Los pulpos son cefalópodos famosos por su inteligencia, pero un nuevo estudio ha arrojado una razón más por la que podemos admirarlos: su adaptación a la nueva acidez de los océanos.

En un documento en la revista Physiological and Biochemical Zoology describen cómo una especie de pulpo fue capaz de ajustar su tasa metabólica de rutina para sobrevivir a la disminución de los niveles de pH del agua a su alrededor.

¿Afectará el cambio de acidez de los océanos a los pulpos?

Como muchos sabrán, el cambio climático y, concretamente, el calentamiento global, es un tema que no pasa de moda. El exceso de dióxido de carbono (CO2) que nuestras actividades diarias emiten a la atmósfera también se disuelve en el agua. A medida que se sumerge a las profundidades de los océanos, va aumentando su acidez y, en el proceso, afecta la vida de las especies marinas, pero los pulpos parecen hacer la diferencia.

Los investigadores estudiaron un total de 10 pulpos Octopus rubescens, especie común en la costa oeste de América del Norte, en condiciones de laboratorio contraladas; entre ellas, la acidez del agua y la presión crítica de oxígeno, una medida para saber si los animales están recibiendo suficiente oxígeno para vivir.

El experimento consistió en exponerlos a agua ácida y medir la tasa metabólica de rutina para observar los cambios. Así, midieron la tasa inmediatamente después de la exposición, después de una semana y después de cinco semanas.

Adaptación al aumento de la acidez

Al principio, notaron altos niveles de cambio metabólico en las criaturas, lo que pareció una especie de reacción al cambio drástico de sus condiciones habituales. Pero al cabo de una semana, la tasa metabólica había vuelto a la normalidad, y se mantuvo así durante las siguiente cinco semanas. Es decir, los pulpos se habían adaptado a las nuevas condiciones, aunque fueran tan diferentes a las que estaban acostumbrados.

Sin embargo, esta adaptación para poder vivir no fue gratis. Los investigadores notaron que el aumento de la acidez que simulaban las de los cambios actuales en el océano tuvo un impacto en la capacidad de los pulpos para vivir con niveles bajos de oxígeno.

“Esta respuesta en tasa metabólica de rutina sugiere que Octopues rubescens es capaz de aclimatarse a niveles elevados de CO2 con el tiempo”, escriben los investigadores en su artículo.

Aumento de tasa metabólica como parte de una respuesta al cambio

El aumento de la tasa fue inesperado para los investigadores, ya que los estudios previos sobre cefalópodos sugerían que el cambio metabólico se reduce en este tipo de escenarios. Pero lo interpretan como una respuesta aguda a la hipercapnia, el aumento de CO2 en la sangre, la cual a su vez puede ser parte de una estrategia conductual o fisiológica.

“Si bien esta especie puede aclimatarse a la acidificación del océano a corto plazo, los efectos ambientales combinados de la acidificación y la hipoxia pueden presentar un desafío fisiológico para esta especie”.

Es importante resaltar que los experimentos se realizaron en un laboratorio, condiciones que, a pesar de simuladas para hacerlas similares a las que ocurren en el hábitat natural, aún no llegan a igualarlas.

Además, debemos tomar en cuenta otros factores que trascienden la aparente resistencia de los pulpos a los cambios de acidez en los océanos. Puede que ellos puedan adaptarse si las cosas continúan como van, ¿pero qué hay de otras especies, y en especial, de aquellas que constituyen su fuente de alimentos? ¿Serán tan capaces de adaptarse también?

Referencia:

Impact of Short- and Long-Term Exposure to Elevated Seawater Pco2 on Metabolic Rate and Hypoxia Tolerance in Octopus rubescens. https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/712207

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