Foto tipo retrato de Albert Neisser.

El mundo de la medicina ha avanzado durante los últimos siglos a pasos agigantados. En estos momentos, con la llegada de las nuevas tecnologías, estamos dando un gran salto en cuanto a tratamientos y diagnósticos. Sin embargo, las bases de muchos de ellos se construyeron hasta 100 años atrás. Albert Neisser es uno de los nombres que formó parte de esta historia primigenia que sentó las bases de la medicina actual.

Neisser, es recordado por su trabajo y sus descubrimientos sobre la enfermedad venérea conocida como gonorrea. Pero, este no fue su único aporte. De hecho, también hizo descubrimientos importantes sobre otras enfermedades de transmisión sexual como la sífilis y sobre otras condiciones como la lepra.

Su carrera estuvo llena de momentos brillantes, pero también de otros altamente polémicos. Esto debido a que Neisser fue un investigador con la firme creencia de que el “fin justifica los medios” y esto puede llegar a ser muy delicado para alguien que estudiaba enfermedades prácticamente intratables en una época en las que las regulaciones médicas no eran tan claras como en la actualidad.

Los orígenes de Albert Neisser, el punto de partida de su historia

El bacteriólogo Albert Ludwig Sigesmund Neisser, nació el 22 de enero de 1855 en Świdnica, Polonia, en el seno de una familia judía. Años más tarde, cuando finalmente adquiría la nacionalidad alemana su nombre pasó a ser Albert Ludwig Neisser.

Su padre, Moritz Neisser, era médico y debido a la temprana muerte de su madre –cuando Albert apenas tenía un año–, de niño creció muy apegado a él y a su profesión. Por este motivo, luego de cursar sus estudios básicos en la Gymnasium Santa María Magdalena de Breslau, Neisser no dudó un momento en estudiar medicina.

Desde 1872, casi a totalidad de su carrera sería en la universidad alemana de Breslau –solo estuvo un semestre en la de Erlangen–. Para 1877, la historia de Albert Neisseer en la medicina iniciaría con su título de doctorado –obtenido con su tesis sobre el equinococo, ‘Die-Krankheit Echinococcen’, dirigida por Michael Anton Biermer (1827-1892)–.

Una casualidad que marcó su destino

Una vez graduado, Neisser deseaba continuar comentar a trabajar como internista en la clínica Biermer. Sin embargo, en las clínicas de la zona –en la que deseaba quedarse– no tenían vacantes.

Debido a esta negativa, el ahora reconocido médico se inmiscuyó con más detalle en el mundo de la dermatología. Esto ya que los laboratorios en los que se estudiaba sí tenían cupos laborales disponibles.

Después de este primer cambio de rumbo, Neisser comenzó a trabajar con el investigador Oscar Simon (1847-1924) Desde allí tomó impulso y no volvió a detenerse:

Los primeros pasos: identificando la gonorrea

Luego de dos años trabajando bajo las órdenes de Simon, Neisser haría el primero de muchos descubrimientos: el gonococo. Como sabemos en la actualidad, esta se trata del bacilo la causante de la gonorrea.

Todo esto gracias a la guía de otros de sus mentores Ferdinand Cohn (1828-1898) y Robert Koch (1843-1910). Con la guía de ambos, Neisser logró perfeccionar la nueva técnica tinción de compuestos de Cohnheim y Weigert gracias a la cual pudo identificar y aislar los bacilos del gonococo. Sumado a esto, su acceso al más novedoso microscopio Zeiss le dejó a mano una herramienta con la que realmente ver los gonococos teñidos con violeta de metilo.

Fue así como, en 1879, a los 24 años, el científico daría a conocer al mundo una nueva información que cambiaría la forma en la que se reconocía y trataba la enfermedad. De todos modos, su descubrimiento no llevaría aún a un tratamiento adecuado para la gonorrea. Esto solo pasaría luego del descubrimiento de la penicilina.

Mientras tanto, 3 años más tarde, Neisser culminaría su estudio sobre los bacilos y los bautizaría finalmente como “gonococos”.

Neisser se interesa en el estudio de la lepra

En paralelo con su gran descubrimiento sobre la gonorrea, Neisser también se encontraba haciendo estudios sobre la lepra. Con su mismo método fue también capaz de identificar el bacilo causante del desarrollo de la enfermedad en humanos.

Sin embargo, él no fue el primero en notar la existencia de las Mycobacterium lepra. En 1873, el bacteriólogo noruego Gerhard Armauer Hansen las identificó primero en las secreciones de los pacientes con lepra.

No obstante, no fue sino hasta la intervención de Neisser en 1880 que se las identificó específicamente como los bacilos que daban origen a la enfermedad. En su momento, cuando Neisser dio a conocer su trabajo, Hansen publicó el suyo de nuevo en cuatro idiomas, para que su temprano contribución no se pasara por alto. Afortunadamente, al final cada uno recibió el crédito que se merecía.

Sobre el contagio de la sífilis y los aportes de Neisser

Unos años más adelante, desde 1903, el siguiente gran aporte en la historia de Albert Neisser vendría con sus estudios sobre la sífilis. En este caso, su contribución no fue en la ubicación de su origen bacteriológico, ya que esto lo lograron los investigadores Fritz Richard Schaudinn (1871-1906) y Erich Hoffmann (1868-1959) en 1905.

Entonces, para esta oportunidad, su colaboración vendría de la mano del desarrollo de un sistema de detección y diagnóstico de la enfermedad. En el momento en el que realizó el descubrimiento (1906), Neisser se encontraba trabajando en el Instituto de Enfermedades Infecciosas Robert Koch, en Berlín.

A través de una colaboración entre él, August Paul von Wassermann (1866-1925) y Carl Bruck (1879–) se crearon entonces el test serológico que ahora lleva el nombre de Wassermann. Uno que, incluso en la actualidad, se sigue utilizando para la detección de la sífilis.

La carrera del bacteriólogo Albert Neisser despega

En paralelo con todas sus grandes investigaciones, Albert Neisser también dejó su huella en la historia como académico. Desde 1880, su estatus le permitió ser una reconocida figura académica de la época, lo que le ganó cargos de docencia en Leipzig y luego en Breslau –como sucesor de su primer mentor Oscar Simon, quien había fallecido por cáncer–.

Tan solo a los 27 años, por 1880, Neisser ya era feje del departamento de dermatología de la universidad de Breslau y gozaba del favor del concejal prusiano de educación y asuntos culturales, Friedrich Althoff (1839-1908).

Durante los años siguientes Neisser se casaría con Toni Kauffmann. Su esposa lo ayudaría en futuras investigaciones y también lo acompañaría a los diferentes viajes que realizaba por trabajo o para realizar experimentos.

Cerca de 1892, Neisser finalmente pudo abrir su propio centro de investigación –y este se volvió internacionalmente reconocido–. Poco más de una década más tarde, en 1913, el Instituto Kaiser-Wilhelm, en Berlín, lo nombraría director del departamento de terapia experimental, cargo que mantuvo hasta su último día.

Años finales

Crédito: National Library of Medicine/Science Source.

Por 1912, Albert Neisser sufriría un accidente de cadera que, aunque no lo detuvo, ralentizó sus investigaciones y labores académicas debido al tratamiento. Esto ya que era diabético, lo que complicaba más su proceso de curación.

En 1913, su esposa Toti falleció, lo que dejó a Neisser muy afectado y, ahora sin su compañera. Durante los siguientes 3 años su salud siguió pendiendo de un hilo, ya que nunca se recuperó por completo de su caída.

Pero fue en 1916 cuando el camino de Neisser llegaría a su final. A sus 61 años, luego de un rápido deterioro de su salud en sus últimos meses, el 30 de julio, el reconocido bacteriólogo dejó este mundo a causa de una infección (sepsis) luego de una operación.

¿Por qué la historia de Albert Neisser es tan polémica?

Además de ser una figura del mundo de la investigación científica y académica, Neisser también actuó como una especie de activista de la época. Debido a sus investigaciones sobre enfermedades venéreas, tenía una visión distinta de lo que debía hacerse con las trabajadoras sexuales del momento.

Para entonces, la respuesta a estas era simplemente encarcelarlas. Sin embargo, para Neisser esto no resolvía nada. Su propuesta incluía no solo educarlas y darles información sobre las enfermedades de transmisión sexual, sino hacer de todo el negocio un elemento legalmente regulado –de forma que fuera más fácil establecer estándares de salubridad–.

Claramente, para el siglo XIX, su pensamiento no era el más popular y muchas de sus propuestas llegaron a oídos sordos. No obstante, la sociedad no llegó en ningún momento a poder ignorar a Neisser.

El experimento que le trajo el rechazo del público

Para 1898, el bacteriólogo inoculó a varias prostitutas con el virus del sífilis –sin que estas lo supieran o consintieran el procedimiento–. La meta de Neisser era determinar si, igual que con enfermedades como la rabia, la persona podría desarrollar resistencia al tener solo una pequeña cantidad del patógeno en su sistema.

Luego de estos experimentos, al menos 4 trabajadoras sexuales –que tenían entre 17 y 20 años– desarrollaron la enfermedad. Aunque Neisser rechazó la responsabilidad alegando que podrían haberla contraído en su línea de trabajo.

Casi 20 años más tarde, sus víctimas fueron a juicio y lograron ganar el caso. Como consecuencia, Neisser tuvo que ser censurado públicamente, además de pagar una gran multa. A pesar de que este evento aún se recuerda con preocupación, podemos ver que, en su momento, las acciones para “hacer justicia” fueron bastante laxas.

El ‘bacilo de Neisser’ y el resto de su legado

Foto de Albert Neisser
Vía Wikimedia Commons.

La historia de Albert Neisser definitivamente está llena de altibajos. Por un lado, realizó descubrimientos que contribuyeron enormemente con el desarrollo de la ciencia del siglo XIX y del XX –además de que siguen siendo vitales en el XXI–.

Para honrarlo a él y a su descubrimiento más notorio, la Sociedad Bacteriológica Internacional llamó gonococo ‘bacilo de Neisser’. Sin embargo, ya sabemos que su labor de investigación no se dio solo en el área de esta enfermedad venérea.

De hecho, además de la sífilis y la lepra, Neisser también estudió el lupos y la tuberculosis. Incluso, durante sus investigaciones sobre esta última, colaboró con la creación y publicación del ‘Manual de microorganismos patógenos’, del bacteriólogo alemán Wilhelm Kolle. Asimismo, colaboró con la escritura de un capítulo sobre afecciones de la piel del ‘Manual de patología y terapias especiales’.

Como si fuera poco, por su parte también publicó variados atlas de medicina como ‘Atlas de medicina estereoscópica’, en 1894, e ‘Iconografía dermatológica, Atlas de enfermedades raras de la piel’, en 1906.

Para 1920, la casa en la que vivió con su esposa se convirtió en un museo. Sin embargo, luego de ser confiscada por los alemanes en 1933 y ser bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, no fue mucho lo que sobrevivió de ella. Afortunadamente, los documentos y las investigaciones de Neisser, sí se salvaron de toda la destrucción.

Referencia:

Albert L. Neisser (1855-1916), Microbiologist and Venereologist: http://www.antimicrobe.org/h04c.files/history/Neisser.pdf