Aunque definitivamente sabemos mucho más sobre nuestro universo, y concretamente, sobre nuestro planeta, que en el pasado, aún hay muchos misterios sin resolver. Lo bueno es que los fragmentos de corteza terrestre antigua pueden revelarnos información útil en este arduo proceso de comprensión.

Recientemente, los investigadores examinaron los cristales de circón presentes en los sedimentos de los arroyos de la también misteriosa Groenlandia. Hablamos de un material duradero en extremo, ya que su estudio reveló que su edad ronda los 3 o 4 millones de años.

Pero más importante aún, arrojó evidencia certera que apoya una hipótesis que explica la formación de la corteza terrestre que constituye los continentes modernos, un proceso en el que intervinieron fragmentos antiguos que funcionaron como semillas.

Fragmentos de corteza terrestre antigua funcionaron como semillas 

1,500 millones de años después de que la Tierra se formara, el manto, la capa de silicato en la corteza y el núcleo externo se calentaron al punto de hacer que brotara magma desde sus entrañas. En el proceso, emanaron fragmentos de la corteza terrestre más antigua, de los cuales aún hay rastro en la actualidad.

El calentamiento surgió por la desintegración radiactiva de elementos como el uranio y el potasio, presentes en su núcleo, que era mucho más activo para entonces. Pero también se atribuye al calor residual que aún hacía de las suyas después de la formación de la Tierra.

El proceso ocurrió en todo el mundo, y continuó durante aproximadamente 200 millones de años, hasta que los continentes empezaron a tomar forma. Digamos que después de ello, vino una relativa estabilidad que favoreció la aparición de la vida en la Tierra.

Cristales de circón, fragmentos antiguos que permiten conocer la historia del planeta

En un fondo negro, un cristal de circón, uno de los fragmentos de corteza terrestre antiguos usados en el estudio, con colores rosado, vino, blanco y marrón.
Un ejemplo de cristal de circón de gran tamaño.

Antes de llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron pruebas a granos de cristales de circón que representan fragmentos de la corteza terrestre antigua. Las muestras habían sido erosionados por las rocas, acumulándose dentro de los sedimentos de los arroyos en el oeste de Groenlandia.

Cabe destacar que los granos tenían menos de 100 micrones de tamaño, lo cual es menos del ancho de un cabello humano; pero a pesar de ello, su estudio puede revelar mucha información sobre el origen de la Tierra.

Los cristales de circón también tienen la peculiaridad que los asemeja a los troncos de los árboles: anillos de crecimiento que permiten estimar su edad. En estos fragmentos, los anillos surgen como consecuencia de los períodos de inyección de magma.

Hace 3 millones de años

Conscientes de ello, los investigadores exploraron los cristales con un haz de iones, a fin de separar sus anillos y proceder a analizarlos de manera individual. Y tras hacer el análisis de isótopos respectivo, descubrieron que dentro de cada anillo había compuestos antiguos de la corteza terrestre. La edad estimada para ellos fue de 4 millones de años para los más viejos, y de 3 millones de años para los más nuevos.

Investigadores de Australia, Sudáfrica y Escocia, todos estos países en los que se pueden encontrar con facilidad fragmentos de corteza terrestre antigua, han repetido los estudios y obtenido resultados similares. Es decir, que el proceso de inyección probablemente tuvo un carácter global y masivo.

Referencia:

Widespread reworking of Hadean-to-Eoarchean continents during Earth’s thermal peak. https://www.nature.com/articles/s41467-020-20514-4

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