Abeja posándose sobre una flor de pétalos blancos.

Dormir definitivamente es un hábito saludable para los humanos, pero también para los animales, incluidos los insectos. Ahora bien, ciertos agentes pueden dificultar esta agradable tarea, como los insecticidas que, según un nuevo estudio, impiden que las moscas y las abejas concilien el sueño.

Los científicos de la Universidad de Bristol descubrieron que los insecticidas neonicotinoides, de los más comunes a nivel mundial, evita que estos insectos duerman por la noche. El gran problema con ello es que, tal y como ocurre en nosotros, un sueño precario puede desencadenar una cascada de afecciones que pueden reducir su longevidad.

Este hallazgo, aunque preocupante, ofrece otra explicación a la desaparición masiva de insectos, y en especial, de los polinizadores, que han estado informando los expertos en los últimos años.

Abejas y moscas sin sueño tras la exposición a insecticidas comunes

A través de una serie de experimentos, los investigadores observaron el impacto que tenían ciertos insecticidas sobre la conciliación y duración del sueño de las abejas y las moscas de la fruta. Así descubrieron que los neonicotinoides mostraban mayores efectos de nocividad sobre los insectos que estuvieron expuestos, concretamente sobre la cantidad de sueño.

Con tan solo haber estado expuesto a una cantidad menor de insecticida, como las que se encuentran comúnmente en las granjas, el efecto era grave. Tanto las moscas como las abejas durmieron menos después de la leve exposición, y sus ritmos circadianos se desincronizaron del ciclo habitual de 12 horas de día y 12 horas de noche.

Moscas de la fruta pierden la capacidad de recordar

Mosca posándose sobre una rama verde.

Los investigadores destacan el impacto sobre la mosca de la fruta, pues después de la exposición a concentraciones agrícolas típicas de insecticidas neonicotinoides, perdió la memoria.

Cabe destacar que, particularmente, las moscas de la fruta dependen de sus ritmos circadianos para actividades importantes para su supervivencia. Gracias a su reloj biológico pueden saber cuándo es momento de estar despiertas e ir en busca de comida, pero si este se desajusta, dicha dinámica también.

Insectos con estructuras cerebrales similares

Para muchos resultará curioso que ambas especies, siendo tan diferentes, se vean afectadas de manera tan similar por los neonicotinoides. Los autores explican que las abejas y las moscas tienen estructuras cerebrales similares, lo que podría aplicar también para las que intervienen en el sueño. Quizás los insecticidas afectan los mismos mecanismos y les impiden dormir como lo harían normalmente y, como consecuencia, afectan su capacidad para recordar.

Y aunque parezca una investigación menor para muchos, en realidad tiene gran relevancia. El uso de insecticidas está muy extendido en todo el mundo, y aunque favorecen el cuidado de los cultivos, causan un problema aún mayor para la humanidad. Por fortuna, los neonicotinoides están prohibidos en la Unión Europea, una medida que también podría extenderse a Reino Unido.

No está demás recordar que las abejas son polinizadores fundamentales para poder obtener nuestro alimento de las plantas y otros animales. Sin ellas, el mundo definitivamente no sería el mismo.

Referencia:

Common pesticides stop bees and flies from getting a good night’s sleep. https://www.bristol.ac.uk/news/2021/january/pesticides-insects.html

Neonicotinoids disrupt memory, circadian behaviour and sleep. https://www.nature.com/articles/s41598-021-81548-2