Manos haciendo masajes sobre la espalda de una persona caucásica boca abajo.

Después de un día, una semana, un mes o uno o varios años de estrés, de seguro en algún momento nos hemos encontrado a nosotros mismos aceptando que necesitamos un descanso. Pero ante la imposibilidad de tomar unas vacaciones, los masajes parecen ser una opción infalible para hacernos sentir bien.

¿Pero alguna vez te has preguntado por qué? Si es así, probablemente no haya sido mientras tu pareja, tu madre o algún amigo o amiga amasa tu espalda. Cuando nos sentimos mal, solemos preguntarnos por qué nos pasa, pero cuando nos sentimos bien nos enfocamos más en disfrutarlo. Pero sea cual sea el caso, aquí tienes la explicación.

Los humanos disfrutan el contacto físico

Un hombre y una mujer aparentemente asiáticos abrazados sentados en la orilla de un mueble.

En términos generales, y aunque a algunos prefieran la distancia, a los humanos les gusta ser tocados, siempre y cuando lo sugieran, soliciten o consientan. Un abrazo, un beso, el reposo sobre el hombro, el brazo o las piernas de alguien, o un simple apretón de manos… todos estos son contactos comunes que dejan evidencia de ello.

El contacto físico entre humanos puede ayudar a reducir el dolor, disminuir la frecuencia cardíaca e incluso estimular el sistema inmunológico. Dicho esto, no debería extrañarnos demasiado que alguien frotando con insistencia nuestros músculos tensos pueda proporcionarnos bienestar.

Los masajes liberan sustancias químicas que nos hacen sentir bien

La primera razón por la que los masajes nos hacen sentir bien reside en la presión que hacen las manos expertas sobre nuestros músculos. Al presionar también el nervio vago, que conecta el cerebro con el resto del cuerpo, se produce una excitación que estimula los receptores debajo de la piel.

Entonces el nervio vago estimulado por acción del masaje desencadena la liberación de una sustancia química llamada acetilcolina, que disminuye la frecuencia cardíaca y, por consiguiente, promueve esa típica sensación de calma.

Muñecas cruzadas haciendo presión sobre la espalda de una mujer acostada mientras recibe masajes.

También podríamos usar la evidencia arrojada por ciertos estudios enfocados en la ciencia detrás de los masajes, que sugieren que el nervio vago estimulado libera otras sustancias.

Por ejemplo, uno de ellos encontró que, después de un buen masaje corporal, los niveles de cortisol, una conocida hormona del estrés, disminuyeron en un 31 por ciento. Al mismo tiempo, los niveles de ciertas hormonas relacionadas con el bienestar, como la dopamina y la serotonina, aumentaron alrededor de un 30 por ciento.

Mientras que otro estudio muestra que algo tan simple como recibir un masaje en la espalda puede aumentar los niveles de oxitocina. Esta hormona también ha destacado por inducir sentimientos de satisfacción en las personas, además de aliviar el estrés y la ansiedad.

La reducción del dolor muscular y de las lesiones a través de los masajes nos hace sentir bien

Una mujer y un hombre acostado boca abajo con expresión alegre tras recibir masajes que los hicieron sentir bien.

Por otro lado, ciertas teorías apuntan a que, irónicamente, la presión sobre la piel puede reducir la sensación de dolor por malestares musculares o golpes. Es decir, los masajes pueden hacernos sentir bien al reducir nuestros dolores.

En 1965, Melzack y Wall plantearon que el dolor puede reducirse a través de estímulos repetitivos basados en presión o aplicación de frío. Estos viajan a través del sistema nervioso más rápido que los estímulos de dolor, como en una especie de competencia, que interferiría con el malestar.

“De esta manera, realizado con suficiente presión crearía un estímulo que interfiere con la transmisión de los estímulos de dolor al cerebro, efectivamente ‘cerrando la puerta’ a la recepción del dolor antes de que pueda ser procesado”.

Mientras que otro estudio arroja pruebas de que los masajes reducen la producción de las citocinas (o citoquinas), tan mencionadas durante esta pandemia de COVID-19. Como hemos explicado en varias oportunidad, estas juegan un papel clave en la inflamación, e incluso pueden hacer de las suyas cuando nos ejercitamos o esforzamos.

En este caso, los investigadores descubrieron que la presión de los masajes también “llega” a las mitocondrias, esas estructuras células que intervienen en la producción de energía. El proceso estimula la conversión de la glucosa en energía que será utilizara por las células para reparar nuestros músculos tras el estrés.

Los masajes mejoran el flujo sanguíneo

De igual forma, puede que los masajes nos hagan sentir bien porque estimulan el flujo sanguíneo, a través del cual se distribuyen todas esas sustancias que repararán nuestros músculos.

“Cuando tenemos la oportunidad de relajarnos, y tenemos a alguien trabajando esos nudos, torceduras y músculos tensos, el sistema circulatorio comienza a moverse de nuevo y los nutrientes de nuestra sangre se envían de regreso a esos músculos”, explica un terapeuta en Massage Envy.

De modo que no se trata de un simple capricho: puede que en realidad necesites un par de masajes que te hagan sentir bien y te ayuden a continuar en este mundo cruel y despiadado. Los dueños de los spas estarán encantados.

Referencias:

Self-Care Science: Why a Massage Feels Good. https://www.dollarshaveclub.com/content/story/self-care-science-why-a-massage-feels-good

Cortisol Drecreases and Serotonin and Dopamine Increase Following Massage Therapy. https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00207450590956459

Vagus Nerve as Modulator of the Brain–Gut Axis in Psychiatric and Inflammatory Disorders. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5859128/

How Does “Vagusstoff” (Vagus Nerve Substance) Calm Us Down? https://www.psychologytoday.com/us/blog/the-athletes-way/201803/how-does-vagusstoff-vagus-nerve-substance-calm-us-down

Massage Therapy Attenuates Inflammatory Signaling After Exercise-Induced Muscle Damage. https://stm.sciencemag.org/content/4/119/119ra13