Hombre con bastón por discapacidad visual caminando con un perro de asistencia.

Aunque muchos investigadores trabajan arduamente en el estudio de muchas enfermedades y el desarrollo de tratamientos, debemos recordar que estos también son humanos. Al igual que el resto de las personas, pueden padecer enfermedades genéticas, trastornos después de accidentes o experiencias traumáticas, discapacidades visuales y motoras, etc. Para intentar hacer su vida más fácil y mantener sus funciones, muchos científicos optan por perros de asistencia.

La idea es, en realidad, magnífica, y muchas personas tanto dentro como fuera del ámbito científico obtienen beneficios de este tipo de compañía. Sin embargo, la mayoría de los entornos laborales en el mundo no están preparados para recibir a estos acompañantes peludos a pesar de su importante labor.

Los perros de asistencia son cada vez más comunes y necesarios

Los perros de asistencia, también conocidos como perros de apoyo, cumplen funciones específicas que, de alguna manera, compensan la discapacidad de sus usuarios humanos. Por ejemplo, algunos trabajan con personas con discapacidad visual o auditiva; otros brindan asistencia para la movilidad; otros perros se enfocan en las alertas médicas mientras que otros trabajan más con la asistencia psiquiátrica, incluso para científicos.

Assistance Dogs International (ADI), una coalición global sin fines de lucro en América del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda lleva un registro de estos compañeros. Según sus datos, entre 2009 y 2019, el número de usuarios de perros de asistencia aumentó en un 42 por ciento.

De hecho, un portavoz de ADI dijo a Nature que el 49 por ciento de los adiestradores que estaban registrados en los programas de la coalición tenía perros guía; el 7 por ciento tenía perros oyentes; y el 44 por ciento tenía otro tipo de perro de asistencia.

Las instituciones carecen de pautas para recibir los perros de asistencia

Como vemos, en los últimos años se ha incrementado la compañía de perros de asistencia, pero los laboratorios y universidades como tal aún no saben cómo abordar su presencia. Como ejemplo, la mayoría de las instituciones aún mantienen la regla no impedir el paso de perros a los espacios de laboratorio.

Por lo general, no existen pautas sólidas sobre el alojamiento de perros de asistencia dentro de ellas. En dado caso que sea necesario, parece mejor abordar situación de manera individual; de modo que cada estudiante o científicos debe exponer su caso a las autoridades para que estas tomen las medidas pertinentes.

Dicho así, no suena tan mal, pero bien podría implicar retrasos y procesos burocráticos molestos para personas que, a fin de cuentas, solo buscan estudiar o ejercer su profesión. Es por ello que algunos científicos recomiendan a las universidades y demás instituciones establecer un plan integral anticipado que acelere el proceso.

¿Qué tomar en cuenta para recibir a los científicos con perros de asistencia?

Uno de los primeros puntos a abordar es la seguridad de los miembros de los laboratorios, algo que se puede lograr a través de una correcta socialización del animal desde su juventud.

Patricia Redden, química de la Universidad de Saint Peter en Jersey City, Nueva Jersey, miembro del Comité de Químicos con Discapacidades de la Sociedad Química Estadounidense y también voluntaria de Canine Companions for Independence en Santa Rosa, California, apoya la crianza de futuros cachorros de asistencia asegurando 18 meses de preparación previa al entrenamiento para hacerlos profesionales.

Un perro blanco con gafas especiales, bata de laboratorio y botines acostado en una alfombra.
Sampson, un perro de asistencia que usó su equipo de protección al acompañar a Joey Ramp durante su licenciatura. Crédito: Doris Dahl.

Pero más allá de la educación, hay otros aspectos, como su ubicación dentro de los laboratorios. Los perros de asistencia deben ubicarse en lugares estratégicos para evitar tropiezos; podría ser acostados en la parte posteriores, o en espacios destinados a sillas de ruedas que estén vacíos. Además, hay que evitar que representen un obstáculo durante una evacuación de emergencia.

La seguridad de los animales también es un tema importante. Al igual que los humanos dentro de un laboratorio, los perros de asistencia deben usar equipos de protección personal de acuerdo a los riesgos particulares. Esto puede incluir un traje resistente a químicos, gafas, bata de laboratorio, botines y una alfombra especial.

Aunque sea difícil, lo mejor es no distraerlos

Muchas personas ven a un perro y de inmediato corren a acariciarlo, alimentarlo o simplemente jugar con él, lo cual está bien… dependiendo del contexto. Y es que la historia cambia cuando hablamos de los perros de asistencia de los científicos, que no están en medio de una exhibición o vacacionando, sino en medio de un entorno laboral.

Una recomendación que debería seguirse es la de evitar distraer a los animales de trabajo. Lo mejor es no hablarles, ni tocarlos ni hacer nada que los desconcentre de su función de apoyo para con la persona a la que acompañan. Recordemos que los perros de asistencia están para detectar cambios en la fisiología de científicos que pueden tener diabetes, problemas cardíacos o una enfermedad convulsiva; una distracción puede poner en peligro su vida.

Por último, involucrar a los científicos en las discusiones sobre las pautas para recibir perros de asistencia puede derivar en ideas útiles que optimicen las estrategias. En definitiva, establecer pautas en torno a los animales de apoyo también es un punto importante en el complejo camino hacia la inclusión.

Referencia:

Let the dog in: how institutions and colleagues can help scientists who require support animals. https://www.nature.com/articles/d41586-021-00190-0