Mujer mayor con mascarilla contra COVID-19 experimentando síntomas parecidos a la fatiga o dolor de cabeza.

Como hemos informado en el transcurso de la pandemia, los síntomas de algunas personas diagnosticadas con COVID-19 pueden persistir aún después de su recuperación. Y aunque hoy en día el conocimiento de la enfermedad es mucho más amplio, los expertos aún indagan respecto a esta particularidad.

Entre los misterios en los que hay más interés de descifrar están las personas más vulnerables a COVID-19 prolongado, su proporción y cuánto tiempo durarían dichos síntomas. La semana pasada hablamos de los hallazgos de un estudio que abordó la primera, pero en esta oportunidad citaremos un nuevo artículo publicado en la revista The Lancet.

Y es que los investigadores chinos estiman que más de tres cuartas partes de las personas hospitalizadas con COVID-19 aún sufrían al menos un síntoma después de seis meses.

Seguimiento de síntomas de pacientes de COVID-19 después de su recuperación en la ciudad de Wuhan

Los investigadores centraron su estudio en la ciudad china de Wuhan, identificada hasta ahora como el epicentro del brote de COVID-19. En ella se ubica el Hospital Jinyintan, de cuyos registros extrajeron datos de 1,733 pacientes que fueron dados de alta tras su hospitalización por la enfermedad.

Los pacientes, con una edad promedio de 57 años, experimentaron la infección entre enero y mayo de 2020, pero fueron entrevistados entre junio y septiembre. Todos ellos respondieron una serie de cuestionarios diseñados para la evaluación de sus síntomas y la calidad de vida asociada a su condición de salud tras la infección. También se sometieron a exámenes físicos, análisis de sangre y una prueba de marcha de seis minutos.

Fatiga, debilidad muscular, problemas para dormir, depresión y ansiedad

El equipo encontró que el 76 por ciento de los pacientes (1.265 de 1.655) informó que aún tenía síntomas de COVID-19 al momento de la entrevista, después de su recuperación. Entre ellos, 63 por ciento informó fatiga o debilidad muscular; mientras que el 26 por ciento de los pacientes informó problemas para dormir, un síntoma menos mencionado.

El estudio también incluyó 94 pacientes cuyos niveles de anticuerpos en la sangre durante la infección habían sido medidos como parte de otro ensayo. Cuando los examinaron seis meses después, sus sus niveles de anticuerpos fueron un 52,5 por ciento más bajos que en el punto álgido de la infección.

La importancia de comprender el espectro de síntomas a largo plazo

“Debido a que COVID-19 es una enfermedad tan nueva, apenas estamos comenzando a comprender algunos de sus efectos a largo plazo sobre la salud de los pacientes”, dijo el autor principal Bin Cao, del Centro Nacional de Medicina Respiratoria.

Aunque el estudio, que es uno de los pocos que hace seguimiento a los síntomas de pacientes de COVID-19 recuperados, nos ayuda a conocer un aspecto más de la enfermedad, las dudas persisten. El investigador destaca la importancia de continuar con los estudios de seguimiento prolongado para “el espectro completo de efectos que el COVID-19 puede tener en las personas”.

Esto no solo ayudaría en la comprensión de la enfermedad, sino que también podría ayudar a encontrar puntos de enfoque para “mitigar las consecuencias a largo plazo del COVID-19 en múltiples órganos y tejidos”.

Referencia:

6-month consequences of COVID-19 in patients discharged from hospital: a cohort study. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32656-8/fulltext