Tres personas conversando, y uno de los cuales haciendo movimientos corporales similares a las que alguien a quien mira, mientras otro lo mira como si se tratara de alguien que miente.

Seguro alguna vez en la vida has escuchado que, para saber si estás hablando con alguien que miente, debes prestar atención a sus movimientos corporales. Puede que notes que mueve la cabeza con frecuencia, mueve los pies, o por el contrario, que esté muy quieto. Además, puede que repita mucho las mismas palabras.

Pues bien, la verdad es que determinarlo es una tarea difícil, ya que no todas las personas actúan igual. Y aunque en algunos casos es muy fácil saberlo, los investigadores de la Erasmus Universiteit Rotterdam, la Universidad de Lancaster y la Open University nos dan una pista confirmada por la ciencia.

En su artículo en la revista Royal Society Open Science, informan que, cuando alguien miente, tiende a imitar los movimientos corporales de la otra persona, por lo que observarlos puede ayudar a saber si lo que nos dicen es cierto o no.

¿Te interesa saber si alguien miente? La clave parece estar en sus movimientos

Las mentiras tienen una connotación negativa en el cultivo de relaciones, pero irónicamente, todos hemos incurrido en ella, incluso con intenciones nobles. Esto ha sido objeto de investigación durante mucho tiempo, sobre todo para ciertos ámbitos donde sería especialmente útil poder determinarlo.

Por ejemplo, en las investigaciones policiales, en la detección de espías y traidores en los gobiernos, y en la psicología y medicina en general, para conocer la historia real de las patologías.

Algunas de las herramientas utilizadas en la actualidad incluyen la administración de un fármaco que relaje las inhibiciones del sujeto en cuestión. Pero los científicos también creen que es posible saber si alguien miente a través del análisis de sus movimientos corporales, de los ojos o de otros rasgos. Y aunque ciertamente han encontrado ciertos indicios, hasta ahora, no han podido dar con un método infalible para determinarlo.

En esta oportunidad, han aplicado un enfoque diferente: en lugar de solo centrarse en el comportamiento de la persona sospechosa de mentir, toman en cuenta la conversación completa, incluyendo al otro y otros sujetos.

La primera mentira del estudio

Para explorar esta posibilidad, hicieron que los voluntarios resolvieran un rompecabezas difícil, luego de los cual los grabarían durante una entrevista con otros voluntarios.

Pero la primera mentira llegó antes de la entrevista, cuando los investigadores les dijeron a los voluntarios que el rompecabezas sería fácil de resolver. La realidad era que tendría un alto nivel de complejidad.

También fingieron que habían dejado las soluciones del rompecabezas en el salón donde estarían resolviéndolo. Entonces les pidieron a los voluntarios que no le dijeran a las personas con las que se entrevistarían. De este modo, esperaban incentivarlos a mentir cuando hablaran con los otros sujetos.

Durante dicha entrevista, el segundo voluntario le preguntaría al primero cómo resolver el rompecabezas. Ambos estarían equipados con acelerómetros en la cabeza para monitorear los movimientos corporales y encontrar patrones que les permitieran saber si alguien mentía.

Mentir no es tan fácil como parece

Hombre hablando con otro hombre y una mujer haciendo movimientos corporales similares a los de ellos.

Así descubrieron que, cuando los voluntarios entrevistados mentían, tendían a imitar los movimientos corporales de su entrevistador. Lo más curioso es que mientras más compleja era la mentira que dirían, más imitaban a quien los entrevistaba.

El estudio, además de darnos en los movimientos corporales una pista más que podría ser útil a la hora de saber si alguien miente, nos recuerda que mentir (o al menos mentir bien) en realidad no es tan sencillo. Hacerlo requiere tanto trabajo mental que el cuerpo responde simplemente imitando el comportamiento de otra persona, quizás para enfocarse en la prioridad del momento: decir una mentira que pueda creerse.

Referencia:

A liar and a copycat: nonverbal coordination increases with lie difficulty. https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsos.200839