Una persona aplicando acupuntura, una de las pseudoterapias más populares aunque carezca de evidencia científica, a otra persona acostada boca abajo con la espalda descubierta.

De seguro has escuchado alguna vez sobre la homeopatía, la acupuntura, y otras pseudoterapias que, a pesar de que carecen de evidencia científica, son muy populares en todo el mundo.

Los más adeptos a la ciencia han criticado, y en algunos casos, ridiculizado en muchas oportunidades a los seguidores de dichas pseudoterapias. Sin embargo, el objetivo de la ciencia no es desacreditar, sino encontrar respuestas que nos acerquen más a la realidad para poder abordarla de la manera más asertiva.

Pues bien, un equipo de investigadores de FECYT ha decidido estudiar el fenómeno a través de una serie de encuentros con personas que creen en dichas pseudoterapias y las reciben. Y en un artículo publicado en Agencia Sinc describen sus resultados que, irónicamente, invitan a la reflexión y a replantear la modalidad científica en la actualidad.

Sin evidencia científica, ¿qué motiva a las personas a confiar en las pseudociencias?

A lo largo del controversial año 2020, los investigadores llevaron a cabo diez entrevistas y ocho grupos de discusión en los que participaron 66 personas. Los sujetos eran de diferentes edades, provenían de diferentes ciudades, y de diferentes clases sociales.

Cabe destacar que los encuestados no son fanáticos acérrimos de las pseudoterapias; sus perfiles encajan más con el de personas que “se están iniciando, confían y consumen”. Entre ellos había consumidores ocasionales o habituales de pseudoterapias como la homeopatía, la acupuntura, la fitoterapia y el reiki.

El objetivo de estas dinámicas era determinar en qué creen, en qué confían y cómo ven al mundo las personas que recurren a estas pseudoterapias a pesar de que no hay evidencia científica que sustente su efectividad.

Las personas confían en la evidencia científica, pero rechazan su uso “corporativista”

Podríamos creer que las personas que creen en las pseudoterapias están totalmente en contra de la ciencia, pero los resultados del estudio descartan que sea así. Uno de los encuestados afirmó que ve bien la práctica científica, pero reniega del “uso corporativista” que limita el acceso de muchas personas a los avances médicos.

“La ciencia la veo bien, lo que no veo bien es el uso corporativista que se hace. El conocimiento sí acaba beneficiando, pero si se usara de manera más noble ayudaría más”, dijo.

Para explicarlo mejor, pone como ejemplo la novedosa y prometedora técnica de las tijeras genéticas, que permite modificar el genoma humano para combatir enfermedades. El participante no tuvo nada en contra de este tratamiento, pero reflexionó sobre el acceso: “Al final, ¿quién lo va a poder hacer? La gente que tiene dinero”, y mucha razón tiene.

Sin embargo, este argumento resulta algo irónico, pues las pseudociencias “cada vez mueven más dinero” al asegurar mejores resultados que la medicina tradicional. De hecho, acusan a las farmacéuticas de dar prioridad al lucro, mientras que consideran víctimas a las empresas que promueven las pseudociencias cuya efectividad carece totalmente de evidencia científica.

Los seguidores de las pseudociencias creen que la medicina científica “se ha alejado de las necesidades humanas”

Las personas creen que la medicina ha sido objeto de corrupción a través de los intereses económicos de las grandes farmacéuticas. También destacan el papel de los políticos y funcionarios de salud en el problema como grandes protagonistas.

Así pues encuestados creen que la medicina “se ha alejado de las necesidades humanas” y que “en realidad no cura”. De hecho, creen que consiste en abusar de medicamentos que causan efectos secundarios “desastroso” para la salud, que “intoxican” nuestros cuerpos.

Y, como muchos habrán imaginado ya, la prueba de ello está en el prospecto de los medicamentos, específicamente en la sección de contraindicaciones o efectos secundarios, que dicen “cosas terribles” para la salud. En cambio, la escasez de evidencia científica sobre la efectividad de las pseuodoterapias parece ser un punto positivo para ellas; esto las hace ver como tratamientos beneficiosos e inofensivos.

Críticas útiles para mejorar el sistema de salud actual

A pesar de estas duras acusaciones, los autores creen que algunas de las críticas podrían ser de provecho para mejorar la dinámica de los sistemas de salud actualmente. Algunos puntos a abordar serían el corto tiempo que dedican los médicos a los pacientes que van a consulta; las listas de espera; el exceso de medicación y la carencia de un enfoque integral del problema de salud que los aqueja.

Los pacientes acuden al médico en busca de respuestas, comprensión, tratamiento y mejoría, y por fortuna, la medicina actual puede proveerles esto. Sin embargo, los médicos dedican poco tiempo y explican poco a los pacientes. El sociólogo de la Universidad Autónoma de Madrid, también autor principal del estudio, Josep Lobera lo explica de la siguiente forma:

“Les duele la cabeza y les despachan en tres minutos, pero el otro se pasa una hora diciendo que sus chakras no están bien y sienten que les funciona porque sin tomar nada hacen unas respiraciones, se ponen la mano en la cabeza y se tranquilizan”.

Así que la conclusión principal es que las personas no reniegan de la ciencia, pues “la mayoría confía en la medicina y si tuvieran una enfermedad grave irían a los servicios sanitarios”; sino que ven las pseudoterapias como un complemento, aunque no haya evidencia científica para creer en ellas. Y, en parte, acuden a ellas motivadas por las carencias del sistema sanitario actual.