Una especie de abeja cerca de cilindros naturales marrones.

Las abejas constituyen uno de los grupos de polinizadores más importantes para la vida en la Tierra pero, de forma extraña, su papel parece subestimado. Y es que los resultados de un nuevo estudio revelan que el número de especies de abejas registradas en todo el mundo ha experimentado una caída abismal desde la década de 1990.

Los resultados del estudio se publicaron en la revista One Earth y destacan su gravedad en un contexto mucho más amplio. Y es que el número de especies registradas aumentó alrededor del 55 por ciento desde el año 2000. Esto quiere decir que mientras se detectan más especies, muchas otras desaparecen a un ritmo alarmante.

Especies de abejas documentadas reducidas

Un equipo de investigadores argentinos hizo un estudio minucioso sobre la presencia de diferentes especies de abejas. Para ello, usaron los datos de la Instalación de Información sobre Biodiversidad Global, una plataforma pública en la que tanto investigadores como otras personas pueden registrar avistamientos de especies de abejas. En pocas palabras, cualquiera que se tope con una determinada especie, podrá informar su encuentro para así tener fe de su existencia.

Entonces analizaron cuántas especies de abejas silvestres se añadían actualmente a la base de datos, lo que les reveló una dura realidad. El total sugería que, entre 2006 y 2015, hubo una cuarta parte menos de especies reportadas en comparación con los registros de la década de 1990.

Esta disminución no necesariamente implica extinción

Ahora bien, la disminución observada no es constante en todas las familias de abejas documentadas. Por ejemplo, la familia Melittidae, muy rara aunque contiene alrededor de 200 especies de abejas, se ha reducido hasta en un 41 por ciento desde la década de 1990; en cambio, para el mismo período, solo se redujo el 17 por ciento de la familia Halictidae, que es más común.

Los autores no dan por sentado que estos hallazgos equivalgan a abejas totalmente extintas, pero sí invitan a la reflexión respecto a los cambios que experimenta el mundo. Puede que no hayan desaparecido del todo, pero las especies faltantes se han vuelto más raras, tanto que la gente que tiende a reportar avistamientos de abejas ya no las ven.

También es importante destacar que el registro de las especies no es igual en todo el mundo. Por ejemplo, es más fácil identificar y documentar la vida silvestre en lugares donde las personas tienen un mayor acceso a teléfonos inteligentes con cámaras de alta calidad. En este sentido, la mayoría de los datos provienen de América del Norte y Europa.

En vista de ello, los investigadores señalan la necesidad de realizar estudios en áreas más remotas para contabilizar las especies de abejas existentes y tener una imagen más amplia del problema.

Referencia:

Worldwide occurrence records suggest a global decline in bee species richness. https://www.cell.com/one-earth/fulltext/S2590-3322(20)30651-5