Representación de un agujero negro absorbiendo varias estrellas.
Crédito: All About Space magazine.

El estudio del espacio nos llena de nuevos e impresionantes descubrimientos con mucha frecuencia. Sin embargo, siempre hay algunos que simplemente se destacan entre el resto. Tal es el caso de la estrella que, según parece, sobrevivió a un encuentro con un agujero negro.

Por naturaleza, ni siquiera la luz es realmente capaz de escapar de la fuerza de un hoyo negro. Por este motivo, el caso reportado por el astrónomo Andrew King en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society ha dejado al mundo de la ciencia a la espera de respuestas.

Esta estrella sobrevivió a su encuentro con un agujero negro

En circunstancias normales, cuando un agujero negro absorbe una estrella o cualquier otro elemento, se hace notorio por las fuertes emisiones de plasma o de rayos X que surgen del cuerpo celeste. Sin embargo, esto se trata de un evento único que se da solo mientras el hoyo negro se “traga” a su víctima.

Desde el 2019, se detectó un “pequeño” agujero negro, de solo 400.000 veces la masa del Sol, en la galaxia GSN 069 se ha estado comportando extraño. Por su tamaño, no llega a ser un agujero negro supermasivo, pero aún tiene suficiente masa y gravedad como para atraer cualquier objeto que se acerque demasiado a él.

Justamente esto es lo que ha estado haciendo con una enana blanca que, según las observaciones, lo órbita desde un punto muy cercano. Como consecuencia, cada 9 horas se acerca lo suficiente como para que el agujero absorba un poco más de ella.

Por esto, el hoyo negro ha emitido rayos X, como si el proceso estuviera cronometrado con un reloj. Todo gracias a que, de algún modo, la estrella pudo evitar ser “devorada” por completo en su primer contacto con el agujero negro.

¿Cómo ocurrió todo?

Desde el modelo desarrollado por King, se puede especular que todo comenzó cuando la entonces gigante roja pasó demasiado cerca del agujero negro. Por lo general, las estrellas se encuentran en esta etapa cuando ya se encuentran en sus momentos finales de vida.

Por este motivo, cuando la estrella se encontró con el agujero negro, esta sobrevivió y evitó ser absorbida, pero no detuvo su decadencia. De hecho, el encuentro la aceleró al despojarla de todas su capaz exteriores, que aún conservaban un poco de actividad y procesos de fusión.

En su lugar, el agujero negro dejó a una enana blanca –la presentación “sin vida” de las estrellas–. Generalmente, son solo un poco más grandes que la Tierra y la luz que emiten se debe al calor residual y no a procesos de fusión activos en su superficie.

Entonces, la estrella muerta, en lugar de continuar su camino, quedó atrapada en el fuerte campo gravitacional del agujero negro. Debido al relativamente “pequeño” tamaño de este, a pesar de estar cerca, la estrella ha podido sobrevivir y mantener su órbita alrededor de él sin acercarse más.

La estrella sobrevivió al primer encuentro con el agujero negro, pero ahora está atrapada

Según los cálculos de King, la enana blanca podría tener ahora 0,21 veces la masa del Sol. Por lo que, se mantiene como un cuerpo relativamente pequeño. Ahora, esto estará destinado a ir cambiando con el tiempo.

Según comenta King, si nada cambia en este particular sistema creado entre el agujero negro y la estrella, entonces está destinada a sucumbir lentamente ante el ataque sobrevivió la primera vez.

Acá, es poco probable que la estrella llegue a salir de su órbita. Pero la fuerza del agujero negro será suficiente para mantenerla allí y despojarla lentamente de su masa. La enana blanca:

“Se esforzará por escapar, pero no hay escapatoria (…) El agujero negro se la comerá cada vez más lentamente, pero nunca se detendrá”, afirmó King.

¿Es esta la única estrella que ha sobrevivido a un agujero negro?

La ciencia no está segura. Por los momentos, consideran que el descubrimiento de la existencia de este particular sistema podría indicar la existencia de otros que aún no se han detectado.

Claramente, esto aún es hipotético. Sin embargo, King se mantiene positivo y considera que, tomando esto como puno de partida “puede haber muchos más que nos falten en otras partes del Universo”.

Referencia:

GSN 069 – A tidal disruption near miss: https://doi.org/10.1093/mnrasl/slaa020