Si queremos tener un organismo sano, es importante que también sepamos cómo darle una dieta saludable, lo que incluye el consumo de antinutrientes. Si nos dejáramos llevar por el nombre, podríamos considerar que estas sustancias son de algún modo dañinas u opuestas a los nutrientes que necesita nuestro cuerpo.

Para sacarnos de esta confusión, Jill Joyce, nutricionista y profesora asistente de Salud Nutricional Pública, de la Universidad Estatal de Oklahima ha realizado un escrito en el medio The Conversation. Dentro de este, ha revelado los detalles sobre lo que son realmente los antinutrientes y por qué no deberíamos temerles. Acá te comentamos los que han sido los puntos más resaltantes de su texto.

¿Qué son los antinutrientes?

Para empezar debemos comenzar entendiendo que los antinutrientes también son sustancias que producidas en la naturaleza. Estos, con su sabor usualmente amargo, funcionan como un mecanismo de supervivencia que utilizan las plantas para evitar que las coman.

Igualmente, otra alternativa por la que la planta puede optar es generarlos en sus semillas. De este modo, pueden sobrevivir a la digestión de los animales y luego germinar cuando el organismo las expulsa junto con las heces.

Ahora, el nombre de “antinutrientes” llega por la actividad que realizan en el organismo por el breve tiempo que están dentro de él. Allí estas sustancias básicamente dificultan u obstruyen la absorción de nutrientes en el estómago y su traspaso a la sangre. Por lo general, los nutrientes más afectados por esto son el calcio, el hierro, el potasio, el magnesio y el zinc.

Las plantas que y las semillas que usualmente tienen antinutrientes se encuentran en los grupos de los granos enteros y de las leguminosas. Como sabemos, estos forman parte de la pirámide alimenticia básica, por lo que es claro que ya se tienen planteados a los antinutrientes como partes importantes de una dieta balanceada.

Los antinutrientes parecen estar siguiendo el camino de la fibra

A pesar de la situación antes mencionada, cabe destacar que estas sustancias no han detenido su viaje de transformación. Al igual que como pasó con la fibra –que fue mucho tiempo rechazada por adquirirse a nutrientes en el tracto digestivo y sacarlos del organismo– la idea de que los antinutrientes puedan “mermar” cómo el cuerpo absorbe los nutrientes no es la más atractiva de todas.

Sin embargo, tal como pasó con la fibra, poco a poco son más los descubrimientos que demuestran que los antinutrientes son más un beneficio que un riesgo. Como prueba de estos ya se tienen variadas investigaciones que resaltan cómo solo la ingesta en “cantidades irreales” de estas sustancias puede tener verdaderamente un efecto negativo en el cuerpo.

¿Por qué los antinutrientes deben ser parte de una dieta saludable?

Para seguir el hilo de lo mencionado anteriormente, Joyce se tomó un momento para recalcar los distintos compuestos que son parte de los antinutrientes y que, al incluirlos en nuestra dieta, nos ayudan a tener un organismo saludable.

En primer lugar, mencionó a las saponinas que pueden estimular el funcionamiento del sistema inmunológico. Por lo general, se las puede encontrar entre las legumbres. Por su parte, las lectinas se encuentran en estas y también en los cereales. En resumen, se las asocia con menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, diabetes y obesidad.

Siguiendo con los taninos debemos mencionar sus cualidades antioxidantes que inhiben el crecimiento de variados patógenos (bacterias, virus, hongos y levaduras). Usualmente se los ubica en el café y el té, además de en las carnes y quesos procesados. Asimismo, los fitatos de la cebada, el arroz y el maíz también favorecen las funciones inmunes.

Finalmente, los glucosinatos parecen especialmente buenos para inhibir el crecimiento de células tumorales. Estos son más comunes en vegetales como coliflor –es decir, aquellos que son de brassica–.

De entre todos los compuestos, solo los oxalatos llegan a ser dañinos ya que aumentan el riesgo de cálculos renales y dificultan la absorción de calcio en el organismo. Sin embargo, estos antinutrientes tampoco son una preocupación si se lleva una dieta saludable, ya que solo son peligrosos en cantidades extremadamente altas.

No hay por qué evitar los antinutrientes

Luego de realizar este recuento, Joyce comenta lo siguiente:

“En general, al comparar los beneficios con los perjuicioes, los pros de los anti-nutrientes superan a los contras. Los alimentos saludables que los contienen, principalmente frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, deben fomentarse y no evitarse”.

Efectivamente, en cantidades moderadas, los antinutrientes pueden ser parte de una dieta saludable acorde a las necesidades de nuestro organismo. Esto sobre todo cuando entendemos que no hay un solo tipo de dieta balanceada, ya que todos tenemos necesidades nutricionales (y antinutricionales) diferentes.

Joyce comenta que acá los vegamos podrían experimentar los mayores problemas por altas ingestas ya que su alimentación consiste casi en su totalidad en alimentos que contienen antinutrientes. Sin embargo, estando consientes de estos y organizando su ingesta de nutrientes o tomando suplementos nutricionales, este problema también se puede superar.

Referencia:

Health effects of wheat lectins: A review: https://doi.org/10.1016/j.jcs.2014.01.010

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