En la actualidad, la quimioterapia es uno de los tratamientos contra el cáncer más populares de la historia. Además, cuando se la combina con otras alternativas como la radioterapia y la cirugía suele mostrarnos sus mejores resultados.

Para estos momentos, todos conocemos de una forma u otra lo que es la quimioterapia. Sin embargo, es poco lo que conocemos sobre ella en profundidad o el camino que recorrió para hacerse tan reconocida.

Por este motivo, ahora nos tomaremos un momento para recorrer el trayecto de la quimioterapia como tratamiento idóneo contra el cáncer. Pero, antes de esto, es importante que también profundicemos un poco más en lo que es esta terapia y lo que ofrece.

¿Qué es la quimioterapia?

Mujer con la cabeza razurada sentada de espaldas en un sillón.
Vía Getty Images.

Básicamente, la quimioterapia se refiere al tratamiento que se lleva a cabo a con fármacos citostáticos o citotóxicos. Estos, dependiendo del momento en el que se usen, pueden tener variadas funciones.

Por ejemplo, pueden ser la primera línea para atacar el cáncer en el organismo y evitar que se vuelva metastásico – es decir, que se esparza por el cuerpo–. Asimismo, también pueden actuar como complementos postcirugía o luego del tratamiento de radioterapia.

Sumado a lo anterior, también actúa como un tratamiento previo obligatorio para quienes recibirán radioterapia o requerirán cirugía. Igualmente, la quimioterapia también puede ser un tratamiento único para casos particulares como él cáncer en la sangre o leucemia.

¿Qué la compone?

Entonces, dependiendo del propósito de la quimioterapia, esta puede estar compuesta por diferentes elementos. Sin embargo, algunos de los más comunes son los agentes alquilantes, los antibióticos antitumorales y los antimetabolitos que se meten directamente con el ADN o con el ARN para vitar la multiplicación celular.

Por otro lado, también tenemos los inhibidores de la topoisomerasa, también son conocidos como alcaloides de origen vegetal, que interfieren con las enzimas topoisomerasas para evitar que el ADN pueda copiarse. Otros alcaloides como los inhibidores de la mitosis frenan directamente el proceso de división celular para que las células cancerígenas no puedan multiplicarse.

Finalmente, nos topamos con los corticosteroides. Estos son básicamente hormonas naturales y medicamentos similares a ellas que pueden ser aliados del organismo durante el tratamiento quimioterapéutico.

Así es como la quimioterapia actúa en el organismo y combate el cáncer

Ya con conocer los componentes de la quimioterapia, es posible tener más claro de qué forma esta combate el cáncer. En resumen, esta utiliza los fármacos citostáticos para que eviten la reproducción celular excesiva durante el organismo.

Sabemos que el cáncer se presenta con el desarrollo de tumores debido a la hiperactividad y multiplicación de las células cancerígenas del área. Por lo que, cuando se añade la quimioterapia a la mezcla, es posible hacer que estos procesos se detengan y, en el mejor de los casos, que incluso remitan.

En pocas palabras, la quimioterapia interactúa con los procesos de división celular del organismo de distintas formas –según el fármaco– para evitar la multiplicación de las células cancerígenas. De esta manera, se evita que el cáncer siga creciendo y que tenga la oportunidad de esparcirse.

Tipos de quimioterapia

Pensando en los diferentes medicamentos y momentos en los que la quimioterapia se aplica, es natural entender que no todas son iguales a la hora de enfrentar el cáncer. Algunas de ellas son curativas, cuando se busca acabar por completo con la enfermedad. Otras por su parte, son paliativas, como las que solo buscan disminuir los síntomas.

Igualmente, tenemos las neoadyuvantes y adyuvantes, que se dan pre y post operatoriamente. Sumado a esto tenemos la monoquimioterapia y la poliquimiterapia, siendo su diferencia principal que una solo utiliza un tipo de fármaco antitumoral y la otra trabaja con un cóctel de estos.

Finalmente, también podemos mencionar la radioquimioterapia concomitante. Esta básicamente es el complemento de la radiación durante las radioterapias. Con ella, se espera potenciar los efectos de las sesiones y conseguir resultados más notorios al combinar el alcance general de la radiación con los movimientos sistémicos dentro del organismo de los citotóxicos.

La historia detrás de la quimioterapia

Acercamiento a una mano con catéteres y vías conectadas mientras le colocan el tratamiento de quimioterápia.
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La quimioterapia inicia su historia en la época de los 1900. Durante esta, el recordado químico alemán, Paul Ehrlich, estaba trabajando en el desarrollo de medicamentos que pudieran combatir enfermedades infeccionas.

Sin embargo, sus esfuerzos al final fueron los que terminaron dando origen a la quimioterapia como tratamiento –y también como término–. De hecho, él fue la primera persona en denominarla de esta manera, además le abrió al mundo las puertas para el desarrollo de los diferentes tipos de quimioterapia contra el cáncer que conocemos en la actualidad.

¿Descubierta por accidente? Casi

Como ya lo mencionamos, inicialmente los tratamientos que incluían quimioterapia no fueron desarrollados para combatir el cáncer. Sin embargo, luego de que Ehrlich, en 1908, desarrollara un modelo experimental en conejos, con conceptos similares, se comenzó a ver la posibilidad de la quimioterapia fuera una opción de tratamiento para los tumores. Irónicamente, Ehrlich no estaba tan seguro de que esta opción llegara a tener éxito.

Las primeras fases

Luego de este gran paso en la primera década del siglo XX, el mundo de la ciencia y de la medicina se volcó en el perfeccionamiento del médico. Por este motivo, la historia de la quimioterapia se redujo en este punto a dos metas principales.

La primera fue identificar exactamente qué químicos eran los que verdaderamente se podían utilizar contra el cáncer. Para esto, eventos como los de la Segunda Guerra Mundial, cuando se descubrió que la mostaza nitrogenada (un tipo de citotóxico alquilante) aumentaba el número de glóbulos blancos en la sangre.

Esto llevó al estudio de este grupo de compuestos como posibles inhibidores de la multiplicación de las células cancerígenas. Para esta meta, los farmacólogos Alfred Gilman y Louis Goodman pusieron su grano de arena en la historia de la evolución de la quimioterapia. Gracias a ellos, se supo que los compuestos de mostaza nitrogenada eran efectivos contra el linfoma.

Por su parte, la segunda meta era la de poder desarrollar los espacios y facilidades en los cuales llevar a cabo su investigación. Esto debido a que, por ser una propuesta nueva, los centros médicos de la zona no estaban diseñados para soportar este tipo de tratamientos.

La quimioterapia se hace más conocida

Mientras la Segunda Guerra Mundial tenía lugar, los estudios sobre la quimioterapia como tratamiento contra el cáncer no se detuvieron. Por esto se trabajó con los agentes citotóxicos antes mencionados para determinar su efectividad. Las investigaciones iniciaron en 1943, pero no se llegaron a publicar sino hasta luego de la guerra, en 1946.

Luego de que la publicación sobre la mostaza nitrogenada usada en la quimioterapia reveló los efectos positivos del tratamiento, la popularidad de este en Estados Unidos aumentó sistemáticamente. Desde acá, la atención al estudio de esta nueva línea de la medicina fue mucho mayor.

Se perfecciona el método

A pesar de que los citotóxicos alquilantes de la mostaza nitrogenada se hicieron populares, no fueron el único método estudiado. Luego de la Segunda Guerra Mundial, otro patólogo, conocido como Sidney Farber, de la escuela de medicina de Harvard estudió las posibilidades de que el ácido fólico también fuera un exitoso agente anticancerígeno.

Para 1948, los estudios de Faber llevaron a sus antifolatos, los compuestos estudiados en profundidad por él y su equipo, a ser los primeros medicamentos en hacer remitir exitosamente la leucemia linfoblástica aguda en niños.

La quimioterapia colonizó el mundo… y el resto es historia

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Para los cincuenta el uso de alquilantes se aceptó como efectivo también en los pacientes con leucemia. Siguiendo a este anuncio, para los sesenta se los presentó propiamente como fármacos contra el cáncer.

En este punto, la quimioterapia marcó un antes y un después en el tratamiento del cáncer. Antes de los sesenta, solo la radioterapia y la cirugía estaban en el radar de los doctores. Pero, con la llegada de la quimioterapia, la triada que conocemos actualmente finalmente estuvo completa.

Desde entonces, la quimioterapia se convirtió en una alternativa que podía utilizarse por su cuenta, o en un acompañante obligatorio para las otras dos opciones de tratamiento. Luego de esto, para 1974, la popularidad de la quimioterapia volvió a aumentar luego de que Lawrence Einhorn y su equipo comprobaran que esta también era efectiva contra un elusivo tipo de cáncer testicular metastásico.

Desde estos avances, el porcentaje de efectividad de la quimioterapia subió de 10% a 60% Igualmente, las dos décadas siguientes se pasaron probando nuevos fármacos y descubriendo compuestos capaces de aumentar las posibilidades de supervivencia de los pacientes.

Para la década de los noventa, el mayor efecto en la historia de la quimioterapia se vio cuando las tasas de mortalidad por cáncer comenzaron a disminuir. Todo gracias al efecto notorio que el tratamiento había tenido en la forma usual de combatir diversas presentaciones de esta enfermedad.

Desde entonces, hasta la actualidad, en países como Estados Unidos el índice de mortalidad por cáncer se ha disminuido sistemáticamente cada año. Un detalle que, en el resto del mundo se repite en los países que logran establecer la quimioterapia como una forma accesible a la población para combatir el cáncer.

Referencias:

A History of Cancer Chemotherapy: DOI: 10.1158/0008-5472.CAN-07-6611

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