Plato con aceitunas verdes.
Vía Wikimedia Commons.

En la actualidad, no son pocos los tratamientos y estrategias que se tienen para tratar con la esclerosis múltiple, pero podrían ser unos compuestos tan sencillos como los ácidos grasos los que guarden el secreto para hacer la diferencia ante la enfermedad.

Con la mira puesta en esta posibilidad Saige L. Pompura de la escuela de medicina de Yale coordinó un reciente estudio. Este se publicó en noviembre del 2020 en el Journal of Clinical Investigation.

Para realizar la investigación, Pompura contó con el trabajo de Allon Wagner, Alexandra Kitz, Jacob LaPerche, Nir Yosef, Margarita Dominguez-Villar y David A. Hafler. En conjunto, todos estudiaron la presencia de ácidos grasos en los tejidos y su relación con la incidencia de la esclerosis múltiple.

La importancia de los ácidos grasos para mantener a raya la esclerosis múltiple

La investigación tuvo como norte el analizar de qué forma el organismo podía reaccionar a la esclerosis dependiendo de la dieta de las personas. Específicamente, se basaron en los efectos de los ácidos grasos –y si estos podían o no hacer una diferencia ante la enfermedad–.

Luego de esto, básicamente, los investigadores descubrieron que la ausencia de ciertos tipos de ácidos grasos en el organismo podían relacionarse con más síntomas de esclerosis múltiple. Para este caso, el ácido graso particular que se identificó como altamente necesario fue el ácido oleico.

Allí donde este era escaso, la producción de sensores metabólicos –capaces de activar las células T– disminuía. Como consecuencia, la respuesta del sistema inmunológico se alteraba por la ausencia de células T y terminaba incluso atacando hasta el sistema nervioso central.

Debido a todo lo anterior, los individuos podían comenzar a manifestar los síntomas típicos de la esclerosis múltiple como la perdida de la visión, la falta de coordinación, dolor generalizado y debilitamiento.

Por su parte, si los niveles de ácido oleico con más altos en el tejido graso, los niveles de células T activas aumentan. Con esto, las reacciones del sistema inmunológico se mantienen reguladas y los síntomas de la esclerosis múltiple se mantienen a raya gracias a los ácidos grasos.

¿De dónde podemos obtener el ácido oleico?

Ahora que sabemos que los ácidos grasos tienen un efecto influyente sobre los síntomas de la esclerosis múltiple, no es extraño que nos interese conocer dónde encontrar los ácidos oleicos.

Según los investigadores, este tipo de ácido graso monoinsaturado puede ubicarse en altas concentraciones en variados alimentos. Algunos de los primeros que podemos mencionar son los típicos aceites de cocina vegetales y las carnes como la res, el pollo y el cerdo.

Sin embargo, estas no son las únicas fuentes de ácidos oleicos. De hecho, otros alimentos como el queso, las nueves, las semillas de girasol, los huevos, las pastas, la leche, las aceitunas y los aguacates también son contenedores de este compuesto.

Sobre los nuevos conocimientos acerca de la esclerosis múltiple

En la actualidad, son cada vez más los detalles que descubrimos sobre esta enfermedad. Hasta ahora, tal como recalca Hafler, ya habíamos definido que se puede ver influenciada tanto por factores biológicos como por elementos ambientales.

Como ejemplo de los factores biológicos, podemos hablar de la composición del microbioma y su influencia en la enfermedad. Ahora, como nuevo representante de los ambientales, tenemos que la dieta alta en ácidos grasos también puede hacer la diferencia ante la esclerosis múltiple.

Con esto, damos un paso más para poder entender la enfermedad como un todo. Sin embargo, aún no la hemos descifrado por completo y harán falta más investigaciones futuras para saber si un cambio de dieta puede ser eficiente como tratamiento o si es tan solo una medida profiláctica.

Referencia:

Oleic acid restores suppressive defects in tissue-resident FOXP3 Tregs from patients with multiple sclerosis: https://doi.org/10.1172/JCI138519