La pandemia del coronavirus ha cambiado nuestras vidas en formas que jamás habríamos imaginado. Ahora que ha pasado más de un año desde su inicio, no solo estamos viendo con más fuerza sus cambios, sino muchas de sus consecuencias. Entre ellas, una que se ha destacado es cómo la soledad del aislamiento por la cuarentena afecta a las generaciones más jóvenes.

Un reciente estudio publicado en The Lancet Regional Health – Europe se ha enfocado específicamente en este detalle. En la actualidad, sabemos que cosas como la soledad pueden alterar nuestro cerebro y nuestra salud. Igualmente ya tenemos una idea más clara de cómo lo hace.

Sin embargo, sigue siendo claro que la soledad no nos afecta a todos igual. De hecho, incluso existen personas que cerebralmente están más preparadas para ella. Pero ese está lejos de ser el final de la historia. Factores como la edad también pueden ser determinantes para saber cómo la soledad podría afectarnos.

El efecto de la pandemia

Para estos momentos, se sabe que la soledad de la pandemia puede llegar a ser el disparador de trastornos psiquiátricos. Igualmente, investigaciones anteriores colocaron a los adultos mayores como unas de las principales víctimas de la soledad de la pandemia.

No obstante, otros estudios también indicaron que los jóvenes estudiantes también han experimentado muchos cambios durante esta época. Pero, de entre todos, tal vez los trabajadores de la salud han visto los efectos más fuertes de las presiones de la pandemia.

En general, es claro que la situación de crisis del coronavirus ha traído consecuencias que pasan factura en la salud mental del mundo. Ahora, con la más reciente investigación realizada entre marzo y junio del 2020, podemos ver que la cuenta más alta la han pagado los jóvenes que experimentaron la soledad durante la cuarentena.

Los jóvenes menores de 30 años recienten más la soledad de la cuarentena

En este caso, se hizo un estudio extensivo de más de 200 mil ciudadanos de Dinamarca, Francia, los Países Bajos y el Reino Unido. Gracias a este, se pudo hacer una diferenciación por según el nivel de ingresos, estilo de vida, medidas de restricción acatadas y edad de los participantes.

De entre esto, se pudo determinar que, a pesar de todas las demás variables, la edad fue el primer hilo conductor que unió los efectos negativos de la cuarentena con la soledad en los jóvenes.

Otros estudios ya han indicado que la situación actual podría estar acentuando la soledad en los adolescentes. Pero ahora, la investigación más reciente ha indicado que incluso los jóvenes menores de 30 años son altamente vulnerables a la soledad.

Según los patrones observados, los niveles más altos de soledad se reportaron de forma casi homogénea en todos los países entre marzo y abril. Para junio, cuando las restricciones de la cuarentena se estaban levantando, el nivel de soledad reportada bajó.

Con esto, no solo se vio que los jóvenes sintieron más soledad, sino que, sin importar el país, la situación los afectó en una forma e intensidad similar. Sumado a esto, se observaron patrones similares en las personas con historial de enfermedades mentales. Por lo que también se los señaló como población de riesgo a la hora de cuidar su salud mental durante la pandemia.

¿Qué se puede hacer?

“Los individuos jóvenes y los individuos con historial de enfermedades mentales se beneficiarían de intervenciones de salud pública adaptadas para prevenir o contraatacar los efectos negativos de la pandemia”, escribieron los autores en su publicación.

En general, se sabe ya que los jóvenes suelen sentir la soledad con más intensidad. También se ha aclarado que esta puede terminar desencadenando problemas de salud mental en el futuro como la demencia, así como afecciones físicas como la diabetes tipo 2.

Con todo esto en mente, la protección de la salud mental y física de los jóvenes, así como de las personas con historial de trastornos psicológicos debería ser una prioridad durante la pandemia. Por ello, los investigadores recomiendan que se desarrollen programas de apoyo que tomen en cuenta particularmente las situaciones y necesidades de los grupos de riesgo.

Referencia:

Loneliness, worries, anxiety, and precautionary behaviours in response to the COVID-19 pandemic: a longitudinal analysis of 200,000 Western and Northern Europeans: http://dx.doi.org/10.1016/j.lanepe.2020.100020

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