Médicos en sala de cirugía a punto de iniciar la operación.
Vía Pixabay.

En la actualidad, son muchos los avances que la ciencia ha realizado en el mundo de la medicina y en el campo de las enfermedades neurodegenerativas. No obstante, incluso ahora, existen detalles que no comprendemos por completo. Para poder descubrir y entender al menos uno más, una reciente investigación estudió los cambios en el riesgo de padecer Alzheimer luego de pasar por una cirugía mayor.

En estos momentos, sabemos que el Alzheimer es una enfermedad progresiva que puede pasar décadas antes de mostrarse. Ahora, la nueva investigación ha propuesto a los procesos quirúrgicos como un nuevo factor a tener en cuenta a la hora de evaluar el riesgo de padecer esta enfermedad.

El estudio se publicó en Alzheimer’s Disease y contó con la colaboración de los equipos de investigación del centro médico de la Universidad de Bonn y el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla-IDIVAL. Dentro de él, tomaron en cuenta el biomarcador del Alzheimer conocido como β-amiloide y estudiaron su aumento o disminución.

Cuando esta proteína se acumula en grandes cantidades en el cerebro, usualmente actúa como indicador de posibles problemas degenerativos en el futuro. Por esto, fue el marcador perfecto para comparar en los registros pre y post cirugía.

La investigación ha relacionado a la cirugía con un mayor riesgo de Alzheimer

El estudio se desarrolló en un grupo de individuos neuronalmente saludables, mayores de 65 años, a los que se les aplicaron distintos tests cognitivos. Con ellos, se midió la composición del fluido cerebroespinal y la acumulación de β-amiloide.

Un primer registro se tomó antes de la cirugía y, el segundo, se dio 9 meses después de esta. Para este momento, hubo una clara diferenciación entre los pacientes analizados.

Por un lado, hubo un grupo que presentó variadas dificultades cognitivas leves –comúnmente asociadas a un efecto normal postcirugía–. Por otro, el grupo con altos niveles de β-amiloide mostró fallas cognitivas en áreas específicamente dedicadas a la memoria.

Igualmente, los niveles de la proteína β-amiloide en el cerebro habían aumentado y en los meses posteriores a la operación. Como consecuencia, la persona se encontraba con un mayor riesgo de sufrir de Alzheimer que el que tuvo antes de la cirugía.

Debido a esto, se concluyó que el proceso quirúrgico sí pudo actuar como un disparador para las proteínas β-amiloide. Unas que, a su vez, favorecieron la aparición de los primeros síntomas de Alzheimer.

El resultado de la cirugía y el riesgo de Alzheimer dependerán de la condición inicial del paciente

“Antes de la cirugía, las puntuaciones de las pruebas de memoria de los sujetos con niveles anormales de β-amiloide eran indistinguibles de las de los sujetos con niveles normales y, sin embargo, después de la cirugía, eran significativamente peores. Estos resultados nos llevan a la conclusión de que la cirugía mayor puede desencadenar diferentes patrones de alteraciones cognitivas, en función de la presencia previa o ausencia de alteraciones patológicas del Alzheimer”, comentó Carmen Lage coautora del estudio.

Además de esto, Lage también resaltó que los cambios en las capacidades cognitivas de los individuos no solo los hacían más propensos al Alzheimer. De hecho, el exceso de proteínas β-amiloide se asocia además con una posibilidad mayor de desarrollar otras condiciones neurodegenerativas como la demencia.

Un nuevo factor de riesgo a controlar

Hasta ahora, investigaciones recientes nos han hablado de que los virus y bacterias pueden afectar e incidir en el riesgo de padecer Alzheimer. Igualmente, también han presentado que otros factores como la contaminación en el aire y los pensamientos negativos pueden ser instigadores que favorezcan el desarrollo de la condición.

Con la nueva investigación, las cirugías se añaden a la lista y se convierten en otro factor a tomar en cuenta a la hora de diagnosticar la enfermedad.

Asimismo, para el futuro, el Alzheimer también deberá transformarse en otro factor de riesgo a analizar antes de hacer una cirugía. De este modo, así como el médico chequea que los pulmones y el corazón puedan resistir, también deberá asegurarse de que el cerebro esté en la capacidad de salir ileso.

Referencia:

Major Surgery Affects Memory in Individuals with Cerebral Amyloid-β Pathology: http://dx.doi.org/10.3233/JAD-191229