La pandemia de COVID-19 ha enterado a muchas personas sobre el funcionamiento de su sistema inmunológico. Nuestras células inmunitarias detectan, protegen y luchan contra agentes infecciosos en su juventud, pero tras años de servicio se vuelven reacias y, sin querer, favorecen a nuestro envejecimiento, incluso a nivel del cerebro.

Sin embargo, la ciencia indaga día a día en la comprensión de estos procesos para dar con una solución que mejore la calidad de vida en la vejez. Y, como ejemplo, una investigación reciente que sugiere que este daño podría prevenirse, e incluso revertirse, en una estrategia ojo por ojo que implica atacar a las células inmunitarias responsables: las células mieloides.

Células mieloides, células inmunitarias involucradas en el envejecimiento celular

Hablemos un poco sobre las células mieloides, que yacen en nuestro cerebro, sistema circulatorio y los tejidos periféricos de nuestro cuerpo. Como células inmunitarias, trabajan en la batalla cuando ingresan intrusos a nuestro organismo, como lo harían fieles soldados; pero también hacen su parte de mantenimiento, barriendo de sus vías residuos de células muertas y proteínas agregadas. En el proceso, pueden incluso hacer de centinelas o espías, y se mantienen atentas ante cualquier movimiento patógeno.

Cabe destacar que las células mieloides son la principal fuente de PGE2, una hormona de la familia de las prostaglandinas, que a pesar de favorable, a veces promueve la inflamación. Sin embargo, su actividad dependerá del tipo de células en que se encuentre y en cuál de las variedades de receptores celulares se pose.

Para nosotros sería genial que estas continuaran con sus funciones toda la vida, y de hecho, ocurre así, solo que no de la manera en que más nos beneficia. A medida que envejecemos, las células mieloides se aburren de estar en la línea de defensa y se vuelven más agresivas, incluso aunque no haya un enemigo contra quien luchar. ¡Y cuánto daño pueden hacer en el proceso!

Ciertos compuestos pueden bloquear la agresividad inmunitaria

Por fortuna, los investigadores han encontrado una forma de bloquear esta agresividad en favor de nuestra salud cerebral. En su documento en Nature informan que bloquear una hormona particular y un receptor abundante en estas células inmunitarias puede reparar parte del envejecimiento del cerebro.

Esta estrategia permite restaurar el metabolismo juvenil y la docilidad de las células mieloides, tanto en ratones como en ratones, según la evidencia informada. De este modo, pudieron recuperar también habilidades de memoria perdidas como consecuencia del envejecimiento y descuido del mantenimiento en casa.

“Si ajusta el sistema inmunológico, puede reducir la edad del cerebro”, explica la autora principal Katrin Andreasson, profesora de neurología y ciencias neurológicas en la Universidad de Stanford.

Ahora bien, aunque los resultados en células humanas cultivadas son prometedores, aún es necesario determinar si es posible aplicar este mismo método en humanos. Ninguno de los compuestos empleados en los experimentos de este estudio ha sido aprobado para uso humano; mientras que los investigadores temen que puedan resultar tóxicos.

Sin embargo, tenemos un buen punto de partida para que las farmacéuticas los perfeccionen de tal forma que resulten inofensivos en su labor protectora.

Referencia:

Restoring metabolism of myeloid cells reverses cognitive decline in ageing. https://www.nature.com/articles/s41586-020-03160-0

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