Diferentes presentaciones del cannabis, una droga que aumenta los niveles de sustancias tóxicas en la sangre de quienes la consumen.

Aunque a nivel socio-cultural el consumo de marihuana está muy extendido, la ciencia y la medicina aún mantienen sus reservas respecto a su presunta inocuidad. Algunos estudios ya han confirmado que fumar cannabis aumenta los niveles de ciertas sustancias tóxicas, y ha surgido nueva evidencia de su presencia en la sangre.

Los científicos del Instituto del Cáncer Dana-Farber y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), informan que las personas que fuman marihuana tienen varios químicos tóxicos relacionados con el humor tanto en la sangre como en la orina. Y aunque estos eran menores que entre los fumadores de tabaco, hay preocupación por los elevados niveles de toxicidad a los que se asocian dichas sustancias.

Altas tasas de consumo de marihuana y tabaco entre pacientes con VIH

La legalización de la marihuana tanto para usos médicos como para usos recreativos sigue siendo motivo de debate. Pero para poder apoyar o descartar este tipo de propuestas, es necesario contar principalmente con evidencia científica, y los investigadores han estado trabajando en ello.

¿Se trata realmente de una droga inofensiva? ¿Qué tan potentes son sus propiedades como para merecer su aprobación? O más bien, ¿el beneficio es en realidad superior a los riesgos que implica fumarla? La respuesta aún no está clara, pero a medida que surge más evidencia de los estudios en marcha, podemos hacernos una idea.

Por ejemplo, un nuevo estudio publicado en la revista EClinicalMedicine sugiere que, aunque parece menos nociva que el tabaco, fumar cannabis también aumenta los niveles de sustancias tóxicas en la sangre.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores reunieron datos de 245 personas VIH positivos y VIH negativos que participaron en tres estudios sobre la infección en Estados Unidos. Cabe destacar que las tasas de consumo de tabaco y marihuana son especialmente altas entre personas con VIH; es por esta razón que el equipo las incluyó en el estudio.

El objetivo era rastrear la presencia de sustancias químicas tóxicas asociadas al consumo de marihuana y/o de tabaco; también querían determinar su asociación con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. Para ello, recopilaron datos de los registros médicos y de muestras de sangre y origina analizadas en busca de sustancias producidas por la descomposición de nicotina, la combustión de tabaco o marihuana.

El cannabis aumenta los niveles de sustancias tóxicas en la sangre y la orina

Los resultados confirmaron lo que habían sugerido estudios previos: fumar cannabis definitivamente aumenta los niveles de sustancias tóxicas en la sangre. Quienes fumaban exclusivamente marihuana tenían niveles más altos químicos tóxicos relacionados con el humo, como naftaleno, acrilamida y metabolitos de acrilonitrilo en la sangre y la orina que los no fumadores.

Sin embargo, hubo diferencias notorias al comparar al grupo que la fumaba con el que fumaba tabaco. Las concentraciones de dichas sustancias tóxicas fueron muchos más bajas entre los fumadores de cannabis que entre los fumadores de tabaco.

Los niveles de acroleína pueden usarse para evaluar el riesgo cardiovascular

Pero el hallazgo más interesante de este estudio estaba relacionado con una sustancia vinculada a la mala salud cardiovascular. Los investigadores descubrieron que los metabolitos de la acroleína, sustancias producidas en la descomposición de la acreloína, estaban elevados en los fumadores de tabaco, pero no en los de marihuana.

Y más preocupante aún es que estos niveles elevados se asociaron con enfermedades cardiovasculares. Esta relación se mantuvo independiente incluso al considerar si los sujetos fumaban tabaco o estaban sujetos a otros factores de riesgo.

“Nuestros hallazgos sugieren que los niveles altos de acroleína pueden usarse para identificar a los pacientes con mayor riesgo cardiovascular”, dijo la autora Dana Gabuzda. “Y que reducir la exposición a la acroleína por fumar tabaco y otras fuentes podría ser una estrategia para reducir el riesgo”.

Los autores destacan la importancia de este hallazgo en particular, en especial, las personas con VIH, ya que no solo identifica un nuevo factor de riesgo, sino una forma de reducirlo.

Referencia:

Acrolein and other toxicant exposures in relation to cardiovascular disease among marijuana and tobacco smokers in a longitudinal cohort of HIV-positive and negative adults. https://www.thelancet.com/journals/eclinm/article/PIIS2589-5370(20)30441-7/fulltext