En la actualidad, la depresión es una enfermedad ampliamente conocida y, lastimosamente, se ha convertido en la segunda causa de mortalidad en todo el mundo. Como consecuencia, es imposible ignorar el inmenso peso que su presencia ha dejado sobre las sociedades.

A pesar de que la conocemos, es poco lo que entendemos sobre ella realmente y tendemos a caer en estereotipos y lugares comunes a la hora de caracterizarla. Para cambiar esto, pondremos nuestro grano de arena para ayudarte a entender más a fondo esta condición y el por qué se ha convertido en una causa de muerte tan notoria en todo el mundo.

¿Qué es la depresión?

Básicamente, la depresión es un trastorno mental altamente común en todo el planeta. A estas alturas, más de 264 millones de personas han sido diagnosticadas con esta enfermedad. Sin embargo, hay muchas más que no han sido propiamente atendidas y que, por ende, ni siquiera entran en el ya masivo conteo.

Todos los individuos que fueron diagnosticados manifestaron cuadros depresivos leves, medianos o severos. Con esta escala se mide tanto la frecuencia como la gravedad de los episodios de depresión que experimentan.

Dichos episodios pueden tener variadas sintomatologías generales y, en muchos de ellos, pueden provenir de una prolongación insalubre de estados de ansiedad. No obstante, lo que los une a todos bajo un mismo techo es la “incapacidad de disfrutar” que la persona desarrolla ante todos los aspectos de la vida.

Debido a esto, sus emociones y sensaciones parecieran estar “apagadas” ya que los estímulos que antes podían alegrarla o distraerla ya no son de su interés. Además, sus niveles de energía generales bajan y el individuo pierde motivación hasta para las tareas más básicas.  Si esto se prolonga demasiado, la depresión puede llegar a afectar la vida de la persona y sus relaciones interpersonales.

A la larga, ya se trate de una condición que incluye episodios maniacos (como el trastorno bipolar), o repetidos episodios depresivos (como el desorden depresivo recurrente), la depresión, en general, puede incluso convertirse en un factor de mortalidad en el mundo.

¿Por qué la depresión se ha convertido en la segunda causa de mortalidad en el mundo?

Como ya lo mencionamos, la depresión genera una sensación general de falta de energía, desmotivación e incapacidad para el disfrute. Debido a esto, muchas veces termina relacionada con pensamientos e intentos suicidas.

En la actualidad, 800 mil personas mueren cada año a causa del suicidio. Dentro de los motivos detrás de este, la depresión se sitúa como uno de los principales motores. Por este motivo, sobre todo entre el rango etario de 15 a 29 años, vemos cómo el suicidio se convierte en la segunda causa de muerte más común.

En general, existen tratamientos para la depresión. Sin embargo, el estigma social que va con ella muchas veces evita que las personas busquen ayuda cuando tienen la oportunidad. Igualmente, en otros casos, dicho chance nunca llega ya que viven en países en desarrollo o de bajos recursos en los que no existe ese tipo de cuidado para la salud mental e la población.

Tal como mencionamos antes, si el trastorno depresivo se mantiene por mucho tiempo, este puede comenzar a tener impactos notorios y negativos en la vida de las personas. Igualmente, el riesgo de comportamientos suicidas también se hace más alto mientras más se prolongue la enfermedad. Lo que explica por qué la depresión se ha convertido en una causa de mortalidad tan alta en el mundo.

¿Qué se ha hecho para abordar esta problemática mundial?

Con el paso del tiempo, se han desarrollado diversos tratamientos psicológicos como la psicoterapia interpersonal, la terapia cognitiva o la activación conductual. Igualmente, también se han desarrollado otras alternativas con medicamentos como antidepresivos que pueden ayudar en los casos medios y severos. Sin embargo, no se recomienda a esta como la primera línea de acción luego del diagnóstico.

Para esto otras alternativas como la ketamina se han planteado como aliados contra la depresión. Sin embargo, con cada vez más frecuencia se está desarrollando un enfoque profiláctico que busca ayudar a las personas a aprender desde pequeñas a conocer y regular sus emociones (enfocadas en el pensamiento positivo y el mindfulness).

De este modo, si se enfrentan a situaciones traumáticas, de alto estrés o generadoras de ansiedad, tendrán mejores herramientas para proteger su salud mental. Algo que, a la larga, podría ayudar a evitar que la depresión siga siendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo.

Escribir un comentario