En la actualidad, el coronavirus ya ha alcanzado a más de 95 millones de personas en todo el mundo y se ha llevado las vidas de otros 2 millones. Durante todo el 2020, los picos de contagios han ido subiendo y bajando, pero algunas naciones se habían mantenido relativamente estables. China era una de estas últimas, pero los repentinos brotes acelerados de COVID-19 ya la han forzado a construir nuevos centros de cuarentena.

A finales del 2020, durante la época decembrina, China reforzó sus controles con la esperanza de detener la formación de nuevas cadenas de contagio. No obstante, con los más recientes números que se han dado a conocer en su territorio, sus esfuerzos podrían no haber sido suficientes.

Como consecuencia, ahora la nación asiática se encuentra en otra carrera contra el tiempo para intentar confinar los brotes de COVID-19 a áreas específicas. Para esto, planean la construcción veloz de nuevos centros de cuarentena en los que no solo resguardar a los pacientes, sino a sus familiares y contactos cercanos.

China entra en alerta y construye nuevos centros de cuarentena tras brotes de COVID-19

El primer lote de centros de cuarentena para el COVID-19 que China está construyendo se ubica en la ciudad de Shijiazhuang. A diferencia de Wuhan, que estaba más centralizada, esta localidad se proyecta más hacia el norte de China. Con esto, vemos que el virus ha ido avanzando y que ahora parece estar intentando colonizar otras partes del vasto territorio chino.

Para evitar que esto siga, China no se ha guardado nada, en la ciudad y sus pueblos adyacentes ya han iniciado las pruebas masivas y los bloqueos del nivel más estricto. El siguiente paso será mover pueblos enteros –si llega a ser necesario– a las nuevas instalaciones de cuarentena para contener los contagios entre grupos específicos de la población.

¿Cómo serán estos espacios?

La velocidad que mostró China en el pasado para construir estos centros de cuarentena para el COVID-19 se debió a la cantidad de materiales prefabricados que esta tenía. Acá no hablamos de paredes o ventanas ya hechas, sino de estructuras de habitaciones completas que se utilizaron para dar forma a edificios en cuestión de semanas.

En estos momentos, China se está manejando con el mismo sistema. A las afueras de Shijiazhuang, en una planicie aledaña, ya se desarrolla una red de edificios que se convertirán pronto en el más reciente centro de cuarentena de China.

Se espera que, una vez el proyecto esté listo, pueda dar albergue a al menos 4 mil pacientes. Es claro entonces que este solo no podría funcionar para un pueblo entero, pero si se desarrollan más complejos similares, la meta de China ya no será tan descabellada.

Además de los espacios para resguardar a los pacientes y darles atención médica, medios de televisión como CCTV también reportan que cada edificio vendrá equipado con baños, aire acondicionado y conexión WiFi.

¿Qué más hay que saber sobre la iniciativa china?

Cientos de nuevos brotes de COVID-19 han obligado a China a iniciar la construcción de sus centros de cuarentena a partir de este mismo 13 de enero. En paralelo, el aumento en el número de contagios también ha puesto bajo aislamiento a millones de habitantes en el norte de China.

Específicamente, 20 mil habitantes de las villas cercanas a Shijiazhuang, en la provincia de Hebei, ya se encuentran aislados en diferentes instalaciones de cuarentena. Una vez las nuevas estén listas, estos números aumentarán de nuevo.

Ya para este momento el gobierno chino se encuentra alerta de nuevo ante los nuevos brotes de COVID-19. Sin embargo, su preocupación más específica se relaciona con el año nuevo chino o año nuevo lunar, que se celebrará durante el mes de febrero.

Pero, con los casos aún en aumento, es posible que el COVID-19 cause la suspensión de la mayoría de las actividades de esta tradicional celebración –por segundo año consecutivo–.

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