Perro con una familia sentada en el parque.

Una serie de experimentos reveló que los perros parecen conectar muy bien con los niños, pero que su comportamiento con ellos no llega a sincronizarse tan bien como con los adultos. Es decir, hay más probabilidad de que los perros se mantengan en movimiento, en reposo, mirando hacia el mismo lado o cerca de los adultos que de los niños.

A pesar de ello, los hallazgos, publicados en la revista Animal Cognition, han logrado impresionar a los investigadores, que esperaban una menor sincronización con los infantes. Existe cierta creencia de que los perros pueden ayudar a los niños en su desarrollo a través de la actividad física, el afecto e inclusos el ejercicio de sus habilidades sociales. Por lo que, aunque no conecten tan bien como los adultos, el contacto podría resultar beneficioso.

Perros y niños dentro de una habitación

Los investigadores reclutaron a 30 jóvenes con edades que iban de ocho a 17 años, 83 por ciento de los cuales padecía alguna discapacidad del desarrollo. Entonces los llevaron a una habitación grande pero vacía para participar junto con el perro de la familia en un experimento para evaluar su sincronización.

Los niños tendrían que caminar con su perro sin correa siguiendo la dirección de una serie de líneas grabadas en el piso de la habitación y codificadas por colores. Mientras lo hacían, los investigadores los grabaron para posteriormente examinar el comportamiento de ambos en función de tres variables.

Una sincronización de comportamiento mejor que la esperada

Los aspectos a evaluar fueron: la sincronía durante la actividad, es decir, el tiempo que los perros y los niños estuvieron en movimiento o estáticos al mismo tiempo; la proximidad, que se refiere al tiempo que estuvieron a menos de un metro de distancia el uno del otro; y la orientación, para saber cuánto tiempo los perros estuvieron orientados en la misma dirección que los niños.

Luego de una revisión minuciosa de los videos, notaron que los perros exhibían una sincronización de comportamiento con los niños más elevada de lo que se esperaba. Esto aplicó para las tres variables evaluadas.

Niña mirando hacia el frente con una sonrisa mientras abraza a su perro que mira hacia la derecha.

Los perros y los niños se mantuvieron un promedio del 27,1 por ciento del tiempo a un metro de distancia entre sí. Además, en promedio, el 33,5 por ciento del tiempo mantuvieron la misma orientación.

En cuanto a la sincronización de su comportamiento en movimiento, los perros se movieron, en promedio, el 73,1 por ciento del tiempo que los niños lo hicieron; mientras que se mantuvieron en reposo un promedio del 41,2 por ciento del tiempo que los niños estuvieron estáticos también.

“Una cosa interesante que hemos observado es que los perros coinciden con el comportamiento de los niños con menos frecuencia que lo que hemos visto entre perros y cuidadores adultos, lo que sugiere que si bien pueden ver a los niños como compañeros sociales, también hay algunas diferencias que debemos comprender mejor”.

La sincronización del comportamiento entre perros y niños no superó la de los adultos

Los investigadores destacan que los resultados de este estudio sí superaron las expectativas, pero todos los porcentajes expuestos son menores a los encontrados en estudios sobre la interacción entre perros y adulto. En pocas palabras, los perros y los niños sincronizan su comportamiento bien, pero no logran superar las tendencias con sus cuidadores adultos.

Para tener una idea más amplia de la afiliación positiva con los adultos, podemos echar un vistazo a los valores arrojados previamente. En contacto con sus cuidadores adultos, los perros sincronizaban su comportamiento 81,8 por ciento de las veces, aunque este valor se redujo a 49,1 por ciento en entornos de refugio.

Respecto a la proximidad, el 72,9 por ciento del tiempo los perros se mantuvieron cerca de los adultos, un valor significativamente elevado en comparación con los niños. De igual forma, este se redujo a 39,7 por ciento con perros de refugio.

Mujer de mediana edad caminando con una niña y un perro en la calle.

Sin embargo, no se habían hecho estudios que evaluaran la sincronización del comportamiento entre perros y humanos, ya sean adultos o niños, en función de la orientación corporal; este fue el primero.

En términos generales, la noticia es buena, ya que sugiere una afiliación positiva entre los perros domésticos y los niños, pero aún queda mucho por comprender. Por ejemplo, existe cierta evidencia que sugiere que los perros son más propensos a morder a los niños que a los adultos. Puede que los próximos estudios se enfoquen en determinar por qué.

Referencia:

Dog–human behavioral synchronization: family dogs synchronize their behavior with child family members. https://link.springer.com/article/10.1007/s10071-020-01454-4