Crédito: Pixy.

La depresión es una condición que, en la actualidad, afecta al menos a 264 millones de personas en todo el mundo. Para este momento, se ha convertido en la segunda mayor causa de muerte en el planeta y, aun así, no cuenta con un tratamiento específico que pueda funcionar de forma universal. Por este motivo, la nueva idea de que los estímulos cerebrales puedan combatir los síntomas de depresión trae una luz de esperanza a la situación.

Las mentes científicas detrás de este descubrimiento fueron Katherine W. Scangos –como líder del estudio–, Ghassan S. Makhoul, Leo P. Sugrue, Edward F. Chang y Andrew D. Krystal. Los resultados de este se publicaron recientemente en la revista Nature Medicine.

Ahora, con este nuevo conocimiento, podemos ver cómo la “neuromodulación” –es decir, el uso de estímulos cerebrales para moldear los procesos neuronales–, puede llegar a ser nuestra gran aliada al luchar contra los síntomas más graves de la depresión resistente.

Los estímulos cerebrales específicos podrían aliviar los síntomas de depresión severa

El principal hallazgo en la investigación del equipo perteneciente al Dolby Family Center for Mood Disorders de San Francisco tuvo que ver justamente con la “calibración” de los estímulos neuronales.

En un principio, se trataba a todos los pacientes con un mismo sistema de estímulos en una zona específica del cerebro. Durante su caso se estudio, los investigadores notaron qu cambiando las áreas estimuladas, se podían obtener diferentes resultados y aliviar distintos síntomas de la depresión.

Tomar en cuenta el estado emocional del paciente es vital para el éxito del tratamiento

Gracias a este primer encuentro con este caso de estudio, se sentaron las bases para un proyecto de cinco años conocido como ensayos PRESIDIO. A estas alturas, la primera fase de este ya se ha realizado y ha dado sus primeros resultados.

Para empezar, se probó con un grupo de 12 pacientes que, efectivamente, dependiendo del área del cerebro que se estimulara en cada uno de ellos, las reacciones y la mitigación de los síntomas variaban.

Sin embargo, la estimulación cerebral de un área específica no necesariamente aliviaba los mismos síntomas de depresión. En un segundo estudio, con una voluntaria, los investigadores pudieron entender por qué pasaba esto, al ver que los resultados de los impulsos eléctricos variaban según el estado emocional de una persona.

Por ejemplo, el impulso en un área si la persona estaba ansiosa podía ayudar a calmarla. Ahora, si el mismo impulso iba a la misma zona, pero cuando la persona estaba sin energía, el resultado era disposición incluso menor para moverse o realizar alguna actividad.

Como consecuencia, quedó claro que para el uso de tratamientos como este no solo es necesaria una construcción detallada de las áreas de cerebro que mitigan diferentes síntomas. De hecho, también es importante conocer los cambios en sus efectos según el humor de la persona y ajustar el tratamiento para que trabaje acorde a ellos.

¿Cuáles son los beneficios de esta nueva posible terapia?

En la actualidad, ya existen algunas terapias y medicamentos que pueden funcionar contra la depresión. Sin embargo, aún hay un 30% de pacientes con casos severos de esta que, además, suelen ser resistentes a los antidepresivos.

Para solucionar esto, nuevas soluciones con fármacos como la ketamina se han planteado. Sin embargo, el uso de estímulos cerebrales para suprimir los síntomas de la depresión severa podría ser una opción más sostenible a largo plazo.

Para observar esta posibilidad, otro ensayo de PRESIDIO siguió los resultados de voluntarios a los que se les implantó un NeuroPace. Con este dispositivo, desde agosto han estado recibiendo distintos tipos de estimulación cerebral para manejar su depresión. Hasta el momento, todos han reportado cambios positivos en sus rutinas y humores.

Ahora, continuando con esta línea, una segunda fase del estudio intercalará seis semanas del transmisor activo con otras seis de inactividad (sin decir a los pacientes cuál lapso es cuál). De este modo, los investigadores podrán ver con incluso más claridad qué tipo de diferencias puede hacer una nueva solución como esta para mejorar la calidad de vida de los voluntarios.

Referencia:

State-dependent responses to intracranial brain stimulation in a patient with depression: https://doi.org/10.1038/s41591-020-01175-8