Bebe sobre alfombra mullida sonriendo a la cámara.
Vía PxHere.

Las primeras semanas de vida de un bebé son vitales para que su organismo se acople al exterior y desarrolle las herramientas para poder sobrevivir a sus amenazas de este. Por ese motivo, el fortalecimiento del sistema inmunológico es vital, y es una de las tareas que realiza el cuerpo de los bebés lactantes.

Para estos momentos, ya existen muchas verdades y mitos sobre la lactancia que se han ido aclarando con el paso de los años. Sin embargo, los procesos a través de los cuales todo ocurre y el organismo se beneficia no están tan claros.

Ahora, con la reciente investigación publicada en la revista científica Allergy, esa realidad está a punto de cambiar un poco. Todo gracias al esfuerzo de los investigadores que se dedicaron a entender cómo la leche materna puede ser una fuente vital de no solo nutrientes, sino de información, para que el organismo del bebé se desarrolle adecuadamente.

La leche materna juega un rol vital en la construcción del sistema inmunológico

No es nuevo para nosotros que la leche materna sea vital para el desarrollo de los niños. Estudios anteriores han demostrado que se pueden criar personas sanas sin ella. Pero, incluso ahora, sus beneficios extra son indudables.

Entre algunos de ellos podemos mencionar por ejemplo la prevención de problemas cardiovasculares a futuro o el desarrollo de sepsis en bebés prematuros. Sin embargo, esto no es todo lo que hace la leche materna para dar fuerza al sistema inmune de sus hijos.

Con la intención de profundizar en el conocimiento sobre esta área, se llevó a cabo un estudio en 38 niños nacidos por cesárea –esto para evitar la participación de la flora vaginal en el desarrollo del sistema inmunológico–. Luego, se dividieron los grupos en bebés lactantes, no lactantes (alimentados con fórmula) y mixtos.

¿Cómo los bebés lactantes fortalecen su sistema inmunológico?

Básicamente, todo el proceso se da a través de una “transferencia” entre la madre y el bebé a través de la leche materna. En ella, como mencionamos, no solo van contenidos nutrientes para el infante, sino también variadas “bacterias buenas” destinadas a ayudarlo a fortalecer su propio sistema inmune.

Gracias a este proceso, los bebés lactantes pueden recibir información del exterior y sus amenazas a través de la madre, lo que los ayuda a construir su sistema inmunológico para que sea capaz de hacer frente a los patógenos que se encuentran en él.

Este proceso, hasta acá, era bien conocido. Sin embargo, los investigadores también detectaron un punto vital que hasta ahora no se había tomado en cuenta. Este es simplemente que el bebé no solo acepta los componentes favorables que ofrece la madre, sino que también aprende a rechazar los potencialmente dañinos.

Por esto el sistema inmunológico de los bebés lactantes es más fuerte

Específicamente, el estudio reveló el rol vital de las células T reguladoras en las primeras fases de desarrollo del sistema inmunológico de los bebés lactantes. Gracias a estas, el organismo de los niños puede hacer frente a posibles “sobrecargas de información” causada por la transmisión de células maternas sobrantes a través de la leche.

Efectivamente, los nutrientes y bacterias buenas llegan a través de la leche. Sin embargo, en ocasiones células de la propia madre también se meten en la mezcla. Lastimosamente, para un bebé recién nacido, la llegada de estas células “extraña” puede ser agobiante. Por este motivo, las células T de su organismo aprenden rechazar a las “invasoras” para mantener la homeostasis del cuerpo.

Al medir los resultados se su seguimiento, fue fácil notar que las células T eran hasta 3 veces más abundantes en el organismo de los bebés lactantes. Por lo que, se pudo concluir que la leche materna fue altamente útil a la hora de desarrollar y fortalecer el sistema inmunológico de este grupo de bebés.

Pero, ¿por qué justamente la leche materna tiene estas cualidades?

Lastimosamente, esta interrogante aún no tiene una respuesta clara. Se sabe que la leche materna hace una gran diferencia a la hora de fortalecer el sistema inmunológico de los bebés lactantes. No obstante, no está tan claro específicamente qué llevó a esta a ser el mecanismo natural elegido para la tarea.

Por ahora, algunas propuestas realizadas por los investigadores del estudio recalcan conocimientos anteriores sobre la relación entre el sistema inmune y la flora intestinal. Específicamente, se ha detectado en recientes estudios que la microbiota parece tener un rol mucho más protagónico en la formación de nuestras defensas.

Con esto en mente, la idea de que los primeros pasos de nuestro sistema inmunológico se den con la ayuda de nuestra flora bacteriana estomacal deja de ser una rareza. Aun así, no se ha estudiado esta posibilidad propiamente implicando a los bebés y a la lactancia.

Pero, gracias al nuevo estudio, se han sembrado las bases para realizar más investigaciones a profundidad en el futuro. De este modo, podremos conocer poco a poco más sobre el vital proceso de formación de la barrera que nos protege de las enfermedades durante toda nuestra vida.

Referencia:

Breastfeeding promotes early neonatal regulatory T cell expansion and immune tolerance of non‐inherited maternal antigens: https://doi.org/10.1111/all.14736