Representación del virus causante del COVID-19, ahora mutado a la cepa sudafricana.
Vía Getty Images.

La pandemia del coronavirus ha tenido al mundo en alerta máxima desde inicios del 2020. Ahora, en enero del 2021, nuevas alarmas suenan por las diversas variantes del virus que se han encontrado en el mundo. De entre ellas, la mutación N439K se ha convertido en una de las cepas más comunes del COVID-19 en el mundo.

A pesar de esto, esta mutación no es aún tan conocida como otras variantes más nuevas como la británica (B.1.1.7) y la sudafricana (B.1.351). Para profundizar entonces la información que se tiene sobre esta, recientemente se publicó un estudio en la revista científica Cell.

Dentro de este, los investigadores detallaron las características y capacidades del virus mutado. De este modo, pudieron determinar qué tan riesgoso era con respecto a su versión original y sugerir qué podríamos hacer para mantenerlo a raya.

Lo que debemos saber sobre la mutación N439K

El primer lugar en el que se documentó la existencia de la mutación N439K del COVID-19 fue Escocia, durante marzo de 2020. Ahora, casi un año después, dicha cepa ha tenido sus propias ramificaciones y algunos de sus linajes secundarios, como el B.1.258, han colonizado más de 30 países en todo el mundo.

Hasta el momento, se ha detectado que todas estas tienen en común la mutación del dominio de unión al receptor (RBD, por sus siglas en inglés). Ahora, según la investigación realizada, justamente este cambio es lo que le da a la cepa mutante dos características particularmente peligrosas.

Es más contagiosa

Según parece, la mutación N439K del COVID-19 vuelve al SARS-CoV-2 más contagioso, al igual que su par bretona B.1.1.7. Sin embargo, el motivo no parece ser el mismo. En el caso de N439K, el aumento en la capacidad de contagio parece venir de nuevas posibilidades de interacción entre el virus y los receptores ACE2.

En el SARS-CoV-2 original, la proteína espiga solo tiene un punto de acceso a la célula. Ahora, según parece, con la mutación se crean dos puntos de conexión. En otras palabras, el coronavirus se vuelve mucho más eficiente ya que cuenta con dos vías a través de las cuales invadir las células y comenzar a multiplicarse en el organismo.

Los investigadores notaron también que la mutación N439K no aumentaba necesariamente la capacidad o velocidad de multiplicación del virus. Sin embargo, con tan solo aumentar los casos de infiltración a las células, entonces las posibilidades para subdividirse aumentan –y, con ellas, el número total de patógenos que invaden el organismo–.

Y más resistente

Por si lo anterior fuera poco, las modificaciones en el RBM también hacen que el virus esté menos vulnerable ante el sistema inmune. De hecho, en pruebas de laboratorio, la doble conexión lo hizo más resistente a los anticuerpos neutralizantes y algunas variantes monoclonales.

Como consecuencia, los investigadores detectaron que la mutación N439K del COVID-19 puede tener más resistencia tanto a las defensas naturales del organismo, como a diversos tratamientos actualmente utilizados contra el coronavirus.

Para colocar el perfecto ejemplo, los investigadores mencionaron que la mutación N439K era capaz de soportar uno de los dos anticuerpos monoclonales que ya han sido aprobados por la FDA en Estados Unidos para su uso médico. Como resultado, si se trata esta cepa con esos medicamentos, los resultados no serán tan favorables como se quisiera, ya que parte del tratamiento no estaría surtiendo ningún efecto sobre el virus.

Futuros pasos y posibles complicaciones

Como una posible solución a futuro, los investigadores destacan que podrían desarrollarse tratamientos que vayan directamente al área de las constantes mutaciones (el RBD). De esta forma, se podría atacar directamente el sector generador del problema y controlar con un poco más de efectividad sus dispersión.

No obstante, esta no es una tarea fácil. Sobre todo si consideramos que, como recalcan los autores, en la actualidad la secuenciación del virus sigue aún siendo muy baja. De los más de 90 millones de casos que hay en el mundo, apenas un 0,04% ha sido secuenciado. Debido a esto, no es posible hacer un seguimiento completo a toda la evolución del virus y sus cambios.

Para un futuro, si deseamos poder hacerle frente al coronavirus, será necesario entonces aumentar nuestros conocimientos sobre él. Y, para esto, será también imperante que se secuencien las cadenas tanto de la mutación N439K del COVID-19 como de todas sus variantes.

Referencia:

Circulating SARS-CoV-2 spike N439K variants maintain fitness while evading antibody-mediated immunity: Doi: 10.1016/j.cell.2021.01.037