Cerebro humano dividido por la mitad con colores. A la izquierda el rosado y a la derecha el azul.
Crédito: Pixologics Studio/Science Photo Library. Vía Getty Images.

La mente humana es compleja y está llena de recovecos que aún no llegamos a comprender del todo. Por este motivo, no es extraño que incluso ahora sigamos descubriendo detalles sobre ella y su verdadero funcionamiento. En este caso, el foco de atención se fijó en la androginia cerebral.

Básicamente, esta plantea que la mente humana puede tener características tanto típicamente masculinas como femeninas –lo que crea un equilibrio andrógino–. A pesar de que la idea de la existencia de un cerebro andrógino no es nueva, la perspectiva que da el nuevo estudio sí lo es.

La investigación vino de la mano de Barbara Jacquelyn Sahakian, Christelle Langley y Yi Zhang, de la Universidad de Cambridge, y de Qiang Luo, de la Universidad Fudan. Sus resultados se publicaron en la revista científica Cerebral Cortex y nos han llevado a darle un vistazo distinto a la composición de nuestro cerebro.

Sobre la androginia cerebral

A pesar de lo que se cree comúnmente, tener un cerebro andrógino no es una ocurrencia tan extraña –tal como demostraron los científicos en su estudio–. En este, además, lograron identificar en estas composiciones cerebrales una mejor salud mental.

Como consecuencia, se han identificado a las personas con cerebros más “equilibrados” como menos propensas a desarrollar trastornos mentales o neurodegenerativos. ¿Cómo lo lograron? Te lo contamos a continuación.

¿Cerebros diferentes?

Ilustración de un hombre con los signos masculinos y femeninos entrelazados en su cerebro andrógino.
Crédito: The Dollar Shave Club.

Una de las primeras ideas que se nos presentan sobre los cerebros masculinos y femeninos es que estos son intrínsecamente diferentes. Para sustentar esto, infinidad de investigaciones se han dedicado a demostrar todas las variaciones que hay entre uno y otro.

Como algunos ejemplos que podemos mencionar, se nos presenta las diferentes formas en las que los hombres y las mujeres procesan el deseo sexual o el dolor. Igualmente, otras investigaciones también han señalado que los cerebros femeninos pueden ser hasta “cuatro años más jóvenes” que los de los hombres.

Por si fuera poco, también se habla de los cambios cerebrales que ocurren solo en las mujeres después de procesos como el embarazo. Ya que estos desencadenan el “instinto maternal” que, como se ha comprobado, es una característica estrictamente femenina.

En paralelo, tal como mencionaron los autores en su artículo publicado en The Conversation, otras investigaciones también han detallado que las diferencias entre uno y otro cerebro no son absolutas y que, en muchos casos, nos movemos en un terreno ambiguo.

Sin embargo, la mayor ambigüedad podría venir del propio hecho de considerar que los cerebros se dividen en blanco y negro: femenino o masculino. En realidad, los autores, con su investigación, proponen que el cerebro andrógino es mucho más común de lo que se cree, justamente porque la mente no tiene solo dos configuraciones.

La “escala de grises” del cerebro

Para poder comprobar su proposición los investigadores trabajaron con una muestra de casi 10 mil participantes –9.620 específicamente–. Gracias al apoyo de tecnologías como el machine learning, lograron recrear un espectro que trazaba todas las características estereotípicamente femeninas o masculinas.

Cuando terminaron su investigación, fue fácil notar que de los 4.495 hombres y 5.125 mujeres solo minorías estuvieron en los extremos que consideramos cerebros enteramente masculinos o femeninos (ambos con un 25%).

El 50% restante de la muestra se ubicó dentro del espectro que hace referencia a la androginia cerebral. Por lo que rápidamente se observó que, en general, la mente humana no solo se divide dicotómicamente según un molde previamente estipulado.

Las ventajas de tener un cerebro andrógino

En conjunto con sus observaciones sobre la frecuencia con las que un individuo demostró tener un cerebro andrógino, también identificaron los beneficios que esta característica traía a las personas.

Entre sus conclusiones, detallaron que las mentes andróginas tendían a tener un mayor nivel de flexibilidad cognitiva. Igualmente, solían ser individuos más creativos y con una salud mental más estable.

Con sus datos, notaron que las personas con cerebros andróginos fueron menos propensas a afecciones mentales como la depresión y la ansiedad. Esto al compararlas con los porcentajes expresados por los individuos en los dos extremos del espectro que diseñaron.

Investigaciones similares realizadas previamente, como el metanálisis publicado en Journal of Counseling Psychology durante el 2016, muestra cómo los roles de género y el conformismo con estos puede afectar la salud física de una persona. Debido a esto, observaron que hombres y mujeres que se adaptaban mucho a los “patrones” sufrieron más problemas con síntomas psiquiátricos.

Además, otra investigación más reciente, también ha comprobado cómo los roles de género pueden afectar la configuración de nuestra mente. Con consecuencia, queda más que claro que la definición cerebral no viene solo de la mano de factores biológicos sino también ambientales.

Con esto claro, los investigadores concluyeron en su artículo de The Conversation que:

“Dado que hemos descubierto que un cerebro andrógino ofrece una mejor salud mental, se deduce que, para un rendimiento óptimo en la escuela, el trabajo y un mejor bienestar a lo largo de la vida, debemos evitar los estereotipos extremos y ofrecer a los niños oportunidades equilibradas a medida que crecen”.

Referencia:

The Human Brain Is Best Described as Being on a Female/Male Continuum: Evidence from a Neuroimaging Connectivity Study: https://doi.org/10.1093/cercor/bhaa408

Meta-Analyses of the Relationship Between Conformity to Masculine Norms and Mental Health-Related Outcomes: DOI: 10.1037/cou0000176