Dos niños pequeños mirando una teléfono con pantalla táctil rodeado de pequeños carros de juguete.

El uso de teléfonos y pantallas táctiles en general se ha extendido mucho desde hace varios, y no solo entre adolescentes y adultos, sino también entre los niños más pequeños como un recurso para distraerse. Sin embargo, algunos padres, y más aún, los investigadores, temen que el uso prolongado de estos dispositivos tengan un efecto nocivo en su desarrollo.

Para llegar al fondo de ello, un equipo de expertos de University of London, King’s College London y University of Bath hizo seguimiento a un grupo de bebés durante algunos años. Fue así como llegaron a la conclusión de que los niños pequeños con un alto uso diario de las pantallas táctiles tienden a distraerse más fácilmente en comparación con los que no las usan, o los usan poco.

Los primeros años de vida son fundamentales para entrenar la atención

El autor principal del estudio, el profesor Tim Smith, partió de que “los primeros años de vida son fundamentales para que los niños aprendan a controlar su atención e ignorar la distracción”. Bien sabemos también que estas son dos habilidades muy importantes para los logros académicos posteriores en diferentes niveles.

Pero ahora, con el amplio uso que damos a los teléfonos inteligentes y pantallas táctiles en general, hay temores de que el inicio temprano pueda perjudicar la capacidad de concentración. Como indicó el autor en un comunicado:

“Ha habido una creciente preocupación de que el uso de la pantalla táctil de los niños pequeños pueda afectar negativamente el desarrollo de su atención, pero anteriormente no había evidencia empírica para respaldar esto”.

Exposición a agentes distractores durante una tarea

En el marco del Proyecto TABLET, los investigadores reclutaron bebés de 12 meses con diferentes niveles de uso de pantallas táctiles y los evaluaron en un laboratorio. Cada uno de ellos participó en tareas de computadora con un rastreador ocular con el que medirían la atención que ponían en ella.

Mientras realizaban la tarea, los expusieron a objetos que aparecieron en diferentes lados de la pantalla cumpliendo el papel de agentes distractores. Así pudieron medir la rapidez con la que miraban a dichos objetos y qué tanto podían ignorarlos para continuar con su actividad.

Luego de eso, les hicieron seguimiento durante los siguientes 2,5 años, llevándolos al laboratorio para repetir la dinámica tres veces. Así, obtuvieron datos de su desempeño y propensión a la distracción a los 12 meses, 18 meses y 3,5 años de edad.

Los niños que usaban más las pantallas táctiles tenían más riesgo de distraerse

Bebé que acaba de distraerse con algo mientras juega con un teclado de computadora y un teléfono de pantalla táctil.

Al examinar los resultados obtenidos, descubrieron algo que seguro dejará a más de un padre preocupado. Los bebés y los niños pequeño que más usaban las pantallas táctiles solían prestar atención a los objetos distractores más rápido que los de bajo o nulo uso. También eran menos capaces de ignorar dichos objetos para continuar con sus tareas. En pocas palabras, los niños con uso elevado de las pantallas táctiles tenían mayor riesgo de distraerse.

A pesar de ello, aún es pronto para concluir que el uso de la pantalla táctil haya causado las diferencias en la atención de los niños. La autora Ana Maria Portugal destaca la posibilidad de que haya factores más intrínsecos detrás de la mayor propensión a la distracción, como el interés por los objetos a los que se expusieron.

Pero aún así han obtenido evidencia valiosa para el reciente debate sobre el uso de pantallas táctiles en niños pequeños, además de que nos invita a la reflexión. Cuando entramos en el mundo virtual, el mundo real puede parecer muy lejano, pero sigue así y es donde debemos desenvolvernos mayoritariamente. Puede que ahora las distracciones no sean los teléfonos, sino los saludos de las personas a nuestro alrededor.

Referencia:

Longitudinal touchscreen use across early development is associated with faster exogenous and reduced endogenous attention control. https://www.nature.com/articles/s41598-021-81775-7