Mujer con cabello blanco y mascarilla que podría protegerla contra la nueva variante del coronavirus.

Durante varias semanas, las noticias se concentraron en las vacunas contra COVID-19, pero con la aparición de la variante de rápida propagación de Reino Unido las cosas han cambiado, incluso para Estados Unidos.

Recientemente los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) advirtieron que la variante británica del coronavirus, conocida como B.1.1.7, podría convertirse en la cepa dominante en Estados Unidos para marzo de este año.

Un modelo que nos muestra la trayectoria de la variante británica

En un artículo previo hablamos de por qué los virus mutan, los mecanismos a través de los cuales lo hacen y, por supuesto, las consecuencias que tienen dichos procesos. Ya sabemos que la dinámica es bastante rápida, y a pesar de los controles efectuados en las últimas semanas de 2020, la variante británica, que es una de las más seguidas por los medios, ya ha cruzado las fronteras del territorio donde aparentemente se originó.

Hasta el momento, se han detectado alrededor de 76 casos de la nueva variante del coronavirus en 10 estados de Estados Unidos, lo cual nos deja evidencia de su elevada capacidad para propagarse.

Pero ahora un nuevo modelo de simulación ha arrojado nuevas estimaciones que recuerdan la importancia tanto de apresurar la distribución como de mejorar la disposición de la población hacia las vacunas. Los hallazgos se detallan en la revista Morbidity and Mortality Weekly Report de los CDC.

Los investigadores asumieron que la nueva cepa del coronavirus tiene una prevalencia del 0,5 por ciento en Estados Unidos entre todas las infecciones por COVID-19. Además, asumieron que es un 50 por ciento más transmisible que las otras variantes detectadas hasta ahora.

También asumieron que entre el 10 y 30 por ciento de la población estadounidense tiene inmunidad contra la COVID-19 gracias a la recuperación de infecciones previas. Y por último, que se cumpliría una meta de distribuir 1 millón de dosis de la vacuna por día a partir del 1 de enero de 2021.

La variante del coronavirus se propagará rápidamente en Estados Unidos

La simulación sugiere que la prevalencia de B.1.1.7 crecerá rápidamente a principios de 2021, y que bajo dicha dinámica, se convertirán en la dominante en Estados Unidos para el mes de marzo. Esto significa que la mayoría de las infecciones que se confirmen hasta la fecha corresponderán a la nueva cepa, lo cual hará la lucha contra la pandemia mucho más difícil.

Ahora bien, el papel de las vacunas siguió siendo significativo. Los investigadores dicen que su distribución no cambió la trayectoria inicial de la variante, como ya indicamos. Sin embargo, sus resultados se activaron más tarde de los esperado, hasta reducir finalmente la transmisión del coronavirus de manera significativa.

“El aumento de la transmisión del SARS-CoV-2 podría amenazar los recursos de atención médica sobrecargados, requerir una implementación extendida y más rigurosa de estrategias de salud pública y aumentar el porcentaje de inmunidad de la población requerido para el control de la pandemia”.

Más cuarentenas para frenar la propagación del coronavirus

Ante esta amenaza inminente, los funcionarios de salud están apuntando una vez más a las medidas preventivas que han resultado tan difíciles de cumplir en esta pandemia. El uso de mascarilla, el distanciamiento social y las cuarentenas.

Apegándose a ellas, aumenta la probabilidad de reducir el impacto de la variante B.1.1.7, pues permitiría ganar tiempo valioso para acelerar el proceso de vacunación, y con ello, su alcance en la población estadounidense.

Referencia:

Emergence of SARS-CoV-2 B.1.1.7 Lineage — United States, December 29, 2020–January 12, 2021. https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/70/wr/mm7003e2.htm?s_cid=mm7003e2_w