demás. Por lo que, aprender a utilizarlos adecuadamente, también podría traducirse en una mejor capacidad de comunicación.

Referencia:

Beat gestures influence which speech sounds you hear: http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2020.2419