Acercamiento a los ojos sonrientes de una niña asiática, se dice que su contracción delata una sonrisa verdadera.
Crédito: mack2happy/iStock. Vía Getty Images.

Las expresiones faciales son parte de las formas más comunes que tenemos para manifestar nuestras emociones. Con ellas, podemos entendernos entre nosotros usualmente sin necesidad de palabras. De allí que surjan creencias comunes, como la idea de que una sonrisa verdadera se nota por la contracción de los ojos.

Efectivamente, ideas como estas se han hecho tan conocidas que solemos calificar a los “ojos sonrientes” como un sinónimo de felicidad. Sin embargo, investigaciones recientes demuestran que esta forma “simple” de leer las emociones, puede no ser la más efectiva.

El estudio específico que trató este tema se publicó recientemente en la revista científica Affectiva Science. Detrás de su elaboración estuvieron los investigadores Jeffrey M. Girard, Jeffrey F. Cohn, Lijun Yin y Louis-Philippe Morency de la Universidad Carnegie Mellon.

El dilema de los “ojos sonrientes”

En la actualidad, cuando una persona sonríe y sus ojos de contraen mientras su mejillas se alzan, inmediatamente consideramos que se encuentra genuinamente feliz. A estas alturas, existe un grupo del mundo de la psicología que concuerda con que estos marcadores físicos son indicadores fidedignos de una emoción como la felicidad.

Sin embargo, otras corrientes de estudio científicas consideran que solo un “tic” facial no puede ser el único signo de autenticidad que buscamos. Por este motivo, luego de realizar su investigación, los científicos sugirieron que, para abordar este tema, será necesario en un futuro un enfoque multidisciplinario que abarque la psicología, la biología y la computación, entre otras áreas.

La contracción de los ojos no delata una sonrisa verdadera

La investigación en sí tomó como punto de partida a los 136 voluntarios que accedieron a colaborar con el estudio. Para esto, dejarían que se grabaran sus expresiones mientras completaban tareas diseñadas para causarles diversión, pena, miedo o dolor físico.

Luego de que esta parte se cumpliera, la fase dos implicaría que los participantes indicaran la “intensidad” de la emoción que sintieron. Finalmente, los videos se mostraron a otro grupo de participantes que actuaron como jueces. El deber de estos fue simplemente observar las grabaciones y determinar si las sonrisas allí mostradas eran o no genuinas.

En 90% de las observaciones fue posible relacionar la contracción de los ojos con una sonrisa causada por verdadera felicidad. Sin embargo, en el 80% de los casos en los que la emoción manifestada era una negativa, los “ojos sonrientes” también estuvieron presentes.

Hemos dado un paso más para comprender cómo manifestamos nuestras emociones

A pesar de que la observación sobre la contracción de los ojos y las sonrisas sí se puede relacionar con emociones positivas, no se trata de un camino exclusivo. De hecho, también vemos cómo se manifiesta en lugar de emociones negativas. Debido a ello, no se la puede usar como un indicador de una sonrisa causada por verdadera felicidad.

Con esto en mente, los investigadores consideraron que entonces la contracción de los ojos podría tener una relación más directa con la “intensidad” de la sonrisa. Asimismo, esta también podría hablar de la “fuerza” de la emoción que se siente; pero sin hacer alusión específicamente a la felicidad.

Para entender las expresiones, hay que tomar en cuenta todas sus partes

Sin embargo, hay que tener otro detalle en claro y es que, contrario a lo que muchos creen, las expresiones faciales no son universales. Por ende, un gesto específico puede significar algo para un individuo mientras que para otro tiene un significado distinto.

Asimismo, las expresiones no son las únicas fuentes de información sobre el estado de ánimo de una persona. En ocasiones, una misma mueca o gesto puede usarse en dos situaciones muy diferentes (como llorar durante una boda o durante un funeral). En estos casos, no será la expresión sola la que dará pistas sobre la emoción, sino el contexto ambiental en el que se encuentra el individuo.

Referencia:

Reconsidering the Duchenne Smile: Formalizing and Testing Hypotheses About Eye Constriction and Positive Emotion: https://doi.org/10.1007/s42761-020-00030-w