Edición de varios rostros femeninos uno sobre otro, para evocar la esquizofrenia.
Vía Pixabay.

El mal de Parkinson y la esquizofrenia son dos condiciones neurológicas que afectan al organismo de formas muy distintas, por esto hasta ahora no se pensaba pudieran tener alguna relación entre ellos, y menos que alguno fuera un factor de riesgo del otro.

No obstante, la investigación publicada en Movement Disorders ha llegado para romper estas concepciones. El estudio dirigido por Tomi Kuusimäki fue una colaboración entre la Universidad de Turku (Finlandia) y la Universidad de Finlandia Oriental.

Lo que descubrieron los investigadores

Específicamente, la investigación tomó en cuenta a más de 25 mil pacientes finlandeses con un diagnostico de Parkinson. Luego, se compararon sus registros con los de controles sanos, de la misma edad, sin este diagnostico.

De los datos obtenidos entre 1996 y 2019, se pudo observar que los pacientes con Parkinson tuvieron por lo general un primer diagnostico de esquizofrenia –o de trastornos psicóticos– unos años antes de ser diagnosticados con la otra condición.

Al comparar esta observación con los controles sanos, fue fácil ver que en el pasado de estos no había tantos diagnósticos de trastornos psicóticos y afines. Como consecuencia, dentro del estudio se pudo entender que existía un lazo antes no registrado entre las dos enfermedades.

Gracias a este, se pudo notar que los efectos neurobiológicos de la esquizofrenia –específicamente ligados a los receptores de dopamina–, podrían ser predecesores de la enfermedad de Parkinson. Por lo que, a partir de ahora, podríamos comenzar a considerarla como un factor de riesgo de esta segunda condición.

¿La esquizofrenia es un factor de riesgo para el Parkinson?

Efectivamente. En ocasiones anteriores, se habían determinado otros factores de riesgo para el Parkinson como la exposición a insecticidas, las heridas en la cabeza y ser del sexo masculino. Ahora, un nuevo elemento se ha unido a esta lista como un indicador de futuras complicaciones con este mal.

El nuevo factor de riesgo, es decir, la esquizofrenia, parece presentarse comúnmente años antes que el Parkinson. Por ende, si se estudia de forma focalizada la enfermedad, es difícil ver la relación entre ambos. Pero, ahora que se ha establecido la relación las investigaciones apenas están iniciando.

¿Por qué se relacionan estas enfermedades?

En un principio, no se pensaba que la esquizofrenia siquiera pudiera calificar como factor de riesgo. Esto debido a que tanto ella como el Parkinson alteran de forma opuesta al neurotransmisor conocido como dopamina.

Por un lado, la esquizofrenia suele estimular su producción y aumentarla. Por el otro, el Parkinson se relaciona con un bajo número de estos. Entonces… ¿cómo un primer estadio de esquizofrenia puede ser un factor de riesgo para el Parkinson? Por el tratamiento.

Usualmente, la esquizofrenia se maneja a través de medicamentos inhibidores y reguladores de la dopamina. Como consecuencia, años más tarde, los niveles de estas podrían ser lo suficientemente bajos como para ocasionar Parkinson. Hasta ahora, esta es la teoría más manejada, pero aún no se ha comprobado a profundidad.

El nuevo conocimiento trae más dudas que respuestas

Como ya mencionamos, los estudios sobre el Parkinson y su relación con la esquizofrenia como factor de riesgo apenas han empezado. Por este motivo, aún son muchas las dudas que se tienen con respecto a la relación entre las dos enfermedades,

Por ejemplo, a pesar de que ya se tiene una hipótesis sobre cómo una puede llevar a la otra, aún no es segura. Además, la oposición de ambas enfermedades a nivel orgánico y neurológico sigue haciendo a los científicos preguntarse cómo es posible que estén tan relacionadas en primer lugar.

Para responder esto y más, las investigaciones tendrán que seguir desarrollándose. Gracias a ellas, podríamos descubrir nuevas formas de tratar la esquizofrenia y también el Parkinson.

Referencia:

Increased Risk of Parkinson’s Disease in Patients With Schizophrenia Spectrum Disorders: https://doi.org/10.1002/mds.28484